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A raíz de la crisis suscitada en la Embajada argentina en La Habana -a cuya sede ingresaron Molina y su madre, aunque 24 horas después se retiraron- fueron separados de sus cargos el jefe de asesores Valdés y el embajador Raúl Taleb, y se conoció también la renuncia de la secretaria de Derechos Humanos de la Cancillería, Alicia Oliveira, quien argumentó para esta decisión "razones personales".
En los tres casos se trata de funcionarios que estaban muy identificados con la lucha del médico cubano que reside con su familia en la Argentina desde 1994 y reclama que el gobierno de la isla caribeña permita a su madre -una prestigiosa neurocirujana- y a su abuela visitar el país para conocer a sus nietos.
Asimismo, Quiñones se mostró preocupado por la resolución del conflicto y adelantó que desde el gobierno nacional ya le informaron que Cuba negó la posibilidad que la familia que está separada desde hace una década se reúna en un tercer país como España o Venezuela.
"Son inflexibles", dijo Quiñones, y se quejó porque el Gobierno de Cuba no acepta "opciones intermedias que incluyen a los presidentes José Luis Rodríguez Zapatero de España y Hugo Chávez de Venezuela".
"Nos comunicaron desde el Gobierno que la respuesta a la posibilidad de un tercer país es negativa, como así también la salida de Cuba. Sólo nos garantizan que nosotros viajemos para allá", comentó Quiñones.
"Estamos negociando en una situación extrema con gente que es irreflexiva e irracional", planteó el hijo de la médica disidente, y calificó la acción de los funcionarios cubanos como la de "secuestradores".



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