14 de febrero 2006 - 00:00

Juzgadores de Ibarra recorrieron ayer Cromañón

Para algunos se trató de «una trampa mortal», para otros «no agregó nada»; y una tercera posición acotó que fue «más show» la visita que la Sala Juzgadora de la Legislatura porteña realizó al local Cromañón, donde se desató la tragedia que el 30 de diciembre de 2004 provocó la muerte de 194 personas.

La inspección de los legisladores, asesores y defensores de Aníbal Ibarra se hizo a pedido del peronista Daniel Amoroso, en el marco del juicio político que se le sustancia al suspendido mandatario porteño.

La escena con la que se encontraron los visitantes fue la estampa, sólo alterada por el paso del tiempo, de cómo quedó el lugar desde aquel día: mampostería con las huellas que dejó el humo negro y marcas de manos, zapatillas amontonadas cerca de los lugares de salida, llaveros tirados, vasos... y con macabra ironía un cartel que rezaba «prohibido entrar con bebidas alcohólicas y bengalas». Así lo relataba ayer a este diario el diputado Marcelo Meis (Recrear).

«La visita fue larga, recorrimos todo el boliche. Primero entramos por la puerta de salida, con ese cartel que parecía un chiste. El lugar fue una trampa mortal; muchas zapatillas acumuladas en los distintos sectores, sucios del humo, polución, botellas rotas, vasos plásticos tirados; aparentemente la media sombra tenía luces de árbol de navidad, cuelgan cables de la media sombra quemada. Hay puertas chiquitas de acceso y se ve que la evacuación fue dificultosa, se ve que se golpeaban contra una columna al querer escapar...»,
narró el diputado.

• Decisión política

«Es terrible que estuviera cerrada la puerta de emergencia de seis metros, cerrada con candados; podrían salir de allí a la calle. Creo que si no supiera que hubo 194 muertos podría haber mucho más y no sé cómo entró tanta gente y aguantó allí, con 30 grados de calor una fiesta de esas características. Esto es una prueba más; hay que interrelacionar todas las pruebas, aunque la decisión va a ser política», completó Meis.

Por su parte, el defensor de Ibarra, Julio César Strassera, consideró que la inspección del local «no agrega nada» al juicio que se le sigue al jefe del Gobierno porteño. «Para mí esto no agrega nada. Yo sólo he visto un local incendiado con un cartel en la puerta que dice prohibido entrar con bebidas alcohólicas y bengalas», dijo Strassera, quien en momentos en que insistía ante los movileros sobre que la habilitación del lugar se hizo en 1997 y «no durante la gestión de Ibarra», esquivó un huevazo que cayó en la ropa del otro abogado de la defensa, Julio Golodny. «El dolor no da derecho a agredir», sostuvo entonces Strassera.

Así terminó el diálogo ante las cámaras de los abogados que consideraron que no le correspondía a Ibarra
«ir a cada local para ver si tenía las puertas abiertas o cerradas» o a «pedirle el certificado contra incendios».

En cambio, al igual que Meis, Amoroso consideró que Cromañón «era una trampa mortal» para la gente.

«La inspección ocular fue una experiencia muy dura..., es imposible; no se puede creer que haya habido allí la noche de la tragedia más de 3.000 personas juntas»,
dijo el legislador.

La recorrida se realizó entre las 10 y las 13 de ayer, y estuvieron autorizados por el juez de la causa penal,
Néstor Costabel, los 15 que integran la Sala -pero sólo fueron 11-, algunos asesores y los abogados defensores, con la indicación de «preservar la escena del crimen» y no tomar fotografías.

Uno de los que no participaron fue el izquierdista
Gerardo Romagnoli (Zamora), quien justificó con que la visita «no es más acercamiento a la verdad, sino más show».

Romagnoli
dijo que no cree que «el procedimiento contra Ibarra, o las innumerables audiencias de testigos, vayan a definir el voto de nadie», sino que -según consideró- éste «se definirá en otro lado por intereses políticos».

Dejá tu comentario

Te puede interesar