La Ciudad define esta semana cómo sigue la cuarentena

Política

La política sanitaria para el AMBA atraviesa la prueba del impacto del reinicio de actividades comerciales en la Ciudad. El Gobierno porteño evaluará la "curva" a mitad de semana.

El Gobierno porteño empieza una semana clave, donde se entremezclará con dramatismo el avance de la pandemia y el juego político. Arranca la segunda semana de apertura de actividades en la Ciudad de Buenos Aires, en el marco de una cuarentena“responsable” criticada por intendentes del conurbano. Se quejan porque aseguran que causa circulación cruzada entre los distritos y así un posible aumento de casos en las geografías que se interconectan con el uso del transporte público, en función de las actividades que miles de bonaerenses despliegan en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). El propio ministro de Salud de la provincia de Buenos Aires, Daniel Gollán, al describir la situación de los dos distritos, dijo que “hoy la prioridad es frenar el aumento de casos en CABA y evitar que este crecimiento se traslade a los barrios más poblados del conurbano” .

Esos cuestionamientos fueron en parte replicados el fin de semana por el vicejefe porteño Diego Santilli con números sobre la circulación, pero en el medio provocó una foto que se difundió en momentos en que se iniciaba, el viernes, la conferencia de prensa en la cual el Gobierno nacional anunció la fabricación de test de industria local. Allí estaban Horacio Rodríguez Larreta, Santilli, Alberto Fernández, los ministros de Salud de los dos distritos y el secretario de Presidencia, Julio Vitobello. Fue para mostrar que la sintonía sigue, que la paz pandémica persiste. Un tironeo para Larreta, que también verá en las estadísticas si da o no la razón al ala más dura del PRO, la anticuarentena y la que reniega de que el Presidente ya haya bendecido al jefe porteño como el principal referente de la oposición. Ese abrazo mutuo también jugará algo esta semana.

Como sea, Horacio Rodríguez Larreta ya anticipó la posibilidad de dar marcha atrás llegado el caso, lo cual algunos, si se da esa circunstancia, lo verían como una derrota de doble sentido, sanitario y político, amortiguado por el consenso con el Gobierno nacional y la decisión de Alberto Fernández de también dar marcha atrás si no funciona, tal como lo anticipó al dar anuncio de la nueva fase de la cuarentena.

Mientras en la Ciudad de Buenos Aires todo seguirá como el viernes pasado tras la apertura de actividades que coronaron el fin de semana con el permiso para el paseo de niños. La cuarentena “responsable” comenzó con la habilitación de una parte de los comercios minoristas con atención al público, se le sumaron más el jueves y el fin de semana el permiso para mudanzas, además de las vueltas recreativas. Casi todos los rubros estuvieron en funcionamiento (excepto venta de ropa, de calzado y servicios personales como peluquerías o gimnasios) con diversos protocolos y horarios de lunes a viernes desde las 11. Así continuará por el momento.

La variable será que, según tiene previsto el Gobierno porteño, “el miércoles o jueves” se analizarán los últimos diez días, partiendo de los casos previos al reinicio de las actividades comerciales que se habilitaron y que también se evaluará su rendimiento. Complica, para elaborar esa curva, el gran aumento de contagios en los barrios carenciados de Capital, que, como viene diciendo el ministro de Salud, Ginés González García, no obedecen hasta ahora al resultado de la flexibilización del aislamiento, que aún no habría impactado en la curva general. Es decir, la explosión de casos en las villas porteñas no estaría afectada por la apertura de la cuarentena, pero representa casi 32% de los casos locales.

Por el momento y teniendo en cuenta que una persona contagiada tarda días en manifestar los síntomas del Covid-19, la curva que analizará el Gobierno de la Ciudad esta semana tiene como inicio los 148 casos de infectados del primer día de la apertura, el martes pasado, llega a su cifra más alta el viernes, con 229 casos, el 66% de los registrados ese día en el país.

Así el AMBA retiene el mayor número de casos del país, el epicentro de la epidemia local, que mantiene en vilo a toda la Argentina.

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