6 de febrero 2003 - 00:00

Izquierda condena a Kirchner

Imposible imaginar un partido que siga tanto los libretos más previsibles como la Izquierda Unida, una liga que reúne a lo que quedó del viejo comunismo. Alentados por el envión que les ha dado la asunción de Lula Da Silva en Brasil, los hombres (y mujeres, una de las cuales es candidata a presidenta, Patricia Walsh) se entusiasman con que son los dueños del presente y del futuro. Para justificarlos, nada mejor que darles una mirada al peronismo y a las fantasías renovadoras del veterano gobernador de Santa Cruz Néstor Kirchner. Aquí, lo que dice el diario partidario «Alternativa Socialista».

Para encubrir la profunda crisis que vive el justicialismo por ser el partido de la entrega y el FMI, Duhalde quiere presentar a su candidato a las elecciones como la «renovación». Sin embargo no engañan a nadie. Kirchner, el hombre elegido por el Presidente, es funcional a los planes del Fondo Monetario. Como Menem, como De la Rúa y como el propio Duhalde, el gobernador de Santa Cruz no tiene nada de nuevo. En su provincia ha hecho modificar la Constitución para poder ser reelegido eternamente, tal cual quería Menem. Siendo el petróleo el principal recurso de Santa Cruz nunca se opuso a la privatización de YPF, participó de la privatización de las minas de Río Turbio y de la misma manera que el resto de los gobernadores, desde Juárez de Santiago hasta Solá de Buenos Aires ajustan a los docentes y trabajadores estatales para cumplir con el Fondo. Acaba de felicitar al gobierno por el último acuerdo con Washington que como se empezó a conocer sólo trae un brutal ajuste. Por eso no es nada nuevo.

Ensaya, igual que Rodríguez Saá, un discurso «nacional» para tratar de engañar a la población. Sin embargo y a pesar de todo no logra despertar el entusiasmo de un pueblo que mayoritariamente sigue pidiendo que se vayan todos los que como él, vendieron el país. Por eso el Congreso del PJ es sólo una muestra del vaciamiento de apoyo popular y división del viejo partido de Perón. Parafraseando un dicho de la década menemista podemos asegurar sin temor a equivocarnos: «Renovación... las pelotas».

Lo nuevo, lo verdaderamente nuevo viene de la izquierda. Es la izquierda la que en este año histórico compartió las luchas con el pueblo trabajador, los jóvenes, los desocupados, los ahorristas.

Propuestas

Son las propuestas de la izquierda las que una gran parte de la población ve como salida. Desde el no pago de la deuda y la ruptura con el FMI hasta la reestatización de todas las privatizadas.

Desde hacerles pagar la crisis a los que la provocaron, los grandes grupos económicos locales y extranjeros, los bancos y los organismos internacionales hasta resolver el problema del empleo con aplicación de urgente planes de emergencia. Desde reclamar que se vayan todos hasta movilizarse por una Asamblea Constituyente y empezar a pelear por un gobierno de los trabajadores y el pueblo.

Porque al mismo tiempo que los viejos partidos están al borde de la extinción como el radicalismo o se vacían y rompen como el PJ y los nuevos frepasos como el ARI están estancados, la izquierda crece: en su caudal de movilización, en sus filas militantes, en la conquista de nuevos espacios de dirección de sectores de los trabajadores y el pueblo como es el caso de nuevas comisiones internas, sindicatos y organizaciones estudiantiles. Es por eso que las más dinámicas son las organizaciones piqueteras combativas ligadas a la izquierda como el MST «Teresa Vive». Es la izquierda la que gana espacio en todos los sectores populares que luchan. Y es así porque el proceso abierto con el argentinazo es profundamente político. Lo nuevo asociado a la izquierda se abre paso en medio de los escombros de los viejos partidos.

Para construir una alternativa política que refleje todos los procesos nuevos, una alternativa de los luchadores y la izquierda, en primer lugar hay que seguir peleando contra los planes del gobierno. La pelea contra el nuevo ajustazo que firmó Duhalde con FMI es un paso importante. La lucha por trabajo genuino y por un subsidio que cubra a todos los desocupados. La defensa de lo que queda de la banca pública, etcétera. Pero al mismo tiempo no hay que darles respiro a esos viejos partidos. Hay que prepararse para darles la palea en el terreno político electoral. No es una disputa menor. Hay que romper el engaño que están montando. Los falsos discursos «nacionalistas», las sonrisas de cartón pintado.

Dejá tu comentario

Te puede interesar