Juego limitado de L. Murphy, R. Saá y Carrió en el ballottage
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El primer diagnóstico en que el candidato puede poner en la mesa de algún acuerdo parte del voto que respaldó lo que es una formidable elección - si se piensa que hace 30 días, con la excepción de la encuesta de «Ambito Político», nadie lo tenía en cuenta para los primeros lugares. No todo ese voto, ya que la clave del ascenso del ex radical ha sido el respaldo del voto antiperonista de las grandes ciudades. «La opción ante los candidatos del peronismo es el gorila más eficiente, y ése es Ricardo», dice Hernán Lombardi cuando explica la mecánica de su candidato.
El cambio en la relación de Menem con López Murphy fue uno de los datos clave de la última semana de la elección. El riojano se dejó llevar por la tendencia de los demás candidatos de minimizar las posibilidades del economista. Antes de la campaña admitía que podía convertirlo en funcionario de un eventual gobierno desde el 25 de mayo. Tres semanas antes de los comicios López Murphy recibió el último mensaje de los cuarteles menemistas: 1) que piense en la gobernabilidad; 2) que sabían que se estaba quedando sin dinero para la campaña; 3) que sabían que estaba físicamente exhausto. En suma, una invitación a comenzar a hablar del día después, es decir de hoy y mirando al ballottage. En el acto de cierre del jueves pasado, la irritación de Menem rozó la violencia. Descalificó a López Murphy por haber sido ministro de De la Rúa y renunciar por una sentada de los universitarios. Lo remató acusándolo de desleal con De la Rúa por una infeliz mención de helicópteros.
Adolfo Rodríguez Saá seguía peleando anoche la denuncia de fraude y confrontaba la lectura de las barrosas bocas de urna con el voto a voto que salía del recuento de su gente en mesas donde le tenía que ir bien por necesidad. Sin apoyos firmes en ningún distrito más que San Luis no logró mantener al voto peronista dividido en tres, que es lo que movió a Duhalde a imaginar el disparate de las «fórmulas» autorizada por el PJ. Unidos por rencores mutuos e innegociables es impensable que el sanluiseño haga algún además en favor de Kirchner; lo que pueda lograr en el manejo del voto que pudo concentrar en torno de su ardiente personalidad lo moverá seguramente en favor de Menem. Nunca dejó de acusar de todos sus males a Duhalde; lo castigó a Menem por una presunta complicidad con el Presidente, pero se cuidó de personalizar los agravios.



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