27 de octubre 2005 - 00:00

Ibarra no jugó, pero igual asume culpas

Para Aníbal Ibarra, la elección de Mauricio Macri no fue tan afortunada. El jefe de Gobierno alienta, como el socialismo, una reedición de la ex alianza, aunque algunos hoy le critican que finalmente las listas de candidatos que bendijo no tuvieron buenos resultados. Es el caso del propio Partido Socialista, donde Ibarra llevó en el segundo renglón de la lista de candidatos a legisladores porteños a Luis Véspoli, un funcionario de referencia del jefe de Gabinete porteño, Raúl Fernández, pero esa banca es peleada voto a voto con el macrismo, ya que al socialismo le faltarían 900 sufragios para incorporar un segundo diputado. Creen que el apoyo de Ibarra al menos debía contener la obediencia de sus miles de funcionarios. Otro caso es el de Abel Fatala, el primero en fotografiarse en campaña con el jefe de Gobierno, pero la estampa no le sirvió para arrimar a 1% de votos.

• División

De todos modos, Ibarra consideraba ayer que Macri alcanzó su «tercio histórico» en el distrito.

Ibarra
aceptó que el empresario pasó a ser el « principal referente» de la centroderecha y lo atribuyó a que «el espacio de centroizquierda se presentó dividido», pero dijo que «si uno procesa un poquito más fino, no hubo tal crecimiento» de la centroderecha. Lo graficó luego en que Macri obtuvo menos votos que en 2003, cuando compitió por la Jefatura de Gobierno porteño en primera vuelta. Ibarra recordó que en esa oportunidad, Macri fue en una lista separada de Ricardo López Murphy, que tenía como candidata a diputada nacional a Patricia Bullrich y que alcanzó 10% de los votos.

En una recorrida por las radios, ayer el jefe porteño justificó que la «la fuerte confrontación de Carrió con Kirchner» hizo que «el electorado que de alguna manera participa de puntos comunes se dividió y allí estuvo la diferencia».

«Cuando el espacio llamémoslo progresista, o que no es de centroderecha, se divide, ocurre lo que ocurrió»,
sentenció el jefe porteño, quien se conformó pensando que «lo que pase en 2007 en la discusión por la Jefatura de Gobierno depende más de lo que haga el espacio progresista que de lo que haga el espacio de centroderecha, que tiene el tercio que históricamente tuvo».

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