Kirchner contra Lula por la ONU: el texto oficial
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En un documento diplomático anónimo le explicaron a Kirchner el sistema de compra de votos africanos para capturar bancas en el Consejo para Brasil, Alemania, Japón y la India.
Esta estrategia de la Argentina queda más definida en el apartado específico « Posición argentina sobre reforma del Consejo de Seguridad» del texto preparado para Kirchner. En el punto tercero, se dice: «La Argentina ha alentado, junto con UpC, a los estados miembro a abstenerse o votar en contra en una votación del proyecto G-4 (Brasil, Alemania, Japón, India)».
• Campaña
En efecto, la diplomacia argentina llevó adelante una campaña contra ese plan que supone la instalación de Brasil como miembro permanente del Consejo. Rafael Bielsa llegó al punto de firmar una declaración conjunta con su colega de Pakistán, país que está enfrentado a India en términos bélicos. Sin embargo, hay una sutil consideración al vecino y socio en el documento que estamos consignando: si la resolución del G-4 mencionara a los países pretendientes de esas nuevas bancas, el jefe de misión de la Argentina tiene el mandato de abstenerse para no ofender a Itamaraty con un voto en contra.
Es posible que Kirchner no se entusiasme con el texto que le prepararon sus diplomáticos, aun cuando la cuestión toque el nervio de las relaciones con países decisivos para la Argentina. Pero si por lo menos lo hojeara, encontraría un capítulo lleno de intrigas denominado «Reforma del Consejo de Seguridad. Estado de Situación». Allí se narra con bastante crudeza la historia reciente de esta reforma. Se afirma, por ejemplo, que Brasil, Japón, Alemania e India estuvieron cerca de alcanzar su objetivo en las negociaciones que mantuvieron con la Unión Africana durante agosto. De haber resultado exitosas, el G-4 habría arrastrado a 53 países a favor suyo. «Se advirtió en esos días -informa al Presidente el diplomático anónimo- una campaña mucho más intensa y menos limpia sobre esta cuestión.
• Denuncia italiana
Las amenazas de Japón, Alemania o incluso Brasil en el sentido de que retirarían toda ayuda si no se votaba a su favor, parecieron hacerse sentir. A su vez, Italia ha denunciado ante las Naciones Unidas que estaban teniendo lugar procedimientos espurios y poco morales como el liso y llano cambio del voto por ayuda económica». Una pintura, por lo visto, poco edificante, que colabora poco en el plano internacional con la crisis interna que, precisamente por compra de votos en el Congreso, está afectando al gobierno Lula. Una ironía, claro.
El documento que se le envió a Kirchner para que enfrente estos dilemas en la Asamblea termina con una conclusión tranquilizadora. Es posible, sostiene, que la negativa de los Estados Unidos y China a que se precipite una reforma durante esta reunión internacional, haya condenado al fracaso el proyecto de Brasil y el G-4.
Aunque para el Presidente nunca debe suponerse la calma total: como le enseñó su esposa en Rosario, durante su reciente presentación proselitista, «las brujas no existen, pero que las hay, las hay».



