5 de mayo 2006 - 00:00

Kirchner nacionalizó el conflicto por las papeleras con discurso moderado

El presidente Néstor Kirchner dio su discurso ante unas 25.000 personas de todo el país (arriba). Los asambleístas de Gualeguaychú se hicieron presentes sólo con consignas contra las papeleras (abajo).
El presidente Néstor Kirchner dio su discurso ante unas 25.000 personas de todo el país (arriba). Los asambleístas de Gualeguaychú se hicieron presentes sólo con consignas contra las papeleras (abajo).
Ante unas 25 mil personas y rodeado de gobernadores de todo el país, el presidente Néstor Kirchner reivindicó ayer en la ciudad entrerriana de Gualeguaychú la postura argentina sobre las papeleras y cuestionó al gobierno uruguayo, aunque pidió "no caer en la provocación de los que hacen política chica".

En un acto con fuerte contenido político, porque contó con la presencia de gobernadores radicales como el mendocino Julio Cobos, Kirchner le otorgó también una dimensión de "política de Estado" a la preservación del medio ambiente, un aspecto históricamente relegado de los planes de gobierno.

En este contexto, el presidente Kirchner también fue filoso con su par de Uruguay, Tabaré Vázquez, aunque nunca lo nombró: "En algún momento alguien me dijo que las plantas eran un presente griego que le habían dejado", comentó, y dio a entender que se trataba del líder del Frente Amplio.

"Nadie puede reclamar soberanía para el uso de un bien que no es enteramente propio (por el Río Uruguay). Por eso acá nadie ataca la soberanía", enfatizó Kirchner desde un escenario montado en medio del Corsódromo local, conocido por ser la sede de los carnavales más importantes del país.

En ese escenario estuvieron junto al jefe de Estado 17 gobernadores, 4 vicegobernadores y el jefe de Gobierno porteño, Jorge Telerman, además de la mayoría de los integrantes del Gabinete nacional y las principales autoridades del Congreso, entre ellas el vicepresidente Daniel Scioli.

Ese elenco -que también integraron el jefe de la CGT, Hugo Moyano, e intendentes de diversos partidos políticos, como el radical Daniel Katz y el independiente Martín Sabbatella- dio pie a Kirchner para plantear en esa esta ciudad que "la República Argentina toda asume el problema como propio".

"Vengo más allá de cualquier especulación", arrancó Kirchner, en tácita referencia a las críticas que lanzaron en los últimos días los gobernadores de las dos únicas provincias que no asistieron al acto, Jorge Sobisch (Neuquén) y Alberto Rodríguez Saá (San Luis), además de líderes opositores como Elisa Carrió.

En su discurso, que leyó completamente -lo que mostró la seriedad con la que buscó manejar el Gobierno su mensaje, sin alterar prácticamente una coma de lo pautado- Kirchner también dijo que la Argentina recurrió a la Corte de La Haya ante el fracaso de todas las instancias de negociación previa.

"Estamos habilitados a llevar esto a la Corte Internacional de La Haya, para que se respete el derecho internacional vigente. Tenemos la razón. El derecho está de nuestro lado. Saber esto nos da fuerza moral", afirmó el jefe de Estado en uno de los pasajes más aplaudidos de su discurso.

Kirchner tampoco dejó pasar la oportunidad para cuestionar a los "países desarrollados" que "alientan a las empresas a transferir contaminación al sur del planeta", como a su criterio pasó con las plantas de Botnia y Ence, de capitales finlandeses y españoles respectivamente.

El primer mandatario también reclamó "prudencia y racionalidad" para resolver el diferendo con Uruguay, pese a que aseguró que el país vecino incurrió en una "flagrante violación" del tratado del río común.

Más temprano, antes del discurso de Kirchner, los asambleístas de Gualeguaychú habían tenido inconvenientes para ubicarse cerca del escenario central del acto -en el lugar previsto por ceremonial-, porque ese espacio fue "copado" por militantes del PJ de Paraná, ligados al gobernador Jorge Busti.

Pero una rápida intervención del vicegobernador, Pedro Guastavino, contribuyó a calmar los ánimos y los asambleístas lograron ocupar el lugar que merecían, puesto que fueron ellos los que lideraron la protesta contra las papeleras desde sus inicios, allá por enero de 2000.

Los asambleístas también tuvieron que "negociar" con el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, los pasajes de un documento que habían elaborado para leer durante el acto, puesto que el funcionario les pidió achicar el texto aunque no cercenó los puntos centrales de su contenido.

Los asistentes al acto, muchos de ellos vecinos de Gualeguaychú sin identificación partidaria, siguieron atentamente el desarrollo del acto y de vez en cuando se unieron para cantar "no a las papeleras", "el pueblo unido jamás será vencido" y el clásico "Argentina, Argentina".

Antes que Kirchner hablaron el gobernador de Mendoza, Julio Cobos, quien privilegió la importancia del medio ambiente como "una cuestión de Estado" ubicada "por encima de los intereses partidarios", y el mandatario anfitrión, Busti, que se mostró más duro contra el Gobierno uruguayo.

"¿Por qué no hacen las papeleras junto al mar y no contaminan a nadie?", se preguntó el gobernador de Entre Ríos, quien además descalificó a "los que decían que el presidente Kirchner iba a jugar a medias tintas en este asunto".

Por su parte, el intendente local, Daniel Irigoyen, dijo que la opción de Gualeguaychú ante el proyecto de las papeleras en Fray Bentos era "someterse o luchar", y destacó que los ciudadanos eligieron la segunda alternativa y "hoy sentimos que es una causa nacional".

Tan rápido como había llegado a Entre Ríos, Kirchner partió hacia Buenos Aires exactamente dos horas después de haber aterrizado en Gualeguaychú, contando incluso la demora que se provocó por la mala ubicación en tierra de un avión de Chubut que obligó al Tango 01 a sobrevolar un rato el aeródromo local.

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