25 de octubre 2002 - 00:00

Guerra fría de Adolfo

El choque Menem-Duhalde reavivó en labios de dirigentes adolfistas un viejo chiste de la Guerra Fría. Imagina a Richard Nixon, Nikita Kruschev y Mao Tsé Tung en diálogo con Dios, que les pregunta sus respectivos deseos. «Sueño con una bomba atómica que destruya a Rusia», dice Nixon. «Y yo con una bomba que destruya a los Estados Unidos», se le escucha a Kruschev. Dios lo mira a Mao, que después de un silencio responde: «Para mí un café». Lo contaron ayer los delegados de Adolfo Rodríguez Saá que acercaron los avales a la sede del PJ en la calle Matheu de la Capital Federal cuando se les preguntó cuál era la posición de su jefe en la guerra que enfrenta al Presidente con el riojano.

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