Kirchner intenta pacificar a la CGT

Política

- Veremos... por ahí se presenta Gerardo.

La broma, ante la TV, de Hugo Moyano buscó desdramatizar pero no generó sonrisas. Hacía minutos, la cúpula de la CGT había terminado una cumbre con Néstor Kirchner en el PJ y detrás de las palabras formales, flotaba la intriga sobre cómo se ordenará la interna gremial.

En rigor, aunque gestual, ése fue el mensaje que quiso trasmitir ayer el patagónico cuando reunió en la sede partidaria de la calle Matheu a tres de las cinco vertientes que conviven en la CGT y pulsean, a 20 días del Congreso del 8 de julio, sobre la futura conducción.

En privado, según confiaron anoche cerca del camionero, el ex presidente habría planteado la necesidad de que el gremialismo peronista se mantenga alineado y unido en medio de la crisis que sacude al gobierno. Se leyó, claro, como un respaldo explícito a Moyano. Esa percepción tuvo, durante la reunión del consejo del PJ, dos sucesos: Kirchner y, luego, el gobernador bonaerense y vice del partido, Daniel Scioli, destacaron el apoyo de la CGT a las políticas oficiales y personalizaron el agradecimiento en la figura de Moyano.

  • Prisma

    Con eso, el patagónico ofició, de acuerdo con el prisma con que ayer veían el mundo los moyanistas exultantes, de celestino para amigar a dirigentes enfrentados y, de ese modo, desactivar los movimientos para desbarrancar al camionero de la cima de la CGT.

    Estuvieron Moyano, Gerardo Martínez (UOCRA) -al que el camionero mencionó en su humorada- y el metalúrgico Antonio Caló. Había más caciques, pero ese trío encarna a tres tribus gremiales: el moyanismo, mayoritario en la cita, los «líberos» y la UOM. Aunque la eventual postulación de Martínez se cayó sobre fines del año pasado, a poco de florecer, todavía persisten sectores que impulsan a Caló como sucesor de Moyano que está lanzado, sin simulacros ni ocultamientos, a lograr su reelección por otros cuatro años.

    Y Kirchner, como parte de sus rondas de ordenamiento del PJ, los reunió a todos.

    Quedaron afuera dos grupos: «los gordos» y el barrionuevismo, los más reacios -sobre todo este último y sus «luisitos»- a aceptar que Moyano renueve como jefe sindical. Juntos, ante la prensa, Moyano y Martínez sellaron una especie de pacto: hace tiempo, sus seguidores se trenzan en batallas campales. La última, algunas semanas atrás, fue en el estadio de Almagro durante un acto que encabezó la presidente, Cristina de Kirchner.

    «Ambos repudiamos la violencia», dijo el de la UOCRA en nombre suyo y de Moyano. Este le devolvió la pelota cuando lo mencionó, con una sonrisa, como competidor suyo por la jefatura de la CGT. «Si alguien quiere (conducir la CGT) me sacan un peso», fingió Moyano.

    En su hora a hora, actúa de otro modo: junta votos y adhesiones y teme porque, desde hace tres semanas, están paralizadas las conversaciones con los demás sectores gremiales. Ayer, de hecho, Kirchner logró que se vuelvan a ver con Martínez y Andrés Rodríguez, de UPCN.

    La otra presencia relevante fue la de La Bancaria: no estuvo José Luis Zanola, pero envió a su vocero y secretario Eduardo Berrospe. También hubo sectores periféricos como Textiles y Seguro, y una larga lista de moyanistas encabezados por Juan Carlos Schmid ( dragado), Abel Frutos ( panaderos), Amadeo Genta (municipales),Omar Suárez (SOMU) y Julio Piumato (judiciales), entre otros.

    Las ausencias del núcleo duro de la CGT tuvieron explicación médica: Jorge Viviani, de Peones de Taxis, actual -y futuro- secretario gremial, y José Luis Lingieri, actual adjunto -Moyano quiere que siga- acusaron dolencias: uno pulmonar; el otro, traumatológica.

    En total, según el listado de la CGT, hubo unos 80 secretarios generales. En teoría, todos -aun aquellos que son críticos del camionero- con su presencia habrían avalado la reelección de Moyano. Lo demás, sobre todo la secretaría adjunta, sigue en veremos.

    Escoltado por Scioli y Moyano, Kirchner adaptó su discurso habitual en el PJ al auditorio para avanzar con sus críticas sobre el conflicto rural.

    «Cuando los trabajadores hacen paro, se los acusa de desestabilizadores; pero cuando los ruralistas hacen un lockout patronal que desabastece, los tratan como héroes de la Nación», se enojó con los medios. Fue el mayor aplauso de la noche en Matheu.

    A su turno, Moyano ratificó en nombre de la CGT el respaldo al gobierno. Más tarde, dijo que no está en análisis por parte de la central sindical el pedido a la Casa Rosada de que dicte un aumento general de salarios.

    «Algunos gremios todavía no firmaron paritarias», arguyó el camionero sin convencer. Más hábil fue Martínez: «Acá vinimos a hablar de política y del partido: el tema salarial lo deberíamos hablar, llegado el caso, con la presidente Cristina de Kirchner».
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