Pese a los cuchicheos en público, Néstor Kirchner desairó ayer a los gobernadores que trataron de sacarle una palabra sobre la demorada normalización del PJ nacional. Compartió un acto con Sergio Acevedo, Julio De Vido y, entre otros, Oscar Parrilli.
Esperaban escuchar algún indicio. Pero Néstor Kirchner salteó raudamente el tema. Por eso, los gobernadores que ayer pasaron por la Casa Rosada se volvieron a sus provincias sin novedades ni indicaciones sobre qué quiere el Presidente con el PJ nacional.
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El jujeño Eduardo Fellner, y los patagónicos Mario Das Neves (Chubut), Sergio Acevedo (Santa Cruz) y Hugo Cóccaro, vice en funciones de Tierra del Fuego, pasaron ayer por la Casa Rosada sin escuchar ninguna precisión sobre lo que el Presidente planea para el peronismo.
Como se sabe, a fines de 2005, la jueza María Romilda Servini de Cubría dispuso la intervención del partido y designó como ordenador a Ramón Ruiz. De inmediato, se comenzó a hablar de un proceso de normalización que, naturalmente, implicaba que Kirchner asuma la jefatura.
Pero el patagónico gambeteó dar una definición al respecto. Ayer, en la misma línea, dejó en claro que no está entre sus prioridades la resolución de la situación legal del PJ nacional. Despidió a los mandatarios sin hacerles, según dijeron, referencias sobre el tema.
Las especulaciones, sin embargo, se orientan a que en marzo o abril podría iniciarse un proceso de normalización. Se argumenta que Kirchner necesita «controlar» el PJ siquiera para evitar que, como ocurrió en la provincia de Buenos Aires, alguien pueda usar el sello en su contra.
En la misma línea, se interpreta que si existiese un adelantamiento de las elecciones para principios de 2007, el PJ debería estar regularizado a más tardar en la segunda parte de este año.
De todos modos, hay otra mirada: el peronismo tiene personería nacional y, a su vez, 24 franquicias autónomas a nivel distrital. Es decir: si Kirchner usará como herramienta electoral el Frente para la Victoria, no necesita normalizar el PJ.
A pesar de eso, que se eternice la crisis legal en el PJ nacional no implicaría complicaciones para los gobernadores porque éstos tienen normalizados sus sellos provinciales que, en general, están bajo su control.
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