31 de diciembre 2002 - 00:00

Juró Maqueda, rápido, como su designación

Breve, demasiado aún para esas instancias protocolares palaciegas, fue la ceremonia en la que asumió ayer el nuevo juez de la Corte, Juan Carlos Maqueda. Ni siquiera el barullo de unos pocos y sobreexcitados ahorristas que golpeaban con frenesí sus cacerolas e insultaban a diestra y siniestra en las escalinatas frente a una cerrada guardia policial, justificó tanta premura que provocó la llegada tarde de algunos amigos del ex presidente provisional del Senado devenido en jurista.

Una rápida lectura del acta de asunción por parte del ujier del Tribunal y el juramento ritual que Julio Nazareno, en su condición de presidente de la Corte, le tomó al recién venido.

En los asientos del salón de audiencias -se notaron varios espacios vacíos-hubo una variada mezcla de asistentes que fueron más para saludar al nuevo juez de la Corte. En las primeras filas sorprendió el ex juez y ex ministro de Justicia, Rodolfo Barra intercambiar cortesías con notorios funcionarios duhaldistas como Juan José Alvarez y Jorge Matzkin. Ambos ministros -Justicia e Interior-pasaron tan fugazmente como duró la ceremonia pese a que Alvarez fatiga esos pasillos con mayor frecuencia que la publicada.

•Vacío

Por el turno de saludos también pasaron ex camaradas del Consejo de la Magistratura como Eduardo Orio y Jorge Casanovas aunque este ex camarista de la Casación -su vacante podría ser cubierta por el camarista federal de Paraná, Enrique García Vitor, primero en la terna propuesta a Eduardo Duhalde-trata de poner distancias con su ex socios del duhaldismo e incluso del mismo ruckaufismo que lo sacó de la Justicia para introducirlo en la política. Poca familia judicial de la que suele almidonar esos estrados pese a que no se privaron de saludar a Maqueda, dos de los tres camaristas -Alberto Dallavía y Rodolfo Munné-, de la Cámara Electoral Nacional. El resto, secretarios letrados, ansiosos por saber el nuevo rumbo y las designaciones que hará el recién llegado en la vocalía que ocupó hasta hace poco, Gustavo Bossert.

No faltó uno de los mejores amigos de Maqueda, el ex ministro de la Corte Suprema de Justicia, Héctor Masnatta, junto a su esposa la camarista Clelia Oliva Hernández.

Pero el vacío más importante se notó por parte de sus pares aunque es cierto que algunos se encontraban fuera de Buenos Aires, pero otros armaron las valijas para irse ayer mismo de vacaciones, como un signo de indisimulada irritación por la jugada del gobierno de haber provocado la postergación del fallo contra la pesificación. Pese a ello, uno de los jueces más decidido a dolarizar como Adolfo Vázquez acompañó estoico la ceremonia junto a sus pares pesificadores: Antonio Boggiano y Augusto Belluscio. Ausentes con aviso Eduardo Moliné O'Connor y Enrique Petracchi, el único que ha logrado mantener una admirable equidistancia entre las dos partes en pugna.

También pegaron el faltazo a último momento,
Guillermo López que se repone de algunas complicaciones de salud y Carlos Fayt, envuelto en una fuerte presión política por su reconocimiento de haber bonificado un plazo fijo de u$s 205.000.

Afuera, unos 200 encolerizados ahorristas protestaban porque la Corte no declaró la inconstitucionalidad del artículo 2
o del Decreto 214/02 que instauró la pesificación, como se venía anunciando por los diarios. Desde otro ángulo más civilizado, Maqueda juró por Dios, la Patria y los Santos Evangelios -es el decimoséptimo miembro de la Corte desde que se reinstauró la democracia en 1983-.

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