Ibarra y Macri tras una reforma con reelección
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En otro punto coinciden el macrismo e Ibarra: siete cargos políticos nuevos por comuna es demasiado. Lejos de garantizar eficiencia en la gestión al descentralizarla, ven que ese objetivo va acompañado de la gestación de más cargos políticos en la Ciudad, ya que además de, por lo menos, 70 cargos electivos nuevos, se abre el juego para plazas de contratados para cada uno de esos nuevos funcionarios. Esa excusa servirá para desandar la imposición de casi cogobernar con caciques de barrios, de tener «zonas» de oposición que puedan generarse contra el gobierno central arriesgando le hegemonía del jefe porteño.
«En eso nos equivocamos», suele decir Ibarra, coautor de la Constitución reinante que se redactó en los albores del extinto Frepaso. La modificación no borraría totalmente las comunas, sino que respetaría los actuales Centros de Gestión y Participación que implantaron Fernando de la Rúa y Enrique Olivera (jefe y vice de la Capital hasta 1999 y 2000), pero con la elección de un presidente en cada uno que voten los vecinos.
Además, Macri y sus legisladores quieren avanzar en otros puntos también. Es el caso de eliminar el Consejo de la Magistratura, con mal debut en la Ciudad. Su primera conformación terminó con un juicio por supuestas irregularidades en la compra de un inmueble, entre otras cuestiones. El actual está sometido a un proceso de juicio político por presunta mala administración.
El planteo, que creen resistirá la queja de las corporaciones de jueces y abogados, será que el gasto de $ 100 millones anuales que demanda ese organismo puede reducirse traspasando las facultades de administrar las partidas para la Justicia y llevar adelante los concursos para el nombramiento de jueces, al Tribunal Superior de Justicia de la Capital Federal, la Corte porteña.
Macri e Ibarra ya piensan en reformar la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires, y parte de la idea es que la eventual constituyente (debería elegirse en las próximas urnas) sesione sólo 30 días para hacer los cambios.
Macri, que dio vía libre a sus diputados para que «exploren» la posibilidad de una reforma, lo habló también con su segundo en Compromiso para el Cambio, Horacio Rodríguez Larreta (h). Pidió, por ejemplo, la eliminación de la segunda ronda electoral. EL empresario, quien perdió la elección a manos de Ibarra el año pasado, en segunda vuelta quiere que la elección la gane quien obtenga más votos en una sola ronda, o bien que se aplique el mismo sistema que en la Nación. En la Capital Federal, hay ballottage cuando ningún candidato logra 50% más un voto de resultado, mientras que en las presidenciales se obtiene el triunfo con más de 45% de votos o 40% y una diferencia de 10 puntos con el segundo.
Finalmente, se estudia poner un tope para los gastos y otro para lo que se destina a inversión, como también fijar un porcentaje del Presupuesto por área, todo condimentado con la reelección indefinida de los diputados, claro.




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