20 de octubre 2004 - 00:00

Ibarra no veta polémico código

Aníbal Ibarra
Aníbal Ibarra
Aníbal Ibarra promulgará el nuevo Código Contravencional de la Capital, que da vía libre a vendedores ambulantes, zonas rojas a prostitutas y castiga el corte de calles sin permiso, pero no cuando es una manifestación de piqueteros.

A cambio, Ibarra enviará leyes correctivas para probar suerte en el recinto y que la Legislatura cambie algunos artículos, pero en definitiva la ley regirá tal como se sancionó, si los diputados no aprueban las modificaciones del Ejecutivo.

El Gobierno porteño tiene tiempo hasta el lunes para publicar la promulgación de la polémica norma y, aunque no comparte muchos de los artículos, consideró inoportuno un veto parcial, que en la Capital Federal significa que no rige la ley, ya que ésta debe regresar íntegra al recinto. Ayer se reunieron para tomar la decisión Ibarra; su jefe de Gabinete, Raúl Fernández; y el perdedor en este episodio, Juan Carlos López -secretario de Seguridad y Justicia-, quien no logró imponer su propia redacción, más severa que la actual.

Para compensar, Ibarra comenzará a enviar a partir del lunes leyes correctivas de por los menos tres artículos, pero primero debe promulgar la ley y luego someter a discusión de un recinto disperso la aprobación de las correcciones. Teniendo en cuenta que la sanción del código demoró casi diez sesiones, habrá que ver si los legisladores están dispuestos a reeditar ese clima en función de los pedidos del jefe de Gobierno, quien sólo tiene tres diputadas que le son afines.

• Cambios

El Gobierno de la Ciudad quiere cambiar el artículo referido a los cuidacoches, a los vendedores ambulantes y al ejercicio de la prostitución. Es al menos lo que esbozaron ayer los funcionarios en esa reunión de mediodía. El borrador lo comenzaron a redactar por la tarde, pero aún no está definido.

Para los cuidacoches, los legisladores impusieron sanción para el que
«exija» dinero, pero el gobierno considera que es difícil demostrar esa contravención y propone que sólo esté permitida la actividad cuando estén autorizados. Para los vendedores ambulantes, en cambio, la corrección es más rígida: prohíbe toda actividad lucrativa en la vía pública. El código sancionado por los legisladores despenalizaba la venta de «baratijas», creyendo que los vendedores ambulantes venden artículos de valor.

Para las prostitutas,
López considera que habrá que probar la redacción del artículo que impone no castigar por la vestimenta o apariencia, y esperarán para imponer una redacción más clara. Sin embargo, todavía no está claro si Ibarra acepta ser quien delimite las zonas rojas, tal como se lo impone la ley, que en forma transitoria prohíbe la oferta y demanda de sexo a menos de 200 metros de escuelas, viviendas o templos.

Anticipándose a lo que ocurrirá en la Legislatura, el radical macrista
Jorge Enríquez explicó que «Ibarra pretende disimular su fracaso anunciando cambios que no podrá imponer; la única posibilidad de 'obligar' a los legisladores a corregir el Código era vetando los artículos cuestionados y así el destino de sus pretendidas correcciones es el archivo; es un maestro del gatopardismo», se ofuscó el diputado, quien compartía el veto a algunos puntos de la ley, de haber ocurrido.

López, por su parte, explicó que
«hubo algunos logros, como imponer una pena a cada contravención, pero la intención de mejorar la ley se logró a medias. Entendemos que el nivel de desgaste de los legisladores, de descrédito y los hechos de violencia que ocurrieron no ameritan el veto».

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