20 de septiembre 2004 - 00:00

Kirchner en EEUU anunciará viaje a Madrid para discutir con privatizadas

Néstor Kirchner ya está en Nueva York, donde asiste a la Asamblea General de las Naciones Unidas. Sin embargo, su viaje adquiere relevancia por episodios que rodean a esa cumbre anual. Uno lo protagonizará hoy: desayunará con Lula da Silva para hablar, entre otras cosas, de la pretensión de Brasil de sentarse de manera permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU, posición que la Argentina no acompaña. Las inversiones brasileñas en el país serán también motivo de conversación, claro. La otra cita importante que espera a Kirchner en este viaje es la que mantendrá con José Luis Rodríguez Zapatero, el presidente español. El gobierno socialista está tan interesado en mejorar el vínculo con la Argentina -entre otros temas, por las privatizadas-, que al cabo del encuentro se anunciará un nuevo viaje presidencial a Madrid. Será a mediados de octubre, mientras Kirchner se dirige a una cumbre de gobiernos de centroizquierda en Budapest.

Un día de paseo en Nueva York, antes de iniciar la agenda oficial de hoy y cada uno en estilo muy personal: Carlos Zanini, con saco abotonado; José María Díaz Bancalari, con gamuza conurbana; Héctor Timerman, de corbata consular; Néstor Kirchner, saco cruzado abierto; Cristina Fernández, con atuendo «casual» estilo country; y Miguel Pichetto, de abogadil saco azul.
Un día de paseo en Nueva York, antes de iniciar la agenda oficial de hoy y cada uno en estilo muy personal: Carlos Zanini, con saco abotonado; José María Díaz Bancalari, con gamuza conurbana; Héctor Timerman, de corbata consular; Néstor Kirchner, saco cruzado abierto; Cristina Fernández, con atuendo «casual» estilo country; y Miguel Pichetto, de abogadil saco azul.
Néstor Kirchner llegó a Nueva York para participarde la Asamblea General de las Naciones Unidas. Un acontecimiento tedioso si no fuera porque está rodeado de otros episodios inquietantes para su gobierno y, también, porque la campaña electoral de los Estados Unidos envuelve a esa institución con su clima electrizante.

Recién llegado a la ciudad, el cónsul Héctor Timerman -el predilecto de Olivos-le hizo notar la cobertura que le daba «The New York Times» a la decisión más importante que le tocó tomar en materia de administración económica en lo que va de su mandato: el reemplazo del presidente del Banco Central por la renuncia de Alfonso Prat-Gay al cargo. El diario consigna que Kirchner «removió a una de las más respetadas figuras de su gobierno en Wall Street» precisamente en el momento en que el país ultima los detalles para la reestructuración de u$s 100 mil millones de su deuda pública. Se registró que algunos analistas entendieron los cambios como un intento del gobierno por controlar la política monetaria. Kirchner observó también cómo en esa nota se calificó a Martín Redrado, el sucesor, como «un reconocido economista que se hizo un nombre a temprana edad».

• Hambre

Además de seguir el tono con que los mercados reaccionan al cambio de guardia, Kirchner asistirá al lanzamiento de un programa contra el hambre a través del cual el gobierno de Brasil internacionalizará su plan «Fome Zero». Esta alianza internacional contra la pobreza será uno de los acontecimientos más relevantes de la agenda de la ONU en esta ocasión.

Además de esta participación, Kirchner se reunirá con Lula da Silva. Será, como ya consignó este diario la semana pasada, uno de los dos principales encuentros del viaje.

La otra entrevista de interés es la que el Presidente mantendrá con José Luis Rodríguez Zapatero. El encuentro con el jefe del Gobierno español está destinado a conseguir apoyo ante los países del G-7 y, sobre todo, ante el titular del Fondo Monetario Internacional, en vísperas de la delicada operación de reestructuración de deuda.

• Anuncio

Sin embargo, la visita del canciller español Miguel Angel Moratinos a Buenos Aires, la semana pasada, le agregó densidad a la conversación que tendrán Kirchner y Zapateroen Nueva York. A tal puntoque el ministro de Relaciones Exteriores, Rafael Bielsa, podrá anunciar, al cabo de la reunión, una visita imprevista del Presidente a Madrid. Será una escala en el viaje hacia Budapest que realizarán los Kirchner a mediados de octubre.

En la capital de Hungría se celebrará el 13, 14 y 15 del mes que viene una nueva sesión del club de «Líderes Progresistas», el nuevo nombre que adquirió la «Tercera Vía» auspiciada por Tony Blair y el laborismo inglés. A esa reunión asistirá también Rodríguez Zapatero, ahora que el socialismo gobierna España. Los Kirchner, recuérdese, conocieron Europa gracias a la participación en la misma cumbre que se celebró en Londres en julio de 2003.

• Afinidad

La permanencia del Presidente en la capital de España está destinada, en primer lugar, a destacar nuevamente lo que ya señaló el canciller Moratinos en su visita a Buenos Aires: el hecho de que la Argentina y España «tienen ahora gobiernos afines». Pero será inevitable, más allá de esa sintonía, que se toquen otros temas que matizan la relación bilateral, aunque sea intención de Zapatero y su gobierno no convertirlos en el eje central del trato. Es el eterno caso de la política tarifaria del gobierno, ahora más complicada con el proyecto de regulación de los servicios públicos que se envió al Congreso y que originó una disputa entre Roberto Lavagna y Julio De Vido. A propósito: ¿con cuál de los dos ministros se querrá hacer acompañar el Presidente para este viaje a Madrid?

El anuncio del viaje a España hará juego, además, con otros motivos de atención para la figura de Zapatero. En este caso de nivel internacional. Sucede que el líder español se perfiló como quien sacó a España de Irak rompiendo la alianza que había tejido José María Aznar con los Estados Unidos. Esa guerra está siempre en la agenda de las Naciones Unidas, pero a partir de las últimas declaraciones de Kofi Annan, el secretario general, se volvió un tema ardiente. Annan dijo que había sido «una guerra equivocada», con lo que introdujo a la Asamblea de la que va a participar Kirchner en el centro de la campaña electoral norteamericana. Tanto, que obligó al candidato demócrata John Kerry a decir que las manifestaciones de Annan fueron «declaraciones equivocadas en un momento equivocado».

Este debate volverá más interesante la convocatoria de George W. Bush a los presidentes que visitan Nueva York. El año pasado, cuando Kirchner asistió a esa gala, fue elogiado por el presidente local como «el conquistador del Fondo Monetario Internacional». ¿Se le dirigirá de nuevo Bush de esa manera? ¿O será Kirchner quien, a tono con Annan y con Zapatero, dé la nota hablando de la guerra? Como es sabido, es el único tema conflictivo al que su pasable centroizquierdismo no lo hizo ingresar todavía.

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