Intervención a Santiago: hoy sería ley

Política

Diputados aprobó anoche con 193 votos a favor, 15 en contra y 3 abstenciones, la intervención federal a Santiago del Estero por 180 días ( prorrogables por otro tanto), a pedido de Néstor Kirchner. El Senado, que en ese momento trataba la reglamentación del ingreso de tropas extranjeras, esperó hasta última hora las explicaciones de Aníbal Fernández -quien adujo un periplo a la localidad bonaerense de Berazategui junto al Presidente para no concurrir al Congreso-antes de convertir en ley el remedio constitucional que pone fin a la administración de Mercedes Aragonés de Juárez y a la dinastía que inauguró el legendario Carlos Juárez.

En los primeros minutos de hoy, la Cámara alta se disponía a debatir la propuesta del Ejecutivo nacional, a pesar del desaire del ministro del Interior al bloque PJ que reclamó su presencia.

La votación en Diputados logró unificar al oficialismo, la UCR, la izquierda y la derecha parlamentarias, si bien con matices que no se disimularon a la hora de los discursos. La oposición, previsiblemente, resultó minoritaria y provino del trío de diputados santiagueño que se reporta a los Juárez, más la oportuna visión de Adolfo Rodríguez Saá, cuyo interbloque, animado por peronistas y radicales disidentes, representa la cuarta fuerza del Congreso.

«Estamos avasallando la voluntad popular»,
clamó el ex presidente en una pieza que despertó la conciencia de muchos justicialistas que se preguntaban hasta qué punto estaban siendo leales a la tradición partidaria al levantar su mano contra un gobierno provincial del mismo signo, cuando quien pedía esa medida es un presidente que parece más a gusto con los «transversales» extramuros que con el PJ.

Tan efectivo resultó
Rodríguez Saá que muchos oficialistas temían que hubiera deserciones del bloque PJ a la hora de sancionar las modificaciones conversadas en la escudería oficial. Por caso, que la prórroga por otros 6 meses de la intervención se hiciera sólo «ad referendum» del Congreso, que se designara a los jueces en comisión y que hiciera un exhaustivo informe de gestión la Auditoría General de la Nación.

José «Pepe» Figueroa
, figuraemblemática del peronismo de Santiago (enfrentado con Juárez), tenía previsto hacer una novedosa comparación entre la pareja gobernante y los matrimonios de Marcos (de Filipinas) y Ceaucescu (de Rumania), sendas cabezas de regímenes dictatoriales caídos en los '90. Lo desactivó, a pedido de sus compañeros que no querían echar más leña al fuego y, en definitiva, el paralelismo podía dar pábulo a ironías sotto voce de críticos de la Casa Rosada que podrían incluir, en el futuro no muy lejano, otros cónyuges al cuadro pergeñado por Figueroa, un verdadero bumerán. «Pepe» terminó clamando por una «democracia plena» en su provincia.

• Dramatismo

El cronista Miguel Bonasso, el líder de la «transversalidad» parlamentaria, no quiso perderse la oportunidad de acompañar con entusiasmo la primera iniciativa del gobierno que asesora. Dramático, advirtió que «existe peligro de conflicto armado» en la provincia. «Hay una situación insoportable para los campesinos que sufren guardias blancas que ingresan de noche a sus casas para violar derechos humanos», denunció el jefe del interbloque Convergencia, mientras Patricia Walsh (IU) asentía con la cabeza y los justicialistas mascullaban bronca por lo bajo. «El INADI debería ocuparse», pidió como si no tuviera acceso libre al despacho presidencial.

A continuación le cedió la palabra al ex zamorista
José Roselli que lo acompaña en su condición de camarada político. La exposición de Roselli permitiódesentrañar un mito que se encargaron de divulgar los peronistas: que aquel diputado de izquierda era mudo. Por lo que se escuchó en la víspera, habrá sido su capataz anterior, Luis Zamora, quien le impedía hablar, pero tanta falta de práctica se tradujo en titubeos y confusión de palabras en Roselli, muy décontracté con su chomba polo turquesa y su cabello largo y ensortijado.

El contraste no pudo ser mayor. Le sucedió en el orden de los speech el socialista
Jorge Rivas. El joven referente de la izquierda criolla demostró su voz impostada en sus estocadas al PJ. «¿Qué diferencia puede haber entre Juárez y el resto de los gobernadores del NOA?», reflexionó. «Hay una especulación política en este caso», avanzó. «En 360 días se va a religitimar ese régimen feudal arropado de formas democráticas», apuntó Rivas. «El PEN -concluyó- resolvió intervenir y acá el cuerpo actúa en forma obediente.»

Los provinciales del Interbloque Federal, que siguen a Jorge Sobisch (MPN), Luis Patti y Ricardo López Murphy, cumplieroncon lo que vienen pregonando hace tiempo por boca de este último que convenía intervenir. No obstante, marcaron distancias con Aníbal Fernández. Manifestaron sus posiciones Alberto Natale (PDP), el pattista Juan Carlos Bonacorsi y Hugo Martini (Recrear).

Martini
aclaró que «en la votación en particular deberían quedar excluidas de la intervención las municipalidades». En coincidencia con el miembro informante, el salteño Juan Manuel Urtubey (titular del presidente de la Comisión de Asuntos Constitucionales), sostuvo que «desde hace largo tiempo se advierte un deterioro en el sistema institucional de Santiago del Estero».

«Estos males mayores
-pasó el aviso Martini-pudieron haberse evitado hace 30 días cuando el licenciado López Murphy expresó y documentó la necesidad de la intervención federal inmediata a esa provincia.» Tanto Martini cuanto Natale recordaron que el ministro del Interior hace 15 días había sentenciado que no había razones para intervenir en ese momento.

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