Inflación: CGT y piqueteros aumentan la presión sobre los formadores de precios

Política

La UTEP marchará la semana que viene a la sede de industrias alimenticias. La central obrera planifica otra marcha conjunta.

La CGT y los movimientos sociales más cercanos al Gobierno trasladarán la presión por la inflación hacia las industrias de productos alimenticios y los formadores de precios en general. Ambos sectores planifican, de manera coordinada y también por separado, movilizaciones y acciones de protesta que buscarán poner el foco de la responsabilidad por los desequilibrios de la economía en el sector privado como principal responsable de la pérdida de poder adquisitivo de los ingresos de la población.

El primer paso lo dará la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP), una coordinadora que nuclea a los principales movimientos sociales referenciados en el Frente de Todos, la semana que viene con una marcha hacia las plantas de producción de industrias alimenticias. Esta semana terminará de definirse el mecanismo pero tendrá como objetivo marcas reconocidas en las góndolas de los supermercados producidas por empresas socias de la Coordinadora de Industrias de Productos Alimenticios (COPAL), la cámara que encabeza el también presidente de la UIA, Daniel Funes de Rioja.

El secretariado de la UTEP lo acordó el jueves pasado a propuesta de los dirigentes del Movimiento Evita. Allí también conviven otras agrupaciones sociales con poder de movilización como la Corriente Clasista y Combativa y Barrios de Pie, entre otras. Las agrupaciones, en paralelo, coordinan actividades con la CGT con la mira puesta en el mismo objetivo.

La “mesa chica” de la central obrera prevé reunirse hoy para empezar a resolver los pasos a seguir respecto de las movilizaciones contra la escalada inflacionaria. Se trata de una protesta, la primera resuelta de manera uniforme por todos los sectores internos de la CGT desde su rediseño de noviembre pasado, pensada para situar “en los formadores de precios” el mayor peso de la responsabilidad por la trepada de los precios.

Esa planificación encuentra a la principal central sindical argentina en una instancia de aparente pacificación interna, con Pablo Moyano, uno de los tres secretarios generales, alineado como nunca antes a la política colectiva del sector. Esa actitud coincide con la tregua familiar que protagonizó días atrás con su padre, el jefe de Camioneros, Hugo Moyano, que se tradujo en una postura más contemplativa hacia el Gobierno en general, y al gabinete económico en particular.

Ayer Pablo Moyano habló por radio para decir que el Gobierno “aún no le encuentra la mano” y “le falta fortaleza política” para el combate contra la inflación y poner énfasis, al mismo tiempo, en que “hay falta de solidaridad del empresariado”. De paso, reclamó diálogo entre Alberto Fernández y Cristina de Kirchner. A continuación tuvo palabras de elogio hacia el ministro de Economía, Martín Guzmán, de quien destacó el manejo de la negociación por la deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

En la UTEP y en la CGT confirmaron un acercamiento para acordar acciones. Gerardo Martínez, “canciller” de la central obrera, es uno de los principales promotores de una movilización callejera contra la inflación que empezará a discutirse hoy y en las próximas semanas podrá verse cristalizada junto con las organizaciones sociales.

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