El titular de la UCR, Gerardo Morales, intentó ayer mediar entre los dos sectores del radicalismo bonaerense que se enfrentan a partir de la candidatura de Roberto Lavagna y que se disputan la conducción del partido a nivel provincial.
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Primero, los «radicales R», alineados a la conducción de Margarita Stolbizer, plantearon a Morales su « preocupación y vergüenza» por la que consideran como una «fraudulenta» sesión de la Convención bonaerense que el sábado pasado eligió autoridades.
«Tuvimos una reunión muy cordial. Expusimos nuestra posición sobre cómo se realizó la Convención de Las Flores, que nos ha preocupado y avergonzado», explicó el intendente de 25 de Mayo y titular de la mesa directiva de esa fracción, Mariano Grau.
En este sentido, Grau reveló que Morales «se comprometió a hacer alguna gestión de mediación y de acercamiento», pero informó que desde su sector de «margaritos» consideran que «la única salida posible al conflicto es que se conozca la legitimidad de cómo nosotros sesionamos en Las Flores».
«A una nueva convención nosotros no iríamos», dijo tajantemente Grau tras la reunión con Morales en la sede del Comité nacional, en la Capital Federal. Pero también Morales mantuvo una reunión con la mesa directiva del Comité provincial encabezada por su titular, el intendente lavagnista de Saladillo, Carlos Gorosito.
Este dirigente reafirmó su decisión de encolumnarse detrás de las resoluciones adoptadas por la Convención Nacional de Rosario, en el sentido de construir una «amplia coalición opositora en condiciones de disputar con el gobierno en las elecciones de 2007».
Gorosito remarcó, en este sentido, la necesidad de «poner equilibrio al sistema democrático e impedir la materialización y consolidación de un proyecto hegemónico, que degrade las instituciones y quite transparencia a las decisiones del Estado».
La crisis de la Convención bonaerense constituye la representación a menor escala de lo que ocurre con el partido a nivel nacional: las diferencias por el apoyo a la candidatura presidencial del ex ministro Roberto Lavagna se traducen allí en dos posturas encontradas.
Por un lado, la fracción alfonsinista encabezada por Leopoldo Moreau y Federico Storani que impulsa un acuerdo electoral con el ex ministro, y por el otro el sector que respalda a la secretaria general del partido, Stolbizer, proclive a la candidatura de dirigentes de las propias filas de la UCR para 2007.
El pasado sábado sesionó en Las Flores la Convención bonaerense para elegir a las autoridades del partido provincial, pero los convencionales de Stolbizer no pudieron ser acreditados y el alfonsinismo proclamó a la nueva cúpula del organismo, en medio de denuncias cruzadas por «fraude».
De este modo, la Convención provincial del radicalismo quedó dividida con la elección de dos mesas directivas, fractura que podría resolverse por vía judicial.
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