Kirchner cedió a Scioli el comando en la Capital
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«La gente va a elegir entre un modelo de concentración de la riqueza y el de Kirchner, que es el de la producción y del trabajo», dijo la primera dama para referirse a la competencia del próximo 18 de mayo y dijo que su marido «está en paz».
A esa altura, en el segundo subsuelo del hotel, comenzó la algarabía, ante dos televisores que arriesgaron resultados y se hablaba del «efecto Scioli» en los resultados.
Scioli estaba con su esposa, Karina Rabollini -justo cumplió 36 años ayer- su hija Lorena y una docena de colaboradores, además de adherentes, entre los que se vio al ex frepasista Darío Alessandro, al ibarrista Ariel Schifrin, a los peronistas Alberto Fernández, Guillermo Oliveri, Eduardo Valdez, Julio Vitobello, al bonaerense Eduardo Sigal y más tarde el ex ministro Gustavo Béliz.
Por lo menos tres veces, antes del cierre del cuarto oscuro a las 18, Kirchner se comunicó con Eduardo Duhalde. El Presidente designado le aseguró, a partir del mediodía, que tenía asegurada la segunda vuelta electoral, pero el santacruceño, recién cerca de las tres de la tarde comenzó a llamar a sus coroneles en diversos distritos y la Capital Federal: «estamos», les dijo en tono de contraseña, para alentarlos a reunirse a la espera del resultado que auguraba el posicionamiento para el 18 de mayo. De todos modos decidió mantenerse en su provincia, por dos motivos: la cábala, ya que allí festejó tres veces resultados favorables y la otra «porque todos van a Capital Federal». Cree, Kirchner, que esos gestos le dan una particularidad como candidato.
Ya cerca de las 19, después que Scioli hiciera un discurso triunfalista, subió al menudo escenario Roberto Lavagna, quien se refirió «esto es lo que quería Eduardo Duhalde», con respecto a la realización de los comicios con tranquilidad.
En Santa Cruz, donde Kirchner gobierna desde 1991 -reelecto dos veces con más de 50% de votos de sus 128.000 electores- simpatizantes del gobernador se reunían ante la sede de gobierno para vivar al candidato, antes de que se conocieran los primeros cómputos oficiales.
Desde la provincia de Buenos Aires, Felipe Solá salió a hablar a las 20, con tono módico, el gobernador, aseguró que en su territorio «gana claramente la fórmula Kirchner-Scioli» y adjudicó a esos resultados que «llegue a la segunda vuelta». Solá dijo además sentirse «orgulloso de que el ballottage sea entre dos peronistas». Como un espectador, más que protagonista, de las elecciones de ayer, Solá espera ahora atribuirse -junto con Duhalde- el acceso a una segunda oportunidad que se dirimirá en las urnas, y luego el patrocinio de la hegemonía en el PJ bonaerense.




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