Ibarra no veta polémico código
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Aníbal Ibarra
Para los cuidacoches, los legisladores impusieron sanción para el que «exija» dinero, pero el gobierno considera que es difícil demostrar esa contravención y propone que sólo esté permitida la actividad cuando estén autorizados. Para los vendedores ambulantes, en cambio, la corrección es más rígida: prohíbe toda actividad lucrativa en la vía pública. El código sancionado por los legisladores despenalizaba la venta de «baratijas», creyendo que los vendedores ambulantes venden artículos de valor.
Para las prostitutas, López considera que habrá que probar la redacción del artículo que impone no castigar por la vestimenta o apariencia, y esperarán para imponer una redacción más clara. Sin embargo, todavía no está claro si Ibarra acepta ser quien delimite las zonas rojas, tal como se lo impone la ley, que en forma transitoria prohíbe la oferta y demanda de sexo a menos de 200 metros de escuelas, viviendas o templos.
Anticipándose a lo que ocurrirá en la Legislatura, el radical macrista Jorge Enríquez explicó que «Ibarra pretende disimular su fracaso anunciando cambios que no podrá imponer; la única posibilidad de 'obligar' a los legisladores a corregir el Código era vetando los artículos cuestionados y así el destino de sus pretendidas correcciones es el archivo; es un maestro del gatopardismo», se ofuscó el diputado, quien compartía el veto a algunos puntos de la ley, de haber ocurrido.
López, por su parte, explicó que «hubo algunos logros, como imponer una pena a cada contravención, pero la intención de mejorar la ley se logró a medias. Entendemos que el nivel de desgaste de los legisladores, de descrédito y los hechos de violencia que ocurrieron no ameritan el veto».




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