Elisa Carrió, Luis Zamora, el sindicalista Víctor De Gennaro, ahorristas, ONG de derechos humanos y la izquierda casi a pleno -desde las siglas tradicionales como el PC hasta piqueteros del Movimiento Barrios de Pie-iniciarán a las 8 de hoy una jornada nacional de lucha para «que se vayan todos», a fuerza de marchas, cortes de ruta, caceroleos, escraches a organismos públicos y empresas privatizadas, asambleas populares y otros clásicos de la nueva política. Prometen terminar con actos nocturnos en los barrios porteños y del interior, previas concentraciones multitudinarias en Congreso y Plaza de Mayo, a las 18.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Con ánimo prerrevolucionario, habrá caos de tránsito en los accesos a Capital Federal desde el conurbano bonaerense, a partir de la mañana temprano. Uno de los puntos clave será el puente Pueyrredón, cerca de donde hace 2 meses murieron 2 militantes de la Coordinadora Aníbal Verón, Darío Santillán y Maximiliano Kosteki, durante un choque con fuerzas de seguridad. Esta agrupación -muy relacionada con Quebracho-no participará de la protesta, tras advertir que « desconfiamos de quienes plantean que la crisis social e institucional se resuelve con un cambio de gobierno y la renovación de todos los mandatos para cambiar la composición legislativa». Desde la zona norte llegará una columna por el puente Saavedra, con pataleo y olla popular incluidos frente a la quinta presidencial de Olivos.
En La Matanza, hacia el oeste del Gran Buenos Aires, activistas de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), trabajadores de la sanidad, maestros enrolados en Suteba y militantes del ARI y Autodeterminación y Libertad, entre otros, cortarán la Ruta 21, frente al Hospital Paroisien, desde las 10, donde realizarán dos actos, uno a las 12 y otro a las 17, «contra la trampa electoral, el FMI, el tarifazo, el hambre, la represión y la impunidad».
• Abstencionismo
Además de participar de la marcha de hoy convocada por la jefa espiritual del ARI y el diputado de origen trotskista, Izquierda Unida, la Corriente Patria Libre, el Frente para el Cambio, piqueteros varios y caceroleros de la Interbarrial de Parque Centenario están decididos a acompañar las proclamas abstencionistas de ambos. Evidentemente, es mucho más sencillo unirse para oponerse que para construir una alternativa de poder, sobre todo si se trata de inconciliables siglas marxistas y sucedáneos. Patricio Echegaray (PC), Juan Carlos Giordano (MST), Alicia Castro (Frente para el Cambio), Humberto Tumini (CPL) y el cortador de rutas profesional Raúl Castells -que permanece detenido, pero tiene voz y voto en estas negociaciones- sueñan con sacarse una foto mural con Zamora, a quien sindican como el único capaz de encabezar un frente de trabajadores nacional y popular (algunos prefieren llamarlo de « liberación»), y -lo que parece milagroso-de hacerlos desistir de las contrapuestas aspiraciones presidenciales de cada uno de aquéllos.
A comienzos de la campaña, en el local porteño de Colombres 25 donde deliberan semanalmente estas fuerzas de izquierda, todos admitieron anhelos de llegar al tope de las boletas del 30 de marzo. En aquel entonces no se mencionaba la posibilidad de evitar la batalla en las urnas. Pero siempre se reconocía que Zamora estaba por encima de cualquier pretensión individualista.
El problema es que la otrora figura pública del MAS ni siquiera los atiende por teléfono. Menos se conmueve con la recolección de un millón de firmas que prometen los emeseteistas para forzar la candidatura presidencial de Zamora en nombre de todos los sellos socialistas. Para colmo, el fundador de Autodeterminación y Libertad prefiere correrse hacia la derecha y compartir conferencias de prensa e incursiones televisivas con Carrió. Aunque los aceptará como comparsa en las marchas de hoy.
Por eso, Echegaray y compañía necesitan despegarlo de «Lilita», a quien lo une el reclamo de caducidad masiva de mandatos. Si bien llegaron a imaginarse una alianza amplísima desde la ultra hasta el arismo socialdemócrata en un primer y fugaz instante, con el correr de los días se terminaron de convencer de que Carrió valora los puntos de rating que puede aportarle una aparición con Zamora, pero desconfía de los poco televisivos popes de IU y amigos.
La estrategia para fisurar la unidad mediática de Zamora y Carrió ya está en marcha. Giordano,Tumini y la azafata Castro les propondrán ir más allá de la protesta de la fecha. Pretenden sumarlos a una caravana nacional para el 11 de setiembre, cuando se cumpla el primer aniversario de la voladura de las Torres Gemelas.
Dejá tu comentario