Hebe, a Kirchner: es el límite
Hebe de Bonafini desembarcó ayer, junto a las Madres de Plaza de Mayo, no sólo en la polémica por el acuerdo entre Néstor Kirchner y Roberto Lavagna sino que hasta complicó el armado del nuevo peronismo que hace el ex presidente. En su clásico discurso de los jueves en la Plaza de Mayo se involucró en la elección presidencial paraguaya. En realidad, pareció que Bonafini no soporta que Cristina de Kirchner haya recibido a Lino Oviedo en la Casa Rosada (lo considera un anticristo en el golpismo latinoamericano). Justificó, aunque a disgusto, el pase de Lavagna -a quien siempre criticó-, pero le puso un límite a Kirchner, siempre en su rol de reserva moral del gobierno: no lo acompañará si avanza en algún acuerdo con Enrique Nosiglia, que por estos días batalla en la UCR para cerrar trato con los radicales K y que éstos vuelvan al partido. Directamente lo acusó ayer de ser partícipe de los hechos de La Tablada. Tampoco escapó a Bonafini la suba en el precio de la leche: sin chistar amenazó a las empresas lácteas con endilgarles un pasado de colaboración con la dictadura, una mácula incompatible con el país actual. Veamos entonces el discurso de ayer de la jefa de Madres de Plaza de Mayo:
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«No podemos pensar en ningún acuerdo con él, también porque tuvo que ver muchísimo con lo de La Tablada, tuvo que ver muchísimo con los compañeros de La Tablada, tuvo que ver mucho con la represión en La Tablada. Tuvo que ver mucho cómo mientras los chicos, los cadáveres estaban tirados, ellos con Alfonsín negociaban con los militares.
«Nosiglia ni hablar, señor, doctor Néstor Kirchner, usted será muy estratega, usted es un tipo inteligente, me imagino que no pensará juntarse con esa mierda, porque entonces sí que le vamos a hacer una marcha presidente, ex presidente. De verdad se lo digo, lo quiero mucho, pero no para bancarme a Nosiglia. Hasta el jueves que viene.»




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