Kirchner en Nueva York, entre la campaña y el anuncio de negocios
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La colectividad argentina en Nueva York, con quien Kirchner se reunirá en el barrio Queens, empapeló ayer algunas calles convocando a la comunidad al convite con el Presidente.
La candidata hablará dos veces en la misma tarde en el seminario de The New School para que quede claro que lo del miércoles en la ONU, tiene también este costado tercerista. (Ver nota aparte). Esta es la agenda pública, hasta anoche en corrección como todo lo que hace Kirchner, que quiere enloquecer a sus acólitos y tenerlos pendientes hasta último momento sobre lo que hará o no hará. Eso sale caro -no lo paga él, claro- pero el propósito es que nadie esté tranquilo, que nadie sepa por dónde va a ir y, lo principal -que para eso lo hace- que nadie saque conclusiones por adelantado. Una forma de reservarse las correcciones finales en el relato de lo que hará, su obsesión cuando hace política. Más previsibles son, claro, los acontecimientos de la agenda personal del Presidente, que tendrá dos momentos clave, uno cuando se entreviste con José Luis Rodríguez Zapatero y Vladimir Putin. El premier español tiene que escuchar un pedido clave del Presidente, que los accionistas españoles de Aguas Argentinas (Aguas de Barcelona, 25%) no sigan el camino de los franceses de Suez y que permanezcan en la empresa.
El gobierno ya ha logrado que otro socio, el Banco Galicia, se aparte del plan francés, que según el gobierno estaba en la cabeza de la empresa desde que Kirchner viajó a Francia a comienzos de año. De allí los funcionarios volvieron con la idea de que Suez quería irse del país y que lo único que quería era no mezclarse en un juicio ni pagar indemnizaciones. La cita con Zapatero tiene premio: Kirchner celebrará el cierre de todos los contratos con privatizadas en manos de grupos españoles como Telefónica, que promete bajarse de las demandas en el tribunal CIADI del Banco Mundial y no pide nada a cambio. Kirchner, como contrapartida, invitará a España país a compartir algunos negocios en América latina, más precisamente en el llamado «Anillo energético» y en Bolivia (que aquí se llama Repsol).
Si en estas horas se cierra esta conversación, en la reunión Kirchner-Zapatero podría haber un invitado de postín, el propio rey Juan Carlos I, cuya presencia está prevista en la Cumbre del Milenio. Mostrarse junto al rey cerrando negocios globales sería otro «¿Vieron?» del Presidente mirando a cámara y para que lo vean en Río Gallegos. Pero eso depende de lo que hablen en este momento Carlos Bettini (embajador en Madrid) y del lado español, Bernardino León ( vicecanciller) y Miguel Sebastián (director de la Oficina Económica de la Presidencia).
En la reunión habrá compromiso de asistencia a la cumbre de mandatarios de Salamanca. Con Putin tiene una conversación pendiente desde hace un año, desde que lo dejó plantado en un aeropuerto -desaire que el ruso se cobró saltándose la Argentina de una visita a la región- y Kirchner no parece querer que el único interlocutor que tiene Moscú en el país sea hoy Daniel Scioli, quien hizo este año una gira por Rusia y dejó varias puertas abiertas que ahora puede aprovechar el Presidente.
Para cerrar la semana el viernes, el Presidente se zambullirá en pueblo -es decir en esa mezcla de cholulos, militantes y guardaespaldas con la que le gusta sacarse fotos-. Será en el teatro Native de Queens, el barrio adonde vive la mayor parte de la comunidad argentina de Nueva York. Este encuentro con la comunidad tiene olor -aunque no mucho valor- proselitista, salvo la foto que se mostrará el próximo fin de semana del Presidente y su comitiva recibiendo el amor de su pueblo.
• Pocos acompañantes
La comitiva que viene en el Tango 01 es más chica de lo habitual. Lo más importante es la fórmula bonaerense, Cristina de Kirchner y José Pampuro, la clave de la pulseada con los Duhalde en Buenos Aires. Como este viaje está cargado de suspicacias, viene para alimentarlas, con avión y agenda aparte, la senadora mendocina Marita Perceval, candidata a reemplazarlo a Pampuro en el caso de que gane la segunda banca en disputa para el Frente de la Victoria. No estaba en los planes del Presidente, que ha dado permiso para que se suba al Tango 01 para el viaje de regreso el viernes, con lo cual no se perderá el reparto (a precios módicos, aclara la invitación del cónsul Timerman a la colectividad criolla de aquí) de sándwiches de miga, milanesas y garrapiñadas.
¿Repetirá en público lo que dice en privado, que no quiere ser ministra de Defensa sino dos años más senadora para ser candidata a gobernadora de Mendoza, y que ser ministra la perjudica porque en su provincia está mal visto cuando alguien es enviado a Buenos Aires como legislador y se dispara en la carrera de los cargos?
El viaje lo justifica en la participación en una cumbre de legisladores en la ONU en la que ya estuvo el «pingüino» Eduardo Arnold, pero su deber es hoy ahuyentar el demonio de que el heredero de Pampuro en el ministerio está ya en el gabinete. El nombre saldría de dos secretarías, o Defensa (Jaime Garreta) o Seguridad Interior (Luis Tibiletti).
Perceval ya se quedó en 2003 con los rulos hechos para jurar como ministra de Educación; tiene que evitar un desaire semejante esta vez. Podrá volver en el Tango 01 porque estará vacía la butaca de Rafael Bielsa, que viene esta noche pero se vuelve el miércoles a Buenos Aires, después de acompañarlo a Kirchner estrictamente en la agenda de ONU y las dos bilaterales previstas, Zapatero y Putin -no habrá reunión con Francia, enfermo Jacques Chirac y enojado París por la crisis de Aguas.
No se explica mucho este regreso anticipado del canciller, quien se justifica con sus tareas en el ministerio y como candidato. La brevedad de la visita de Bielsa hace que viaje sin equipo propio; se quedan en Buenos Aires dos acompañantes infaltables y que se pierden esta que es la última cumbre de su jefe en el exterior, el jefe de asesores Aníbal Gutiérrez y el vocero Oscar Feito. Sí viene, y eso llamó la atención en Casa de Gobierno, su custodio personal, una exageración en esta ciudad vigiladísima como nunca esta semana con Bush en el Waldorf Astoria y los Rolling Stones en el Madison Square Garden (el martes, Kirchner si quiere puede ir, hay entradas de reventa).
La presencia de Reutemann se entiende por la necesidad proselitista: los pronósticos le dicen al gobierno que pierde la elección a diputados nacionales por 4/5 puntos. «Eso lo pongo yo», responde Kirchner, aludiendo a que si se sube a la campaña puede compensar algo esa diferencia que le hace caer el ánimo a todos en Casa de Gobierno. ¿Cómo lo hace? Por el camino obvio en ese distrito, pegándose a Carlos Reutemann, hasta ahora la antítesis de lo que dice querer significar Kirchner como presidente.
Lole cumple el rol de darle alguna normalidad a los gestos del Presidente, que rayan a vecescon lo contrario. Además, Lole exuda moderación ante el electorado centrista de todo el país, y carisma ante los santafesinos. Reutemann, lo más importante del viaje, se sube al Tango 01, un avión con dos turbinas. Hasta ahora, con anteriores presidentes que quisieron lo mismo del ex gobernador, recibieron un rechazo almibarado de tecnicismo: «No subo a aviones que tengan menos de cuatro turbinas, por seguridad». Eso hizo imposible subirlo jamás al avión presidencial. Kirchner lo hizo, a menos que en estas horas Lole cambie otra vez.
Pampuro viene de compañero de fórmula, pero lo harán trabajar algo. Anoche le preparaban en la embajada de Lino Gutiérrez una cita aquí con el responsable de seguridad para América Latina. La inquietud de Washington no son ahora las inmunidades a tropas sino el apoyo -tácito o expreso- que esté dispuesto a brindar la Argentina al despliegue de tropas y medios de EE.UU. en Paraguay. Por ahora se trata de maniobras, pero es también una señal de la proyección de Washington hacia el Cono Sur y que tiene dos nombres: Ciudad del Este (terrorismo) y Bolivia (energía). El resto de la delegación es conocida de anteriores viajes: el senador Miguel Pichetto, los diputados Jorge Argüello y Daniel Varizat.
De Washington viene José Bordón, armador de un almuerzo mañana de Julio De Vido -el otro ministro de la delegación- en el Americas Council. Debió estar Kirchner pero prefirió la cita con Zapatero y le ordenó al ministro de Infraestructura que hiciera las valijas y se subiera al avión. Lo reemplazará en el almuerzo que organiza a las apuradas Susan Segal -responsable de ese club de empresarios y lobbistas que busca actualizarse a los tiempos que corren. Estos querrían haber tenido enfrente a Kirchner, como el año pasado. Deberán consolarse con que De Vido le explique para dónde va el gobierno, si va para algún lado. Que estén Bordón, Timerman y Jorge Taiana (viajó anoche, llega hoy en avión de línea) hará inevitables las conversaciones sobre la sucesión de Bielsa en la Cancillería. Los tres niegan estar en ninguna lista chica. Ninguno de los tres duerme tranquilo estos días.




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