27 de octubre 2004 - 00:00

Grave: Kirchner más inseguro que la gente

Más que emergencia en la Casa Rosada, falta de responsabilidad. En 48 horas, por distintos episodios, Néstor Kirchner pudo sufrir un desenlace fatal. Sea en el aire o en la cama. Y, en apariencia, salvo la desidia y algún desorden, no se conocen responsables excluyentes (aunque más de una señal concluye en Oscar Parrilli). Mientras ayer se divulgaba la aventura de un atrevido que entró en la residencia de Olivos por más de 3 horas y hasta pidió -y le dieron-un vaso de agua mientras el Presidente dormía con su esposa e hija, se sumó luego el informe de la Rolls Royce sobre el deplorable estado de las dos turbinas del Tango 01 siniestrado hace una semana (una inoperable, la otra al borde del mismo riesgo). El aparato hasta podía haber caído sobre la Capital Federal. En suma, con este proceso inquietante, Kirchner parece estar más a la intemperie que los propios ciudadanos acuciados por la inseguridad. Para lo del avión, ayer se resolvió contratar a una compañía privada encargada de logística y mantenimiento. En cuanto a la burla de los controles en Olivos, si bien relevaron a oficiales del Ejército -la custodia también dependía de las policías Federal y Bonaerense-el episodio sigue siendo inexplicable: el intruso ingresó por un punto " vulnerable" que había sido desprotegido del paredón (y nunca suplido), fue filmado y detectado por alarmas, pero nunca se lo advirtió. Y el personaje con una mochila al hombro recorrió dependencias y jardines hasta sentirse sediento y reclamarle, a la madrugada, un vaso de agua a la señora que acompaña a la hija del mandatario (ella se lo entregó en la confianza de que se trataba de un custodio, al extremo que le contó el episodio a Kirchner pasado el mediodía). La impávida recorrida parece esconder más ánimo de burla que de daño: aun así, revela una inquietante ineficiencia en la protección del Presidente.

Un intruso, que durante tres horas deambuló el último domingo por la residencia de Olivos, burlando la custodia presidencial, provocó ayer el desplazamiento de tres miembros de la seguridad del Presidente y el inicio de una investigación para determinar por qué no se activaron los mecanismos de seguridad, a pesar de que sonaron las alarmas.

El intruso saltó durante la madrugada uno de los paredones perimetrales de Olivos y llegó hasta las cercanías del chalet presidencial donde Néstor Kirchner y su esposa, Cristina Fernández, descansaban, ya que el último fin de semana no se trasladaron a Río Gallegos.

La seguridad perimetral de la residencia de Olivos está compuesta por efectivos de la Policía Bonaerense, mientras que en el interior del predio actúan el Ejército con el cuerpo de Granaderos, y la custodia personal del Presidente, integrada por miembros de la Policía Federal.

El ministro del Interior, Aníbal Fernández, señaló que el hecho no puede ser tomado como «una anécdota» y admitió que generó «preocupación», por lo que la Secretaría General activó las vías de investigación para determinar las responsabilidades.

El episodio se conoció ayer pero ocurrió el domingo a la madrugada, cuando un hombre de unos 40 años saltó uno de los paredones que rodean la residencia del jefe de Estado en la comuna bonaerense de Vicente López, y recorrió los jardines hasta llegar al chalet de huéspedes.

Allí solicitó un vaso de agua a una empleada del complejo presidencial, quien accedió al pedido ya que pensó que se trataba de una persona alojada en la residencia.

La alarma de advertencia sobre la violación de la seguridad sonó en el recinto destinado a controlar los accesos y el perímetro de la residencia de Olivos.

• Sumario

El gobierno dispuso la apertura de un sumario interno para determinar las responsabilidades en el caso y la confección de un identikit en base a las imágenes tomadas por las cámaras de seguridad.

El hecho determinó, además, el desplazamiento de tres efectivos de la custodia: el jefe de Seguridad de la residencia presidencial, el teniente coronel
Guillermo Abrahain; el oficial de guardia, teniente Enrique Iglesias; y el suboficial mayor Antonio Urregola.

Uno de los puntos que buscará determinar el sumario interno que inició la Secretaría General -de la cual depende la Casa Militar, a cargo de la custodia del jefe de Estado- es
por qué no se atendió la advertencia sonora en la central de alarmas, que es responsabilidad del Ejército.

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