19 de abril 2002 - 00:00

Inoportuno, Duhalde criticó al FMI, pero le pide ayuda

La mañana parece traicionar a Eduardo Duhalde con arranques de sinceridad de los que después se arrepiente. Le pasó ayer cuando tuvo que dedicar casi toda la jornada a desmentir que hubiera tenido palabras de crítica contra el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional que desde ya todos escucharon.

Lo que se le oyó sobre las relaciones entre su gobierno y el organismo, sin embargo, recorrió el mundo a través de las agencias de noticias. Lo que dijo era que el programa del organismo, «lejos de ser sustentable», podría llevar al país «a dificultades mayores».

De esta manera, el Presidente apreció querer responderle al director gerente del FMI, Horst Köhler, quien dijo el miércoles que «la Argentina deberá probar una medicina amarga».

«El esfuerzo que esté a mi alcance para evitarle sufrimientos a la gente tengo que hacerlo y lo hago sabiendo que nosotros no podemos a todo lo que nos plantean decirle que sí, sino que hay que fijar nuestra posición», sostuvo Duhalde a una radio de la Capital Federal.

Duhalde
ya había advertido que si para obtener la ayuda del FMI hay que seguir «ajustando» es mejor que «no nos ayuden tanto porque vamos a estar peor». Las críticas del Presidente se produjeron horas antes de que Jorge Remes Lenicov viajase anoche a los Estados Unidos -un día después de lo previsto inicialmente-para participar en Washington de la asamblea conjunta del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.

•"Corralito"

En sus declaraciones, Duhalde también pareció interceptar -no se sabe con qué razones-la principal iniciativa de su gobierno para superar la crisis financiera, el plan de devolución de los depósitos bancarios acorralados mediante un bono del tipo del BONEX de 1990.

El presidente designado dijo que el proyecto que lleva el ministro de Economía «no es alternativo al del Fondo sino que lo modifica porque hay cosas que evidentemente hay que hacerlas». Duhalde dejó en claro que la Argentina «va a fijar su posición, va a decir en el momento que corresponde que el programa, tal cual lo plantea el Fondo, lejos de ser sustentable es un programa que nos puede llevar a dificultades mayores, por lo tanto nosotros vamos a hacer nuestra propuesta de sustentabilidad».

«
Para nosotros firmar un acuerdo que sabemos que no se va a cumplir es peor. Es peor el remedio que la enfermedad, ya no nos creían y no nos van a creer nada», aseveró Duhalde.

Puso de ejemplo que «
es absurdo que una provincia, en un año puede resolver sus problemas de déficit fiscal, ni siquiera sacándose gente de encima puede hacerlo, entonces hay que buscar el ritmo que sea posible cumplir».

Sin embargo,
Duhalde se conmovió al explicar que actúa «como un jefe de familia o una madre que sabe que necesita, porque en su casa falta comida y tiene al hijo enfermo y no tiene dinero, que si bien no se pone de rodillas a veces tiene que bajar la cabeza porque en realidad lo hace por sus hijos, por su gente».

«
La situación mía es similar», graficó el Presidente. « Estoy convencido, y si no lo estuviera no actuaría así, de que es muy importante tener ayuda internacional porque todos los países que han salido de una crisis como la que estamos viviendo han tenido ayuda internacional», concluyó el Presidente.

A media tarde algunos voceros del Presidente se ocuparon de transmitir oficiosamente algunos argumentos para morigerar la fuerza de las palabras de
Duhalde que indicaron, a quien quería escucharlos, que no había querido decir lo que dicen que dijo.

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