Un falso artefacto explosivo aterrorizó ayer a los legisladores porteños, cuando al anochecer descubrieron una caja en la puerta del baño de damas, lateral a la entrada del despacho de la vicepresidencia primera que ocupa Santiago de Estrada.
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El personal de seguridad, al advertir el paquete -del tamaño que ocupa media docena de alfajores-, hizo intervenir a la Brigada de Explosivos y desalojar el edificio, pero se trataba de una caja llena de papeles, dos cables y un reloj pulsera que no funcionaba.
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