El radicalismo de Diputados decidirá mañana si impulsa o no un pedido de juicio político contra Gustavo Béliz, medida a la cual podrían sumarse el Interbloque Federal de provinciales y el ARI de Elisa Carrió. Por lo pronto, ya está acordado en el bloque que reclamarán la interpelación del ministro de Justicia en el recinto al comienzo de cada sesión de la Cámara baja por la crisis de inseguridad y la relación del gobierno con los piqueteros que protagonizaron recientes hechos de violencia.
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A la cartera de Béliz se le sumó, el viernes, la acusación de la jueza de instrucción María Angélica Crotto, quien denunció ante la Cámara Federal que le impidieron desde el gobierno actuar y detener a Luis D'Elía y a otros piqueteros que participaron del copamiento de la Comisaría 24ª de la Policía Federal. Aunque la magistrada no hizo nombres, se desprende que apuntó al subsecretario de Seguridad, José María Campagnoli. La embestida de Crotto involucra al ministro.
En caso de prosperar el pedido de enjuiciamiento en el bloque que capitanea Horacio Pernasetti, serán los encargados de impulsarlo en comisión Juan Jesús Minguez (San Juan), Alberto Beccani (Santa Fe), Pascual Cappelleti y Hernán Damiani (Misiones). Son conscientes de que existe en Juicio Político hegemonía oficialista gracias a la presencia masiva de peronistas y transversales, encabezados por el tucumano Ricardo Falú.
El endurecimiento de la actitud opositora de la UCR tendría un mero carácter testimonial si no fuera por la crisis que afecta al PJ. La interna Kirchner-Duhalde amenaza con paralizar el Congreso y hasta dividir a la bancada peronista. Si se produjera esta fractura o, al menos, se acrecentara la brecha entre los seguidores del santacruceño y los del bonaerense, el quórum propio del justicialismo sería cosa del pasado y el papel de los radicales -que cuentan hoy con 44 miembros-resultará crucial a la hora de juntar número para los plenarios.
• Distanciamiento
La principal fuerza de oposición viene dando señales de progresivo distanciamiento del Poder Ejecutivo desde hace un mes, entusiasmada por la pelea doméstica que envuelve a Duhalde y al Presidente. A nivel parlamentario, se levantaron en el Senado contra el envío de tropas para imponer la paz en Haití. Luego rechazaron en ese mismo cuerpo, y en presencia de Angel Rozas -titular del comité nacional-, la postulación del empresario Carlos Bettini a embajador en Madrid. Fracasaron en ambos casos. Nada indica que, de manera inmediata, vaya a surtir efecto la táctica en Diputados de cargar contra Béliz. La semana pasada, el peronismo evitó que el reclamo de interpelación, presentado por el cordobés Luis Molinari Romero y motorizado por radicales, provinciales y aristas prosperara. A la misma hora, en la Cámara alta, sus correligionarios le enrostraban a Alberto Fernández delante de las cámaras de TV por los desatinos en materia de Justicia y seguridad. «Debería ir pensando en cómo renunciar», desafió Gerardo Morales al jefe de Gabinete en la cara. Béliz es el ministro que menos simpatía colecta en el bloque oficialista, incluso entre los que se dicen kirchneristas. Por lo tanto, parece blanco fácil para la oposición aun cuando el PJ prefiera mirar la jugada, sin participar a menos que los duhaldistas o los diputados del Presidente reciban instrucciones de sus respectivos mandatarios.
A ojos de los duhaldistas, Béliz aparece como un transversal de derecha que mudó del menemismo a cercanías de Duhalde, con escala en Domingo Cavallo.
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