7 de octubre 2004 - 00:00

Kirchner divide su plaza por tres

Néstor Kirchner
Néstor Kirchner
Desde que Néstor Kirchner le dio un beso (en rigor, dos, al mejor estilo metalúrgico) a todo el secretariado de la CGT y reivindicó así a algunas de las figuras castigadas por su entorno (al químico Reinaldo Hermoso, por ejemplo), el afán por halagar a la figura del Presidente desató una guerra de facciones. Para este mes ya hay tres vertientes del oficialismo que se disputan la presencia de Kirchner en sus actos. La Casa Rosada no reconoce ni desaira a ninguna, por más que el padrinazgo de uno u otro sector encienda chisporroteos en el primer piso del palacio. Extraño fenómeno para una formación política como el kirchnerismo, de baja intensidad demográfica y enormes dificultades para agrupar multitudes (por lo menos multitudes que adhieran). Veamos un panorama:

Una de las familias que vindica la sangre oficial es la de los «gordos» sindicales, tal como se informó ya en este diario. Irán a Atlanta y tienen ya como orador principal a Eduardo Duhalde. Hugo Moyano es el encargado de conseguir que Kirchner los visite, aunque más no sea para un saludo. El negociador que discute con el triunvirato de la central obrera objetó: «No podemos llevarlo a Néstor a un acto en un estadio chico cuando ustedes, en los '90, a Menem le organizaban River». Al parecer, la llave de esas concentraciones se la llevó Luis Barrionuevo, enemistado con el elenco oficial. . Cuando estos gremialistas ortodoxos quisieron organizar su fiesta del Día de la Lealtad en el Luna Park, se sorprendieron de que ese recinto ya estuviera alquilado. Es que en la vieja sede de Corrientes y Bouchard hablará también Eduardo Duhalde, a quien la izquierda presidencial llama «Luis»: es el secretario de Derechos Humanos, quien integra otro triunvirato con el metalúrgico disidente Francisco «Barba» Gutiérrez y el periodista Miguel Bonasso. Estos tres bohemios adquirirán el aspecto de dirigentes gracias a la gente que aportarán los piqueteros.

En realidad, la clave de esta concentración que se realizará el martes 12 es Luis D'Elía, a quien en el oficialismo llaman cariñosamente «caballo de polo». Junto a él desfilarán Humberto Tumini («Patria Libre»), Emilio Pérsico (Movimiento Evita) y Jorge Cevallos, cabecilla de Barrios de Pie y funcionario de Alicia Kirchner. Un papelón para Moyano que los piqueteros lo desplazaran del estadio en el que pensaba cantar su loa. Es la primera vez que sucede.

• Ideólogo

La idea de llevar a este mosaico de organizaciones y figuras al Luna Park y mostrarlas en un ambiente medianamente organizado salió de la cabeza de quien los vincula con Kirchner: el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli. Fue cerca de Parrilli que se escuchó: «A ver si con este acto conseguimos transformarlos de piqueteros en luchadores sociales».

• A pesar del liderazgo de un Eduardo Duhalde, los peregrinos del Luna Park se agrupan en un virulento antiduhaldismo: fueron ellos los que acusaron al ex presidente de mandar a matar al piquetero de La Boca. Por otra parte, a «Cogote» Bonasso -así se lo conoce al diputado por Capital- se le deben varios libros que tienen por leitmotiv el denuesto del caudillo de Lomas de Zamora, como «El palacio y la calle» o «Don Alfredo». Más allá de este sentimiento de enemistad, también estos kirchneristas se agrupan por su admiración por Hugo Chávez, quien los ayuda. Ellos lo tienen tan idealizado al líder bolivariano que ninguno de estos inquisidores de izquierda se preguntó nunca por el modo en que la Argentina adquirió los cargamentos de fueloil durante la crisis energética (operación que ya frustró Roberto Lavagna con la negativa de seguir aplicando superávit fiscal a tareas borrosas).

En la oficina de al lado de la de Parrilli, donde pasa sus horas Alberto Fernández, se alienta otra formación. Es la de los gobernadores, legisladores nacionales y dirigentes que se identifican con Kirchner pero pretenden constituir una fuerza de administración. En términos políticos, son la clase alta de la transversalidad. Luis Juez (Córdoba), Aníbal Ibarra (Capital Federal), Hermes Binner (Santa Fe), Miguel Lifschitz (Santa Fe), Eduardo Sigal (Buenos Aires), son los socios fundadores del grupo. En estas horas se negocian las adhesionesde Carlos Rovira y Mario Das Neves, los dos gobernadores más ligados a la Casa Rosada, además de Sergio Acevedo.

• Esta corriente se concentrará también para hacerle una plaza a Kirchner: será el 20 en Rosario, presumiblemente en el Monumento a la Bandera. ¿Qué actitud asumirá el Presidente frente a la cita? Concurrir a un acto de esta naturaleza sería enemistarse con fuerzas marcadamente peronistas como la de Ramón Puerta (Misiones), Carlos Reutemann y Jorge Obeid (Santa Fe), Eduardo Duhalde (Lomas de Zamora, donde milita Sigal) o José Manuel de la Sota, a quien Kirchner acaba de irritar con la designación del cordobés Esteban Dómina al frente del Banco de Inversión y Comercio Exterior (será secundado por Miguel Peirano, delegado allí de Roberto Lavagna e íntimo de Federico Poli, subsecretario de Pymes y tal vez futuro secretario de Industria). En las próximas dos semanas, Kirchner tendrá que decidir acerca de esta agenda de plazas, actos y concentraciones, como si su oficialismo fuera el de una especie de neolemas de facto. Según lo que resuelva será su modo de ingresar en un año electoral en el que armar listas propias puede resultar más complicado para el gobierno que componer la oferta de bonos para los acreedores privados.

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