Aníbal Ibarra envió ayer a la Legislatura porteña un proyecto de ley para que se le renueven los poderes especiales que los diputados le otorgaron en diciembre pasado, al declararse la emergencia económica de la Ciudad de Buenos Aires.
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La ley contiene un sólo artículo y consiste en la prórroga de la norma que caduca la semana próxima.
Esa norma que se sancionó a fin de 2001, tiene vencimiento el 30 de junio, e incluía la posibilidad de que el distrito emitiera una moneda propia -los bonos Porteño-además de permitirle al jefe de Gobierno renegociar contratos con proveedores. La legislación le permitió inclusive no enviar presupuesto 2002 a la Legislatura, lo que reclaman en las distintas comisiones, que mañana interrogarán al jefe de Gabinete de Ibarra, el frentista Raúl Fernández sobre ese tema y para que explique cómo se aplicó la norma de emergencia.
De acuerdo al juicio de los diputados que integran una comisión de seguimiento del uso de esas facultades «Ibarra la utilizó poco y mal». La idea en ese momento era que las renegociaciones con proveedores concluyeran en una baja de los precios, pero tras la devaluación los acuerdos no se pudieron realizar en ese sentido. A ello se suman las dificultades de la Ciudad para terminar de pactar con un grupo de Aseguradoras de Fondos de Pensiones y Jubilaciones (AFJP) el pago de bono Tango que poseen las empresas y que el distrito no podrá pagar su amortización el próximo 7 de julio. Esa deuda, con la que pensaba el gobierno porteño restar al presupuesto, fue calculada en su momento con un dólar a $ 2.
•Urgencia
Ibarra quiere ahora que le amplíen las facultades hasta fin de año, pero para eso la nueva ley de prórroga debería ser tratada antes del vencimiento de la anterior, aunque el plazo es corto para que llegue a sancionarse el jueves en la sesión ordinaria.
Como adicional, Ibarra quiere que se le permita efectuar pagos con LECOP que le gira el gobierno nacional por la cuota fija de coparticipación que recibe la Ciudad, por la que se había acumulado una deuda de $ 80 millones. Por cierto las letras ya son utilizadas para los pagos, pero los diputados quieren saber en qué condiciones y a quiénes se les salda deuda de esa forma.
Hasta ahora esa ley le permitió flexibilizar algunos contratos como, por ejemplo, los concesionarios de comedores escolares a los que se les permitió cambiar el menú para evitar subir los costos de las viandas; redireccionar partidas presupuestarias o prolongar contratos sin llamar a licitación, como por ejemplo a la UTE que mantiene el sistema informático en la Dirección General de Rentas.
Para que la nueva norma de emergencia económica sea aprobada, Ibarra requiere de votos de la oposición. La hegemonía de la Alianza -aún cuando nunca tuvo mayoría de votos-perdió poder con el crecimiento del bloque peronista y del ARI en la Legislatura. La oposición, que representa el PJ con más diputados que la UCR (16 contra 13) quiere algunos compromisos. Con la ley anterior el peronismo aportó quórum, pero se abstuvo en el momento de votar, mientras que el Gobierno logró la sanción con el aporte de bloques chicos que actualmente se alejaron del ibarrismo. «Hasta la provincia de Buenos Aires presentó su presupuesto, por qué nosotros no lo tenemos, toda la vida se presupuestó con inflación y la ley no lo exime de no hacerlo», se quejó el belicista Jorge Srur (PJ), miembro de la comisión de seguimiento.
Por otra parte el legislador señaló que el decreto para emitir los bonos Porteño fue publicado, pero luego «Ibarra firmó con Eduardo Duhalde una carta de intención para no emitirlos, pero nunca salió ese decreto anulando al anterior».
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