25 de enero 2006 - 00:00

Juicio reveló un confuso sistema de inspecciones

La declaraciónde lostestigos quedesfilaronen lasegundasemana deljuiciopolítico aAníbalIbarramostró laexistenciade confusoscontroles enla Ciudad.
La declaración de los testigos que desfilaron en la segunda semana del juicio político a Aníbal Ibarra mostró la existencia de confusos controles en la Ciudad.
La cuarta audiencia del juicio político contra Aníbal Ibarra se realizó ayer en torno al sistema de habilitaciones e inspecciones del Gobierno de la Ciudad. Hoy continuará la ronda de testigos en la que deberá presentarse el secretario de Cultura, Gustavo López, a quien los fiscales quieren interrogar sobre subsidios que habría recibido el procesado Omar Chabán, detenido en la causa Cromañón.

Ayer declaró, ante la Sala Juzgadora de la Legislatura porteña, un ex funcionario de la Ciudad que inspeccionó las instalaciones del local bailable en 2003, pero se sorprendió en el recinto cuando se le mostró que la orden para realizar ese trabajo tenía fecha de emisión dos días posteriores al acta que labró una vez que recorrió el lugar un sábado a las dos de la madrugada, según contó.

Ex inspectores y funcionarios del Gobierno porteño pusieron al descubierto los confusos sistemas de inspecciones a locales bailables
, al declarar en la apertura de la segunda semana del juicio político. El proceso avanza lentamente, al punto de provocar refunfuños del presidente del tribunal, Julio Maier, quien con su estilo cordobés suele alertar a los legisladores.

• Hostigamiento

«Les comunico, a modo de aviso no más, que los cinco testigos que faltan ya están todos en la Legislatura, les digo, a ver si apuramos un poco», reclamó ayer cerca de las seis de la tarde, después de mantener varios entreveros -ya un clásico- con el legislador fiscal Jorge Enríquez y la defensa de Ibarra. En ese caso, Julio Strassera no logra contagiarse la paciencia de Maier y se desató ayer con que el juicio «es un disparate» porque «se hostiga a los testigos, si no contestan lo que ellos quieren siguen y siguen preguntando», se quejó.

«Yo le pediría que la testigo se quede»,
solicitó Enríquez para referirse a que la ex funcionaria permanezca para escuchar los testimonios que seguían y los de hoy.

«¿Que se quede a dormir, dice usted?
, inquirió templado, Maier. «Bueno, a dormir no porque la casa no está acondicionada para eso», replicó Enríquez.

En ese clima, una vez que se dejó de lado la posibilidad de un careo entre dos ex funcionarios porteños, se desarrolló la ronda.

La jornada comenzó con las declaraciones de testigos por la mañana y continuaba anoche en torno al sistema de inspecciones de la Capital Federal, el que cambió de modalidad varias veces desde que en 2000 asumió Ibarra la Jefatura de gobierno.

En una de esas modificaciones,el ahora suspendido jefe de Gobierno desarmó la Dirección General de Inspecciones anunciando que se trataba de un
«focazo de corrupción». Según testigos del juicio que declararon ayer, los inspectores pasaron a un programa de espera para ser reasignados o bien sumariados.

Ricardo Capello
aseguró que fue sumariado «luego de la tragedia». El testigo debió ser llamado al orden ante una queja de la defensa por ironías que lanzó contra Ibarra.

Capello se sorprendió cuando Enríquez le mostró que la orden para inspeccionar el local de la calle Bartolomé Mitre, donde funcionaba la bailanta El Reventón (que más tarde se convirtió en Cromañón), fue emitida con posterioridad a la inspección.
Para el funcionario, el local estaba en condiciones de funcionar.

Por otra parte, un ex integrante del cuerpo de inspectores porteños reconoció que después de la tragedia de Cromañón se extravió una orden de trabajo que había confeccionado nueve meses antes para inspeccionar el local. Víctor Telias -a quien procesó la Justicia por el caso- admitió que el 2 de enero de 2005, tres días después del trágico accidente, fue a buscar una orden de trabajo que él había confeccionado el 24 de marzo de 2004, cuando fue a inspeccionar el local donde funcionó Cromañón y no la encontró. Telia relató que ante una denuncia de la Comisaría 7ª, debió concurrir a Bartolomé

Mitre 3060 a inspeccionar un local bailable denominado Central Park, que antes había sido El Reventón y posteriormente República de Cromañón, pero estaba cerrado.

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