29 de abril 2002 - 00:00

Jorge Sobisch apura crear tercera fuerza en Congreso

El neuquino Jorge Sobisch está dispuesto a llevar hasta el final una fuerte apuesta política: distanciarse de Eduardo Duhalde y encabezar un frente de partidos provinciales que actúe como polo de poder ante la dispersión y confusión que afecta a peronistas y radicales. El primer paso de esa movida, es conformar en el Congreso Nacional la confederación de partidos provinciales. Sobisch basa su estrategia de diferenciación en la gestión que lleva adelante en la provincia: la provincia está financieramente controlada. Dos logros políticos: disolvió a la oposición interna del MPN y enfrentó al gremialismo estatal que por estos tiempos mantiene en vilo a la mayoría de los gobernadores. El fin de semana en Zapala arriesgó una concentración de más de 10.000 personas que lo potencia para presidir el bloque de partidos federales.

Neuquén - Un claro diferenciamiento con Eduardo Duhalde comenzó a exhibir el neuquino Jorge Sobisch y, para ello, se encargó de marcar, en las últimas semanas, señales muy fuertes: 1) fue el único gobernador que no concurrió a Olivos a la cumbre de mandatarios provinciales; 2) anticipó duras críticas a la privatización de la banca oficial y al impuesto sobre la exportación petrolera, base genuina de los recursos provinciales; 3) no vaciló en enfrentar a la dirigencia estatal izquierdista que lidera Julio Fuentes, principal referente local de los piqueteros Luis D'Elía y Juan Carlos Alderete y 4) cerró su ofensiva política con una concentración de más de
10.000 personas -5% del padrón electoral
-que lo potencia para presidir el bloque de partidos federales con vistas a conformar una tercera fuerza en el Congreso.

En el Club Tiro Federal de Zapala, a unos 180 kilómetros de la capital provincial, Sobisch arriesgó una movida que lo consolidó internamente en el Movimiento Popular Neuquino (MPN) -quedan pocos vestigios de sus adversarios internos encabezados por el ex gobernador Felipe Sapag-y anticipó a la oposición externa tibiamente encarnada por los peronistas «Tom» Romero y el senador Sergio Galia, ambos conversos duahaldistas después de haber abrevado en otras aguas de la interna del PJ, incluida la del propio Carlos Menem. De la Alianza, el único referente de peso -el intendente de Neuquén, Horacio «Pechi» Quiroga- navega en soledad después de haber visto cómo la coalición con el Frepaso no escapó de su destino nacional, desintegrándose en tantas variantes como referentes ideológicos la integraron.

Sobisch no esperaba tanta concurrencia -para sus operadores, se llegó a los 13.000, mientras que, para la prensa regional, osciló entre 6.000 y 10.000-, por lo que el número entusiasmó al punto de desafiar a los partidos tradicionales: «Estoy muy feliz, fue un acto maravilloso de reafirmación de un modelo político que todos estamos decididos a seguir llevando adelante y bregaremos sin descanso para que el Movimiento Popular Neuquino siga siendo un partido importante a nivel nacional», dijo, disfónico, anticipando lo que será su meta después de 2003. Presidir esa confederación de centro que con -paciencia de hormiga-le teje en el Congreso el senador Pedro Salvatori, convertido en una de sus principales espadas junto con el presidente del Banco Provincia, Toti Manganaro, y al presidente del Concejo Deliberante de la capital, Federico Brollo.

Y, a continuación, lanzó el desafío mientras le estrechaba la mano al vicegobernador, Jorge Augusto Sapag, hijo del legendario senador Elías Sapag, padrino político del actual gobernador: «Cuando tantos dirigentes de los otros partidos tienen miedo de enfrentarse con sus propios afiliados, nosotros somos capaces de hacer este acto. Y esto ocurre porque Neuquén está firme, tiene un programa que se cumple y no está quebrada». Y, en ese punto, atacó a la coalición de peronistas y radicales bonaerenses que llevaron a Duhalde a la presidencia. «¿Quién conduce ahora al PJ, a la UCR, a la Alianza? Si no son capaces de conducir sus propios partidos, menos pueden conducir la Nación.»

El otro hecho notorio fue la dureza con que descargó artillería contra el gremialismo estatal convertido en la oposición más seria al gobierno de la provincia, pero que ayer no pudo impedir el acto del MPN y hace días no consiguió más de 400 manifestantes en otra de las tantas marchas de la CTA (Central de los Trabajadores Argentinos que lidera Víctor De Genaro) por el centro del Neuquén, al punto que desde el gobierno no se disimuló el entusiasmo por la difusión de un video en los canales de televisión de aire y cable de la región, en la que se muestra al secretario general de los empleados estatales provinciales entregando dinero a uno de los manifestantes durante la toma de la Subsecretaría de Trabajo, la misma que alentaron D'Elía y Alderete. Producto de ese decaimiento, Fuentes debe desfilar ahora por los tribunales de Neuquén.

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