29 de noviembre 2001 - 00:00

GRAVE GOLPE INSTITUCIONAL

El Comité Nacional de la Unión Cívica Radical ante la decisión del Justicialismo de imponer por la sola razón numérica en la Presidencia Provisional del Senado y primero en la línea sucesoria presidencial a uno de sus hombres, denuncia un grave golpe institucional que no tiene antecedentes en la historia parlamentaria a partir de la recuperación de la democracia.

En razón del mandato popular otorgado por el pueblo en 1999, el titular del Poder Ejecutivo Nacional y su línea sucesoria deben estar en manos de un hombre de la UCR.

Esta tradición parlamentaria se afirma en los hechos ratificados cada año a partir de 1983, cuando la Presidencia Provisional del Senado le fue asignada invariablemente y por unanimidad a un hombre del oficialismo. Así, durante los años 1983 a 1989, el cargo fue ocupado por el senador oficialista Edison Otero, a pesar de estar el Radicalismo en minoría en la Cámara Alta. En Córdoba en 1999, ante la renuncia del vice-gobernador, la UCR aceptó que el Senado provincial sea presidido por el partido de gobierno.

Cuando en 1999 asumió el gobierno nacional de la Alianza, la Presidencia Provisional del Senado recayó, primero, en el Senador José Genoud y luego en el Senador Mario A. Losada, ambos del partido del gobierno, aún estando en minoría en la Cámara Alta.

En momentos en que los argentinos apelamos a la responsabilidad de todas las fuerzas representativas del país frente a la grave crisis socio económica generada durante la década pasada, la actitud del Justicialismo busca debilitar el poder político del Presidente y la continuidad institucional, base fundamental para la recuperación.

La avidez por el poder expresada en grado patológico por el Justicialismo de decidir arrebatar la Presidencia Provisional del Senado contra toda tradición y convivencia política, es un golpe bajo a las instituciones y desnuda la pérdida de valores elementales, destruyendo una doctrina sustentada por el propio PJ hasta el presente.

Provoca una sensación de verguenza ajena este tipo de actitudes en momentos que el pueblo pide grandeza y soluciones, y es respondido con mezquindades como la que hoy estamos condenando.

Convocamos a la madurez política, a la construcción en el disenso, al respeto de las mayorías y minorías que se sobrepongan al canibalismo político, que permita la construcción de la Nación con base en su refundación ética y moral. Sin dudas: depende de todos.

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