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Hugo Moyano
Por el contrario, aunque hubo sintonía con los proyectos sindicales que esperan votación en Diputados -como la eliminación de tickets de compra como adicional del salario o el control de las ganancias de empresas, entre una media docena de ideas que maneja Recalde-, no hubo promesa de los legisladores.
A esa comida en la CGT se sentaron también Julio Piumato, Andrés Rodríguez, Omar Viviani y Abel Frutos. Frente a ellos no podía haber más representantes del kirchnerismo parlamentario: Carlos Kunkel, Héctor Recalde -en realidad, actuaba allí también como anfitrión-, Cristina Alvarez Rodríguez, Carlos Cuto Moreno, Dante Dovena, Nora César, Mariano West, María Teresa García y Graciela Rosso.
No causó sorpresa que Edgardo Depetri no estuviera presente: él fue quien consiguió que se le diera un lugar a la CTA en el nuevo directorio del PAMI cuando la ley se votó en Diputados, aunque ahora teme que el Senado lo modifique. Esa inclusión es el primer aval oficial a la CTA como representación sindical, y la CGT teme que sea antecedente para que el gobierno avance en el reconocimiento de su personería en la Asamblea de la OIT en Ginebra de este año.
Desde que comenzó el armado electoral de 2007, la CGT le dejó claro al kirchnerismo que pretendía volver al esquema de representación gremial en las listas que imperó en los gobiernos de Juan Domingo Perón y en alguna medida en el de Carlos Menem también.
Tanta peronización no convence a Kirchner, y por eso el tanteo ayer con diputados de los lugares reservados a futuros dipu-sindicales. Nunca existió un mejor momento entonces para los gremialistas, con el gobierno acorralado por la presión inflacionaria que agregaría una nueva suba salarial descontrolada, para negociar listas en el distrito que les interesa: la provincia de Buenos Aires.



