5 de abril 2002 - 00:00

Grave: liberaron al piquetero Alí

Grave: liberaron al piquetero Alí
La Argentina debe ser uno de los pocos países del mundo donde lo anormal transmuta rápidamente en normal. Sólo así se entiende, y es posible explicar, cómo los jueces de un tribunal de casación bonaerense resolvieron absolver y liberar al piquetero Emilio Alí, que había sido condenado a 5 años y seis meses de prisión. Estaba detenido por «coacción y extorsión» por ingresar por la fuerza en un supermercado con 50 manifestantes, amenazar a un encargado del lugar y obligar a cerrar las persianas del comercio para obtener por esos medios alimentos para sus seguidores,

El activista logró torcer el brazo de la Justicia el mismo día en que el ex ministro de Economía Domingo Cavallo se enteraba de que el juez Julio Speroni le negaba la excarcelación en la causa sobre presunto contrabando de armas.

Alí parece contar con la benevolencia judicial porque, pese a que lideró violentos reclamos, saqueos y cortes de rutas (un claro delito federal), ningún juez le prohibió salir del país, como sí lo hizo el juez Mariano Bergés con 20 banqueros a quienes se les imputa la absurda acusación de administrar fraudulentamente los depósitos de los ahorristas.

La liberación de Alí, en medio de una protesta piquetera nacional, resultó otro golpe para la frágil imagen del país y volvió a poner en evidencia la «inseguridad jurídica».

• Interpretación

«Les ganamos una batalla política», dijo Alí en la mismas puertas de la cárcel de la localidad bonaerense de Gorina, donde fue levantado en andas por dirigentes y militantes de organizaciones piqueteras.

Y es hasta lógico que Alí entienda que esto es así. Su indulto no prosperó en la Cámara de Diputados bonaerense pese a la mediación de Eduardo Duhalde, que incluyó un extraño pacto y hasta una pronunciación del candidato populista brasileño Luiz Lula Da Silva.

Inclusive, el gobernador Felipe Solá amenazó con renunciar si le concedían la liberación al piquetero, brazo derecho de Luis D'Elía, piquetero y diputado provincial que suele golpear el despacho del Presidente y sentarse en la mesa de diálogo con la Iglesia. Aunque, después, en los actos públicos pierda la voz hablando de la independencia de la corriente que dirige.

Claro que antes, D'Elía también se sentó a negociar la liberación de su segundo con el fugaz presidente Adolfo Rodríguez Saá.

Luego de casi dos años de prisión, Alí logró quedar libre.

La Sala 1 del Tribunal de Casación bonaerense lo absolvió en una causa en la que se lo acusó de amenazar a un almacenero y dictaminó el cambio de carátula del expediente que se le instruyó luego de haber reclamado alimentos en un supermercado de Mar del Plata.

Así, el Tribunal cambió la causa de «extorsión» y redujo el otro cargo a «coacción», aplicándole una condena de dos años y seis meses en suspenso.

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