7 de noviembre 2000 - 00:00

Izquierdistas acosan a Storani por fondos

Los senadores del PJ leprometieron ayer a Federico Storani que la demorada reforma políticatendrá media sanción antes de fin de mes. El ministro del Interior repasó en laComisión de Asuntos Constitucionales, que preside el riojano Jorge Yoma,las supuestas bondades de la ley -muy similares a las que propuso CarlosMenem durante su mandato, aunque sin avances-que incluyen, entre otrasinnovaciones, las siguiente:

 obligatoriedad de internas abiertas para designar candidatosa presidente y a vice;

 creación de un cuerpo de fiscales electorales;

 limitación de las campañas (60 días para legislativas y90 para ejecutivas);

 creación de un fondo común de partidos, compuesto deaportes estatales -$ 2 por votoy privados, con topes de $ 40 mil, si se tratade recursos cedidos por personas físicas, 200 mil por las jurídicas y 500 milen el caso de empresas.

 

 Irrupción

 

Cuando la situación selimitaba a un simple intercambio de frases corteses, representantes departidos de izquierda que pelean por fondos y personería improvisaron un«piquete» opositor, en abierta crítica de la forma en que se elaboró elproyecto. En plena deliberación de la Comisión de Asuntos Constitucionalescon el ministro del Interior, irrumpieron el socialista auténtico MarioMazzitelli y varios delegados de partidos chicos, quienes le enrostraron a Storanihaberles «ocultado» la reforma política. Por un momento, los legisladorespensaron que la situación podía derivar en escándalo como sucedió hace casi unmes, cuando activistas de derechos humanos coparon la Cámara Alta y obligaron asuspender la sesión.

Delante de senadoresvarios y una multitud de cronistas, el delegado de la «gauche» criolla calificóde «antidemocrática, proscriptiva y discriminatoria» la iniciativa. Lapolémica se centró en el reparto de dinero.

«El gobierno quieremantener un piso de 3%, que es un invento dictatorial, y exigirnosrepresentación parlamentaria para hacernos partícipes de estos recursos, queparecen patrimonio de los partidos del ajuste», pataleó Mazzitelli con engolada nostalgiasetentista. «Tampoco nos recibieron en el ministerio para escuchar nuestraopinión», se acopló una de las damas que formaba parte de la comitiva.

Storani intentó salir del paso. «Cuando hay muchos mediospresentes, hay que decir la verdad», comenzó en un acto de sinceramientopoco habitual en funcionarios. «Ustedes fueron recibidos por gente delministerio», agregó sin poder terminar la frase. «Sí, nos recibieron,pero cuando ya habían presentado el proyecto y estaba todo cocinado», lereplicaron.

Ayudados por la presenciade las cámaras de TV, las visitas inesperadas consiguieron un llamado a lapacificación de Yoma. «No quiero quitarles la posibilidad de opinar,a ustedes que se acercaron tan cordialmente», dijo mitad en serio, mitad enbroma. «El martes próximo los esperamos para charlar del tema», invitó,mientras sonreía al orticón.

El radical LuisMolinari Romero, quien se ubicó estratégicamente junto al ministro, semostró también diplomático con los «intrusos». «Este es el espacio dediscusión, se los digo en nombre del bloque radical que aquí represento»,abundó con tono ceremonioso, en el estreno oficial del cargo de vicepresidentede la bancada oficialista.

No demasiado conformes, Mazzitelliy compañía abandonaron el salón, prometieron regresar y repartieron unpetitorio contra la «reforma de Corach, Storani y Chacho», firmado porun contingente heterogéneo de agrupaciones que va del trostkista Partido Obreroa la UCeDé, pasando por el sello País -que fundara José Bordón ysirviera de cartel al peronismo disidente-y hasta miembros desvalidos de laAlianza como la Demo-cracia Cristiana.

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