Grotesco Gerez

Política

No se entiende qué persigue el entorno del albañil Luis Gerez, el testigo que declaró en la Cámara de Diputados contra Luis Patti, que sigue en el centro de un grotesco que salpica cada día más al kirchnerismo. Lo llevaron a una reunión de prensa, en el sindicato oficialista CTA, que terminó con el jefe del gremio de los docentes, Hugo Yasky, descalificando al periodismo. Según el sindicalista, la prensa no informa como él quiere sobre este presunto secuestro acerca del cual los fiscales han puesto el ojo en la propia familia del albañil de Escobar. La cita terminó con una mordaza de Yasky a Gerez para impedirle hablar con los periodistas: lo sacaron abruptamente del salón para que no respondiera a preguntas que intentaban sacar alguna información de este ya oscuro episodio. ¿Qué ocultan ese entorno y el gobierno sobre este bochorno?

Bochornoso final tuvo ayer una conferencia de prensa del secuestrado Luis Gerez, quien acompañó a dirigentes de la CTA que le brindaron su apoyo, como si su caso se tratara de una candidatura.

Fue cuando, como es lógico, los periodistas convocados querían que Gerez respondiera preguntas, más aún cuando se desparraman tantas sospechas sobre el episodio de su desaparición.

En la CTA, Gerez y su esposa, Mirta Praino, fueron recibidos por el titular nacional de la central gremial, Hugo Yasky, el ex secretario general, Víctor De Gennaro y el secretario del Suteba, Roberto Baradel.

El albañil también estuvo acompañado por el vicejefe del Gabinete del gobierno bonaerense, Emilio Pérsico, y el titular del bloque de diputados provinciales del Frente para la Victoria, Fernando Navarro.

Gerez habló poco, y al parecer el encuentro frente a las cámaras de TV se debió para agradecer a los sindicalistas por haberse movilizado para pedir por su aparición durante las 48 horas en que estuvo secuestrado. Agradeció, claro, Gerez, otra vez al gobierno por su aparición.

  • Argumentos

    De pronto, cuando la exposición versaba sobre supuestos armados mediáticos acerca de las líneas de investigación y de las interpretaciones del caso, se le preguntó al albañil si también consideraba que fueron armadas las declaraciones de su hijo, José Luis, quien dijo a un matutino que el secuestro de su padre benefició a Néstor Kirchner.

    ¿La declaración de su hijo fue armada?, le preguntaron al albañil.

    «Yo creo que sí», respondió Gerez, y casi con violencia, inmediatamente le sacó el micrófono el sindicalista Yasky, quien estaba sentado en la tarima para la ocasión junto a a

    Gerez y su esposa. Yasky dio por terminada abruptamente la conferencia de prensa, con argumentos tan poco consistentes como que lo hacía por consejo de los abogados, del desarrollo de la investigación y otras frases débiles que concluyeron así en un bochorno, como si la opinión de Gerez sobre su hijo pudiera dañar la pesquisa. Penoso, sólo tratando de evitar más preguntas que seguramente, pondrían incómodo al entrevistado y sus acompañantes.

  • Línea de investigación

    En la misma reunión hizo declaraciones la esposa del albañil, quien es objeto de una de las líneas de investigación sobre la desaparición de su marido.

    «Hay que dejar que hablen, porque el tiempo, la prudencia y la paciencia harán que la verdad y la justicia salgan a la luz», afirmó Praino, molesta ante las especulaciones sobre la veracidad o no de la historia que viene relatando Gerez y que hasta ahora no ha arrojado ningún indicio firme sobre su paradero en esas 48 horas en las que no se lo encontraba.

    «Fue un secuestro», debió reafirmar Praino durante el encuentro con los sindicalistas y movileros.

    Gerez desapareció el pasado 27 de diciembre y dos días después apareció deambulando y en estado de shock en una calle de la localidad de Garín, en Escobar.
    Explicó en su momento que fue secuestrado en la calle por personas que lo introdujeron por la fuerza en un automóvil y lo trasladaron a un galpón donde fue golpeado y quemado con cigarrillos. No hay detenidos ni se ha podido identificar el galpón al que alude el albañil. Su abogado, César Sivo, se pronunció a favor de que la causa, caratulada como «privación de la libertad agravada», sea traspasada a la Justicia federal.
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