Eduardo Duhalde reunió ayer a sus principales colaboradores en Olivos para analizar -fue el tema central de la reunión-, los ajustes que se realizarán en el presupuesto nacional y también la nueva ley de ministerios que debe convalidar a través del Congreso el nuevo organigrama del gobierno. La norma respectiva se trataría en las cámaras después de la reforma a la Carta Orgánica del Banco Central y de la Ley de Presupuesto. Del conciliábulo participaron el jefe de Gabinete Jorge Capitanich, el ministro del Interior Rodolfo Gabrielli, el de Economía Jorge Remes Lenicov, el secretario de Hacienda Oscar Lamberto, el secretario general Aníbal Fernández y el procurador del Tesoro Rubén Citara.
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La instrucción principal que les dio el Presidente es que «la prioridad de la gestión es la producción, la salud, y la asistencia social. El resto debe hibernar, es decir, funcionar con lo mínimo sin echar gente». El eje central de la propuesta de reforma del gabinete es restaurar viejas carteras y crear una nueva, la de Producción, que Duhalde considera casi «escriturada»: ya durante la gestión de Carlos Menem se peleaba con Domingo Cavallo por esa iniciativa que ahora quiere concretar para darle un toque pasablemente intervencionista a su gestión. Como si no bastara con su política económica.
Los ministerios que Duhalde se propone recrear son el de Economía y el de Educación. Ambos fueron abolidos recientemente. El primero por Fernando de la Rúa, quien después de la renuncia de Cavallo decidió prescindir de ese cargo: en las pocas horas en que sobrevivió a su ministro resolvió que sólo habría una secretaría de Hacienda y otra de Financiamiento dependientes ambas de la Jefatura. Ahora el Palacio de Hacienda volvería a cobijar sus funciones tradicionales.
Lo mismo sucederá con Educación, a cargo de la ultra-duhaldista Graciela Giannett asio, quien juró ayer en una calidad que todavía no existe: la de ministra de esa cartera. En el caso de esta área quien la disolvió fue Adolfo Rodríguez Saá en su breve y llamativo pasaje por el gobierno nacional.
• Modernización
En el área de Producción estará Ignacio «Bocha» de Mendiguren, quien ayer consiguió, a duras penas, completar su mini-gabinete. Como desde la mayoría de los sectores le reprochan un proteccionismo antediluviano, «Bocha» de Mendiguren resolvió modernizarse de la manera más práctica: ubicando a su lado hombres que, por comparación, lo dejan como un ultraliberal. Es el caso de Eduardo Braun Cantilo en Industria, un aliado en la retro-utopía del ministro, quien hasta sueña con un banco oficial de reconstrucción industrial tipo Banade.
Los presidentes habitualmente se fascinan con los organigramas, que suelen confundir luego con la realidad que les toca gobernar (De la Rúa pasó dos años meditando sobre el mejor diseño para un gabinete y quedó sepultado por los papeles que le preparaban sin atinar a decidirse). En el caso de Duhalde, anoche se debatía con un par de iniciativas relacionadas con los entes reguladores. Si bien los reclama Economía, Capitanich llevó a Olivos una carpeta en la cual se le propuso a Duhalde que en el área de comunicación concentre él todas las atribuciones, reteniendo en la Presidencia una secretaría de Comunicaciones de la que dependería no sólo la Comisión Nacional respectiva sino, también, el Comfer y el multimedios en poder del Estado.
Otro asunto pendiente que debe resolverse en materia administrativa y que comenzaron a discutirse anoche tiene que ver con lo que los sindicalistas denominan «las grandes cajas». Se trata, por ejemplo, de la localización de la ANSeS, que fue destinado por De la Rúa a aquel fantasmagórico Ministerio de Seguridad Social que sólo sirvió para que Patricia Bullrich renunciara al gobierno. Una indefinición similar se plantea en Salud: no habrá un ministerio para esa área, que será subsumida en Desarrollo Social. Sin embargo nadie resolvió todavía qué ubicación se le dará al PAMI y, sobre todo, a la Superintendencia que debe controlar a las obras sociales de los gremios. Desde el punto de vista político será Hilda Chiche de Duhalde la que controlará este universo, pero anoche en Olivos todavía no habían decidido quién sería el encargado de hacer las manualidades en una temática en la que se va a definir la relación con los gremios.
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