4 de diciembre 2002 - 00:00

Ibarra, enojado con controles

Un duro cruce con el jefe porteño terminó con el cargo del ex chachista Pedro del Piero en la Sindicatura General de la Ciudad. Aníbal Ibarra lo desalojó por diferencias políticas y lo acusó de «sobredimensionar la estructura» de su área, una trama que tiene otros condimentos.

Se anuncian otras movidas dentro de la administración de la Capital Federal, lo que resulta en una curiosa purga iniciada por Aníbal Ibarra en los organismos de control de la Ciudad. El primero en emprender la retirada fue el ex Izquierda Unida Néstor Vicente, que presidía el Ente Regulador de los Servicios Públicos y renunció el pasado lunes al puesto. El mismo día, por la noche, Ibarra le hizo llegar a Del Piero el texto del decreto por el cual lo removía de sus funciones, las que apenas había organizado.

Lo de Vicente se remite a la inutilidad del instituto, que no produjo resultados en dos años. El ex candidato a presidente por IU había sido propuesto por Ibarra.

El incidente con Del Piero, en cambio, surgió de un acto al cual el funcionario -encargado de supervisar las cuentas de la Ciudad- había invitado al jefe de Gobierno. Ibarra -de gira en Brasil para, entre otras cuestiones, gestionar la visita de Luiz Inácio Lula Da Silva del lunes- lo dejó con los sandwichitos y la gaseosa servidos, y tampoco envió a un reemplazante en su nombre que hiciera honor al discurso del ex senador sobre la pureza de la contabilidad que se proponía realizar.

«Habrá que ver si a Ibarra le interesa que se fiscalice su gestión»
, bramó el ahora ex síndico en su discurso, herido por el desplante. Luego, el ex funcionario habría desarrollado una teoría sobre el control de las cuentas públicas y la no transparencia con una comparación del presidente norteamericano y el destape de documentos después de 20 años.

Según relatan en oficinas allegadas a Ibarra, el jefe porteño pidió una comunicación con su empleado el viernes pasado. Le habrían dicho que Del Piero se encontraba en Tierra del Fuego, lo que pareció un presagio. «El lunes tendrá noticias mías», se ofuscó el frentista, quien luego, sin aviso previo, mandó a redactar la resolución mediante la cual lo dejaba cesante.

• Tensión

A Del Piero lo reemplazará quien le seguía en jerarquía, Marcela Sánchez de Bustamante, otra referente del extinguido Frepaso.

La puja contra los controladores porteños la anima también la defensora de la Ciudad
Alicia Oliveira, quien mantiene una relación más que tensa con Ibarra. Es un resquemor que la funcionaria alimenta con denuncias judiciales contra el Gobierno porteño, lo que al parecer terminó atragantando al ibarrismo, que tiempo atrás pensó en Oliveira como candidata futura a vicejefa en la aventura reelectoral de Ibarra.

Ahora, la defensora mantiene un diálogo más fluido con otro ex frepasista,
Rafael Bielsa, candidato a jefe de la Capital Federal con un partido propio.

Hasta ahora, quien se mantiene ilesa de la movida es la secretaria radical de Control Comunal,
Silvana Giúdice, a cargo de una superárea que aglutina todo el poder de policía de la Ciudad. A pesar de no notarse en las calles la eficacia de tan abultada gestión, Ibarra parece decidido a mantenerla en el cargo, pero circulaba ayer la posibilidad de que otros integrantes del área que tienen bajo su responsabilidad la supervisión de inspectores municipales fueran removidos, incluso del ala frentista del gobierno, más cerca de las fiestas navideñas.

El jefe porteño viene planificando cambios en su gabinete que, tal como anticipó este diario, se darían en el último mes del año.

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