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En mayo de 2010, SBASE firmó un Acta Acuerdo con la contratista para reiniciar los trabajos, por lo que el Estado porteño se comprometió a abonar "sumas adicionales por un total de 10.590.311 pesos".
En la misma línea, entre febrero y julio de 2009 también se frenó por falta de fondos la "construcción de las Instalaciones de Centros de Potencia y Tracción para la estación Corrientes".
La Auditoría porteña detectó que SBASE le solicitó a la contratista el envío de una propuesta para readecuar el contrato ya que "en virtud de las restricciones presupuestarias dispuestas (por el Gobierno de la Ciudad) no disponía de fondos para comenzar la ejecución de los trabajos".
Pero por ampliar los plazos previstos, se le adicionó al valor del contrato unos 680.437 pesos.
Las readecuaciones de contratos para las obras de la Línea H le costaron a la Ciudad 11.270.748 pesos más de lo previsto, lo que representa un incremento del 5 por ciento sobre el monto del contrato original, se determinó en el informe.
En la Línea B, estaba previsto en 2009 construir la cochera- taller Villa Urquiza, una Subestación Rectificadora y la provisión vías.
Según el informe, la obra fue reprogramada y se reinició al año siguiente luego de que Subterráneos de Buenos Aires le reconociera a la contratista costos adicionales equivalentes al 4 por ciento del contrato original, con lo que se terminó pagando 9.584.187 pesos de más.
En la Línea A, como ocurrió con los otros ramales, también hubo paralización de trabajos por "restricciones presupuestarias" que, al volver a comenzar, le costaron más dinero al erario porteño.
Se trató de la construcción de la cochera-taller Nazca, un túnel de 972 metros bajo la Avenida Rivadavia entre las calles Argerich y Bahía Blanca, y la realización de la subestación rectificadora Plaza Flores, debajo de la calle Artigas.
Según la Auditoría porteña, para superar la restricción presupuestara aducida en 2009 por el Ejecutivo porteño, SBASE firmó un Acta Acuerdo con la contratista DYCASA en el que se disponía el reinicio de las obras para 2010 y un reconocimiento de nuevos costos.
Eso le implicó a la Ciudad un incremento de 23.233.783 pesos, el 10 por ciento del convenio original.
La Auditoría añadió que se aplicó el mismo mecanismo en el proyecto de construcción de un sistema de señalamiento que fue dividido en dos etapas; uno para las estaciones Puán y Carabobo, y el otro para las estaciones Flores, Nazca y la Cochera Nazca.
El conjunto de gastos extras en ese caso implicó un incremento de 5.252.703 pesos, "un 17 por ciento del total original", dice el informe de la AGCBA.
En definitiva, por las readecuaciones de las obras de ampliación pensadas para la Línea A, la Ciudad debió desembolsar 28.486.487,28 pesos por encima de los montos previstos.
Y en total, sumando las reprogramaciones de obras de todas las líneas, el Ejecutivo porteño tuvo que pagar 49.341.422 pesos más que los cálculos originales por pasar los trabajos de 2009 a 2010, se señaló.




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