10 de junio 2005 - 00:00

Kirchner niega achicar la Corte: el Congreso insiste

Carlos Fayt
Carlos Fayt
Si las definiciones del gobierno de los últimos días en cuanto la reducción de miembros de la Corte Suprema fueron contradictorias, en el Congreso la confusión es total. Existen hoy entre Diputados y el Senado al menos dos proyectos que establecen reducir a siete el número de integrantes del máximo tribunal. Ninguno de ellos fue presentado ahora -es decir, después de la renuncia anticipada de Augusto César Belluscio-, pero sí volvieron a la luz después de esa decisión del magistrado, tras algunos meses de haber estado congelados por decisión del Poder Ejecutivo. La sumisión del Congreso hizo el resto. Pero, en medio de todas las discusiones, hubo otros avances, como la votación en Diputados del proyecto que restringe las competencias de la Corte Suprema para reducir la cantidad de causas que llegan a ella.

La historia reciente de los proyectos de reducción de miembros de la Corte en el Congreso y su réplica en el gobierno se ha convertido en una comedia de enredos.

Hace dos meses, cuando se reactivó el juicio político a Antonio Boggiano, tres diputados presentaron un proyecto de ley que modifica la estructura de la Corte Suprema y reduce su integración a siete miembros. Los tres autores, todos peronistas (el santafesino Julio Gutiérrez, vicepresidente del bloque PJ; el cordobés Guillermo Jonhson y Gerardo Conte Grand), quisieron ser prolijos y pidieron una audiencia con el ministro de Justicia para explicarle la iniciativa.

Horacio Rosatti
los recibió con el más amplio apoyo a la iniciativa indicándoles que ése era claramente el camino correcto para solucionar los problemas del máximo tribunal.

Contentos con la respuesta, volvieron a Diputados dispuestos a avanzar con el tema. Pero, un día antes de comenzar el debate en comisión, tuvieron el presentimiento de que debían comunicarle a José María Díaz Bancalari que el tema entraría en agenda.

Siempre cauto con las cuestiones relacionadas con la Casa Rosada, Díaz Bancalari le consultó a Alberto Fernández sobre el proyecto: «¿Pero ustedes están locos?», fue la respuesta del jefe de Gabinete. «Nosotros no queremos saber nada por ahora.»

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Asustado, el presidente de la bancada peronista bajó la respuesta y, como corresponde a un Parlamento independiente como el argentino, el tema pasó a dormir en un cajón, y Rosatti nunca más volvió a mencionar ese proyecto, que parece más que lógico no sólo al mundo de la Justicia, sino también a varios de los propios integrantes de la Corte, como Eugenio Zaffaroni o Carmen Argibay.

Casi al mismo tiempo, los diputados votaban otra reforma a las competencias de la Corte Suprema por las que se restringía la elevación de causas por monto y, al mismo tiempo, se dispone la eliminación de la apelación automática a la Corte en causas previsionales, lo que aportaba al máximo tribunal unas 15.000 causas, que todavía hoy se acumulan. Pero ese proyecto debe pasar todavía por el Senado. Hoy existen siete secretaríasen la Corte Suprema que deben atender 40.000 causas por juicios ordinarios y las 15.000 por apelaciones previsionales. En la mente de
Carlos Fayt, por ejemplo, está un tribunal que no atienda más de 200 causas al año, y se sostiene la teoría de que, a mayor cantidad de jueces, mayor cantidad de casos y mayores dilaciones a la hora de reunir las opiniones de todos y llegar a un fallo. Algo similar a lo que sucede en la Corte Suprema de los EE.UU.

Tras la renuncia de
Belluscio, Aníbal Fernández volvió a hablar del tema explicando que sería interesante estudiar otra vez la reducción de la Corte a siete miembros.

Con esa definición, los diputados promotores de la idea salieron de nuevo al ruedo defendiendo públicamente su proyecto, hasta que un rato después
Néstor Kirchner volvió a desmentir. «No es un tema que esté en análisis», comenzó, y más tarde dijo: «Voy a mantener el número de miembros de la Corte. No voy a hacer más cambios». Una vez más, todos volvieron a silencio.

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