6 de diciembre 2000 - 00:00

Higiene: durante 30 días desinfectarán el Congreso

La Cámara de Diputados se tomará 30 días desde el 1 de enero para desinfección, arreglo de ascensores, cañería y cloacas tapadas y hasta el polémico sistema de votación y control del quórum en el recinto de sesiones. Durante ese tiempo ningún empleado podrá ingresar al Palacio o al edificio anexo, por lo que debería pensarse en unas vacaciones forzadas. Pero el ingenio de los empleados ya tuvo sus frutos: muchos elegirán comenzar su descanso en otro mes, con lo que se verán beneficiados con el doble de días que lo normal.

La situación edilicia en Diputados es, en algunos casos, calamitosa. Los problemas centrales están en el Anexo. Allí las cucarachas siguen manteniendo su reinado, por lo que una desinfección se viene pidiendo desde hace tiempo. Se sabe que esos insectos pueblan hasta el interior de muchos teléfonos, pero asusta pensar que la plaga sea de tal dimensión como para necesitar un mes para combatirla. De las ratas pocos quieren hablar porque tienen la educación de pasearse por los pasillos sólo cuando los empleados desalojan el edificio.


Con los ascensores, es justo decirlo, la situación cambió en los últimos tiempos. Ya no se caen con diputados adentro, como sucedió en tiempos de Alberto Pierri, pero el servicio dista todavía de ser decoroso. Tampoco puede verse más el póster salte-ño del Tren de las Nubes que tapaba el hueco de un inexistente panel de información central del banco de ascensores.


Refacción completa

Hasta hace poco nadie podía saber en qué piso estaba cada uno de los elevadores y mucho menos si funcionaban. En este caso habrá una refacción completa de los paneles de control y la puesta en servicio de muchos ascensores que hoy siguen sin funcionar. Como, por ejemplo, uno del acceso a las oficinas de los legisladores del Anexo que cierra sus puertas imprevistamente y con tanta velocidad que suele verse a los diputados practicar brincos para escapar de esa mortal guillotina.

Los baños son una tortura aparte. Para esto se acordó un service completo de las cañerías y desagües cloacales. En esto tanto el Palacio como el Anexo están al borde del colapso. Todos quieren olvidar dos hechos lamentables que se dieron este año. El primero fue cuando se tapó el baño que sirve a los legisladores varones cuando el recinto se encuentra en sesiones. Los afluentes llegaron hasta las puertas mismas de la sala de periodistas. Algo igualmente lamentable le sucedió a una coqueta legisladora del cavallismo, que tuvo que levantarse los bajos de su pollera cuando estalló el inodoro del baño de su despacho. Gracias a la radical Mabel Manzotti, la cavallista puso salir sin manchas del incidente, pero demoró una hora con el secador en la mano para solucionar la desagradable cuestión.


Además de la desinfección y reparaciones edilicias, el cambio más importante que se hará en enero se centra en el recinto de sesiones. Allí se levantará el cableado de control que comunica las bancas con el computador central que registra la presencia de legisladores y marca el quórum para sesionar. También se modificará el tablero -que en parte no funciona desde un incendio en épocas del menemismo, por lo que no se pueden realizar algunas votaciones nominales-, el mecanismo de votación y habrá arreglos varios en las paredes.

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