14 de marzo 2006 - 00:00

Kirchner no prestó a sus ministros para la asunción

Carlos Kunkel
Carlos Kunkel
Alberto Fernández llegó ayer a la Legislatura porteña para presenciar la jura de Jorge Telerman, heredero del destituido Aníbal Ibarra, con la idea de evitar todo tipo de saludos protocolares o amistosos, entre otras cosas, conociendo la diversidad de tribus del peronismo local ( incluidas las que tiene su campamento en el macrismo) que se encuentran sacando número en las ventanillas del nuevo Gobierno porteño.

Por eso, el jefe de Gabinete casi ingresó sin que lo vieran y se recluyó hasta el inicio de la ceremonia en el despacho del titular de la Comisión de Hacienda, Juan Manuel Olmos, junto al presidente de la bancada del Frente para la Victoria, Diego Kravetz. Recién cuando por el circuito cerrado de TV vieron que la ceremonia daba comienzo, salieron del despacho en la planta principal del palacio de Perú 130, hacia el recinto. Se los vio a los dos legisladores escoltar a su jefe político, casi como custodios, bajando las escalinatas desde el salón Eva Perón a sus ubicaciones en el hemiciclo.

Muchos esperaron que luego, en el café, jugo y masitas que se sirvió en el salón principal de la casa, jefe de Gabinete y jefe de Gobierno se vieran a solas: lo habían hecho ya la noche del domingo, antes de la asunción.

La cita tuvo lugar después que Fernández aplacara a sus adherentes, favoritos todos del regreso de Ibarra en su momento, movida que abortó el legislador Helio Rebot, con su voto por la destitución, en contra de su bancada. Los disparos igualmente no cesan contra Rebot y su terminal política, Jorge Argüello, con quien dicen que está muy disgustada Cristina Kirchner, desde que vio por televisión el voto fulminante.

• Embajador

Pero, gobiernos son gobiernos y la Capital Federal, en definitiva, tiene ahora uno peronista, color tan reacio al electorado porteño que logra ceder hacia Néstor Kirchner, a pesar de los esfuerzos de Alberto Fernández, embajador del Presidente en la Capital Federal desde mucho antes de que se convirtiera el santacruceño en candidato.

Con ese título,
Fernández se sentó con Telerman, como representante tanto del gobierno ante la Ciudad y del peronismo abroquelado en el kirchnerismo en el distrito. Así debieron juntarse y tragar viejas pujas, las que empezaron en tiempos de campaña de Eduardo Duhalde y siguieron hasta el momento mismo en que el jefe de Gabinete asumió la conducción del PJ Capital y dejó fuera del armado a Telerman. «Se acordó tarde», habría dicho el titular del peronismo porteño.

Hablaron entonces de la
«relación del gobierno nacional con el Gobierno de la Ciudad», los que tienen, además de lazos políticos, obras en conjunto, un área que Kirchner precia. Igual que a Ibarra, aseveran que Fernández «no le pidió nada» a Telerman, sólo lo que le había anticipado por teléfono: «mantener lo que tenemos». Esa permanencia del kirchnerismo en el Gobierno de la Ciudad tiene hoy una cuadrícula vacante para las secretarías de Obras Públicas, Medio Ambiente y Gestión Pública (la actual Descentralización más «Modernización del Estado»), además de Educación, donde opinará Daniel Filmus.

Fernández
sabe que Telerman tiene sus preferencias en Compromiso K, que promocionan Carlos Kunkel y Carlos Zannini con la animación de Dante Gullo, pero para el kirchnerismo albertista esa porción no representa competencia. Lo describen así: «Es como en el interior, donde hay un armado base y una ambulancia que recoge todo lo que quedó afuera», dicen para representar a esa corriente como el carro sanitario de los peronistas de la Capital Federal.

• Sintonía

Por eso confían en que Telerman no se animará a desarmar los organigramas de diversas secretarías a las que abona el kirchnerismo local, aunque preste especial atención a los mandatos de Julio De Vido, con quien quiere sintonizar en los proyectos de Obra Pública. Actualmente, la Secretaría de Infraestructura la conduce Roberto Feletti, pero Telerman la transformará en ministerio y le dejará sólo lo referente a Obra Pública (por ejemplo, quitará de allí el área Planeamiento Urbano). La permanencia de Feletti -ligado hoy al kirchnerismo del ala Vilma Ibarra- dependerá del acomodamiento de cada porción. En cambio, se iría ya de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable Eduardo Epzstein, evidentemente sin padrinos en el ambiente K para sostenerlo.

Fernández le aseguró apoyo a Telerman, pero advirtió que no cogobierna el oficialismo en la Capital Federal como «no cogobernó con Ibarra». Remarcó que el gobierno brindará apoyo, mientras que Telerman le abría las compuertas de la gestión y le garantizaba «lealtad al Presidente».

Sin embargo, ayer en el recinto legislativo, faltaron invitados. Ni los anunciados Felisa Miceli, Carlos Tomada y Aníbal Fernández, entre otros, asistieron, y se dijo que el propio Néstor Kirchner «los bajó» de la cita.

Es que también en otros ámbitos kirchneristas -además de la Casa de Gobierno- continúa la puja por la derrota de
Ibarra en el juicio político, que ha posibilitado la asunción de Telerman. Se agitó ayer en el recinto porteño con algunas presencias a la ceremonia como la del ex legislador Ariel Schifrin ( enfrentado también con Fernández) o Milcíades Peña, quien no logró ser reelecto en una boleta que llevó como símbolo las zapatillas que representan a las víctimas de la tragedia del local Cromañón.

Esas y otras visitas ayer a la jura de
Telerman hicieron apretar los dientes a más de un albertista, que hoy se conforma con la promesa que habría hecho Fernández: « Rebot y Argüello jugaron ( porque se aliaron) con Macri en las elecciones de 2003, jugaron en contra de Ibarra ahora, no hay una tercera oportunidad para ellos». Creen que así pasarán al destierro y podrán cicatrizar mejor las heridas del kirchnerismo que apostó al regreso de Ibarra (ayer lejos de Buenos Aires).

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