13 de septiembre 2005 - 00:00

Kirchner contra Lula por la ONU: el texto oficial

En un documento diplomático anónimo le explicaron a Kirchner el sistema de compra de votos africanos para capturar bancas en el Consejo para Brasil, Alemania, Japón y la India.
En un documento diplomático anónimo le explicaron a Kirchner el sistema de compra de votos africanos para capturar bancas en el Consejo para Brasil, Alemania, Japón y la India.
Son pocos los que opinan que en el marco de la actual Asamblea General de las Naciones Unidas, que coincide en Nueva York con una nueva Cumbre del Milenio de jefes de Estado y de gobierno, dos tercios de los miembros de esa institución puedan llegar a un acuerdo sobre la reforma del Consejo de Seguridad. Por más que Kofi Annan haya presionado lo suficiente a fin de que se acelere la modificación de la Carta, de tal modo que pueda terminar su mandato como secretario general a fines de 2006 con esa tarea cumplida.

De todos modos, la Cancillería argentina preparó para Néstor Kirchner un documento en el que se fija la posición del país en la polémica sobre el Consejo. Es un texto de 9 páginas, en las que también se ilustra al Presidente sobre las tesis argentinas en la agenda de la Cumbre del Milenio. Se trata del trabajo monográfico que sustenta lo que dirá el santacruceño en su discurso ante la Asamblea.

• Alerta

Respecto del Consejo, ese documento que presidirá los movimientos de Kirchner en las Naciones Unidas, define lo siguiente: «Con relación a la reforma del Consejo de Seguridad, la Argentina destaca la mayor cantidad de bancas no permanentes renovables para países en desarrollo ofrecida por el modelo de ampliación propuesto por nuestro grupo de países con posiciones Unidos por el Consenso (UpC). La Argentina mantendrá su alerta ante la intención de estados aspirantes a miembro permanente de utilizar la Cumbre de setiembre para lograr la aprobación de una resolución o de un texto de la Declaración final que sea favorable a sus intereses y, por lo tanto, contrario al interés nacional».

El grupo Unidos por el Consenso está integrado también por México, Colombia y, sobre todo, España, con cuyo rey Juan Carlos I y su primer ministro José Luis Rodríguez Zapatero se entrevistará Kirchner en Estados Unidos. En términos regionales, el alerta argentino está referido nada menos que a los movimientos de su principal socio internacional, Brasil, que integra el denominado Grupo de los Cuatro junto con India, Japón y Alemania. Estos países pretenden una reforma por la cual se amplíe a ellos el número de miembros permanentes del Consejo.

La posición del Palacio San Martín respecto de esta reforma está claramente expresada en el documento «Reunión Plenaria de Alto Nivel de la Asamblea General. Síntesis sobre fortalecimiento de las Naciones Unidas y objetivos de desarrollo del milenio», al que accedió este diario. Allí se dice: «Con sus mejoras o variantes, sobre la base de una ampliación del número de asientos electos, incluyendo por un período más extendido, mandatos renovables (por ej. una sola vez) y una justa rotación, el proyecto de resolución de UpC brinda la posibilidad de resolver positivamente los desequilibrios y asimetrías que generaría la potencial creación de nuevas membresías permanentes». En síntesis, Kirchner defenderá la tesis de una ampliación con bancas renovables y rotativas, en la cual su administración coincide -si se quiere paradójicamente- con la de México y Colombia. El argumento principal que esgrimen los que levantan este formato es el de una mayor democratización del Consejo, sólo discutible en un punto: nadie propone que se deroguen las bancas permanentes, que ocupan hoy los Estados Unidos, Francia, el Reino Unido, China y Rusia.

Esta estrategia de la Argentina queda más definida en el apartado específico « Posición argentina sobre reforma del Consejo de Seguridad» del texto preparado para Kirchner. En el punto tercero, se dice: «La Argentina ha alentado, junto con UpC, a los estados miembro a abstenerse o votar en contra en una votación del proyecto G-4 (Brasil, Alemania, Japón, India)».

• Campaña

En efecto, la diplomacia argentina llevó adelante una campaña contra ese plan que supone la instalación de Brasil como miembro permanente del Consejo. Rafael Bielsa llegó al punto de firmar una declaración conjunta con su colega de Pakistán, país que está enfrentado a India en términos bélicos. Sin embargo, hay una sutil consideración al vecino y socio en el documento que estamos consignando: si la resolución del G-4 mencionara a los países pretendientes de esas nuevas bancas, el jefe de misión de la Argentina tiene el mandato de abstenerse para no ofender a Itamaraty con un voto en contra.

Es posible que Kirchner no se entusiasme con el texto que le prepararon sus diplomáticos, aun cuando la cuestión toque el nervio de las relaciones con países decisivos para la Argentina. Pero si por lo menos lo hojeara, encontraría un capítulo lleno de intrigas denominado «Reforma del Consejo de Seguridad. Estado de Situación». Allí se narra con bastante crudeza la historia reciente de esta reforma. Se afirma, por ejemplo, que Brasil, Japón, Alemania e India estuvieron cerca de alcanzar su objetivo en las negociaciones que mantuvieron con la Unión Africana durante agosto. De haber resultado exitosas, el G-4 habría arrastrado a 53 países a favor suyo. «Se advirtió en esos días -informa al Presidente el diplomático anónimo- una campaña mucho más intensa y menos limpia sobre esta cuestión.

• Denuncia italiana

Las amenazas de Japón, Alemania o incluso Brasil en el sentido de que retirarían toda ayuda si no se votaba a su favor, parecieron hacerse sentir. A su vez, Italia ha denunciado ante las Naciones Unidas que estaban teniendo lugar procedimientos espurios y poco morales como el liso y llano cambio del voto por ayuda económica». Una pintura, por lo visto, poco edificante, que colabora poco en el plano internacional con la crisis interna que, precisamente por compra de votos en el Congreso, está afectando al gobierno Lula. Una ironía, claro.

El documento que se le envió a Kirchner para que enfrente estos dilemas en la Asamblea termina con una conclusión tranquilizadora. Es posible, sostiene, que la negativa de los Estados Unidos y China a que se precipite una reforma durante esta reunión internacional, haya condenado al fracaso el proyecto de Brasil y el G-4.

Aunque para el Presidente nunca debe suponerse la calma total: como le enseñó su esposa en Rosario, durante su reciente presentación proselitista, «las brujas no existen, pero que las hay, las hay».

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