Juicio reveló un confuso sistema de inspecciones
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La declaración
de los
testigos que
desfilaron
en la
segunda
semana del
juicio
político a
Aníbal
Ibarra
mostró la
existencia
de confusos
controles en
la Ciudad.
Ex inspectores y funcionarios del Gobierno porteño pusieron al descubierto los confusos sistemas de inspecciones a locales bailables, al declarar en la apertura de la segunda semana del juicio político. El proceso avanza lentamente, al punto de provocar refunfuños del presidente del tribunal, Julio Maier, quien con su estilo cordobés suele alertar a los legisladores.
«Yo le pediría que la testigo se quede», solicitó Enríquez para referirse a que la ex funcionaria permanezca para escuchar los testimonios que seguían y los de hoy.
«¿Que se quede a dormir, dice usted?, inquirió templado, Maier. «Bueno, a dormir no porque la casa no está acondicionada para eso», replicó Enríquez.
En una de esas modificaciones,el ahora suspendido jefe de Gobierno desarmó la Dirección General de Inspecciones anunciando que se trataba de un «focazo de corrupción». Según testigos del juicio que declararon ayer, los inspectores pasaron a un programa de espera para ser reasignados o bien sumariados.
Ricardo Capello aseguró que fue sumariado «luego de la tragedia». El testigo debió ser llamado al orden ante una queja de la defensa por ironías que lanzó contra Ibarra.
Capello se sorprendió cuando Enríquez le mostró que la orden para inspeccionar el local de la calle Bartolomé Mitre, donde funcionaba la bailanta El Reventón (que más tarde se convirtió en Cromañón), fue emitida con posterioridad a la inspección. Para el funcionario, el local estaba en condiciones de funcionar.
Por otra parte, un ex integrante del cuerpo de inspectores porteños reconoció que después de la tragedia de Cromañón se extravió una orden de trabajo que había confeccionado nueve meses antes para inspeccionar el local. Víctor Telias -a quien procesó la Justicia por el caso- admitió que el 2 de enero de 2005, tres días después del trágico accidente, fue a buscar una orden de trabajo que él había confeccionado el 24 de marzo de 2004, cuando fue a inspeccionar el local donde funcionó Cromañón y no la encontró. Telia relató que ante una denuncia de la Comisaría 7ª, debió concurrir a Bartolomé
Mitre 3060 a inspeccionar un local bailable denominado Central Park, que antes había sido El Reventón y posteriormente República de Cromañón, pero estaba cerrado.


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