20 de diciembre 2004 - 00:00

Hilda Molina y su hijo iniciarían huelga de hambre si no la dejan viajar a la Argentina

Roberto Quiñones, hijo de la médica cubana Hilda Molina, quien no fue autorizada a salir de la isla para conocer a sus nietos argentinos, afirmó hoy que desde el Gobierno nacional le plantearon que no tenía otra "opción" que viajar a Cuba para poder ver a su madre, aunque sostuvo que por el momento no quiere "ni pensar" en esa posibilidad.

"Se nos planteó que lo pensáramos (el viaje a Cuba) y que no teníamos muchas opciones, Hay que hacer lo que dicen los cubanos y no hay otra opción", enfatizó Quiñones.

En ese aspecto, dijo que no quiere pensar en "esa posibilidad" ya que su esposa y él no pueden olvidar "los malos momentos" que pasaron en 1994 en el aeropuerto de La Habana, cuando intentaban salir de Cuba.

Quiñones sostuvo además que con la salida de la Cancillería de Eduardo Valdés -hasta la semana pasada jefe de Gabinete de la cartera de Relaciones Exteriores- perdió "un interlocutor abierto y diáfano", y lamentó esta situación ya que prevé un "cambio en el manejo del tema" por parte del Gobierno nacional.

"Tengo mis dudas de que volvamos a tener el mismo nivel de diálogo que sosteníamos con Valdés, que era un interlocutor muy abierto y diáfano para nosotros", afirmó Quiñones en declaraciones radiales formuladas esta mañana.

En ese marco, destacó que a pesar de las pocas oportunidades que tuvo de entrevistarse con el canciller Rafael Bielsa, sabe que el funcionario adhiere a su pedido, pero lamentó que la semana pasada se haya "modificado una línea de mando" que apoyaba abiertamente la posición de su madre, la médica disidente Hilda Molina.

A raíz de la crisis suscitada en la Embajada argentina en La Habana -a cuya sede ingresaron Molina y su madre, aunque 24 horas después se retiraron- fueron separados de sus cargos el jefe de asesores Valdés y el embajador Raúl Taleb, y se conoció también la renuncia de la secretaria de Derechos Humanos de la Cancillería, Alicia Oliveira, quien argumentó para esta decisión "razones personales".

En los tres casos se trata de funcionarios que estaban muy identificados con la lucha del médico cubano que reside con su familia en la Argentina desde 1994 y reclama que el gobierno de la isla caribeña permita a su madre -una prestigiosa neurocirujana- y a su abuela visitar el país para conocer a sus nietos.

Asimismo, Quiñones se mostró preocupado por la resolución del conflicto y adelantó que desde el gobierno nacional ya le informaron que Cuba negó la posibilidad que la familia que está separada desde hace una década se reúna en un tercer país como España o Venezuela.

"Son inflexibles", dijo Quiñones, y se quejó porque el Gobierno de Cuba no acepta "opciones intermedias que incluyen a los presidentes José Luis Rodríguez Zapatero de España y Hugo Chávez de Venezuela".

"Nos comunicaron desde el Gobierno que la respuesta a la posibilidad de un tercer país es negativa, como así también la salida de Cuba. Sólo nos garantizan que nosotros viajemos para allá", comentó Quiñones.

"Estamos negociando en una situación extrema con gente que es irreflexiva e irracional", planteó el hijo de la médica disidente, y calificó la acción de los funcionarios cubanos como la de "secuestradores".

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