Kirchner reglamentará ley de Magistratura con consultas sólo a entes no políticos

Política

MORALES SOLA, JOAQUIN.
«La Nación».

El diario «La Nación» sigue en apoyo de Uruguay en el tema papeleras. Lo expresa en ya dos notas del ex presidente Julio Sanguinetti, del vecino país, quien invoca la más que obvia hermandad histórica argentinouruguaya con remembranzas que se remontan a comienzos del siglo pasado. También hay, recordemos, rivalidades desde el fútbol hasta Las Malvinas. Pícaro Sanguinetti en sus dos notas repite que la finlandesa Botnia tiene cinco plantas en su país. No dice que, para cuidar el medio ambiente, ninguna produce más de 500.000 toneladasaño y están muy separadas entre sí. En Fray Bentos Botnia quiere producir un millón de toneladas de celulosa, el doble, con el peligroso sistema Kraft con bióxido de cloro. Para colmo uniéndose a último momento a la española ENCE que sí actuó con corrección limitándose a producir sólo 500.000 toneladas, como en Europa, y sin saber que 15 días antes de dejar su mandato el ex presidente oriental Jorge Batlle sacaría de apuro una resolución adosándole la peligrosa Botnia.

Con esa resolución inesperada se creó un enorme foco de producción contaminante de 1.500.000 toneladas, que sólo se da en zonas muy aisladas del mundo (sobre todo en países subdesarrollados necesitados de crecer aun a costo de la vida humana). ENCE no es la culpable a extremo de hacer visitar a periodistas argentinos su planta en Pontevedra, España. Botnia es la que fue ubicada sorpresivamente por Batlle (del mismo partido colorado de Sanguinetti) que en sus notas más que tratar de convencer a argentinos busca encerrar más a su opositor el presidente uruguayo Tabaré Vázquez, exponiéndolo en que si cede a separar las plantas -única solución técnica posible- traicionaría al pueblo uruguayo aunque el dejarlas juntas les arruinaría la salud a pobladores cercanos como los entrerrianos de Gualeguaychú (a 30 kilómetros de tal concentración de papeleras) y a los propios pobladores uruguayos de Fray Bentos (a sólo 12 kilómetros de tremendo peligro ambiental). Batlle se ufanaba de tener madre y una esposa argentina, ninguna entrerriana.

Morales Solá está en la misma línea de implosión violenta. Quiere sacrificar entrerrianos (su Tucumán natal está lejos de la contaminación) que cedan en sus cortes de rutas. Los llama «piqueteros» pese a que defienden sus condiciones de vida. Levantar los cortes es algo que deberían hacer, aunque fuera por un tiempo, para ver si los uruguayos paran la construcción aunque sea momentáneamente. Si todo fracasara cortar una ruta de sólo doble mano es fácil de retomar.

El columnista insiste en una solución que no hay. A un presidente argentino no se le puede exigir, salvo casos de «cipayismo», que conceda a otro país la pérdida de salud de una parte de sus propios connacionales.

Quizá si temporariamente cesaran los cortes argentinos el mandatario Tabaré Vázquez, ante el gesto franco, podría justificar abrir un diálogo que le evite caer en la garra crítica de sus adversarios políticos internos que como él dijo a partir de asumir «me dejaron un presente griego». Porque, en definitiva, Tabaré tiene que asegurar una inversión, una fuente nueva de exportación no tradicional de celulosa, pero va a sacrificar igualmente la salud de uruguayos y es lo que le dicen los ambientalistas en su país. Sólo así y no invocando «hermandades» descontadas se puede vislumbrar un diálogo de mandatarios que no necesariamente va a significar solución. Mientras tanto habrá aparecido el hoy demorado informe del Banco Mundial -es por lo que los entrerrianos demoran en levantar los cortes de ruta aunque sea temporariamente- hecho por expertos canadienses sobre los reales peligros sobre la salud humana por contaminación de esta concentración de producción de celulosa en Fray Bentos. Si el informe marca alto riesgo de contaminación por producir 1.500.000 toneladas en un solo lugar cercano a zonas pobladas no habrá financiación.

Tampoco de bancos privados que hacen buenos negocios en Latinoamérica. Botnia, la empresa finlandesa « villana» de esta historia, no puede financiar por sí la inversión. Es la que provocó el problema por acumulación y es la que más se apura en construir la planta, sobre todo en erigir una altísima chimenea para afirmar a la vista de todos su existencia porque se sabe que la candidata a ser desplazada a otra zona y quedar allí en Fray Bentos sólo es la española ENCE, cuya contaminación existirá, pero en términos mundialmente soportables.

GRONDONA, MARIANO.
«La Nación».

En su ensayo de ayer el columnista aborda un problema central de la Argentina actual, como es el deterioro social que se produjo en el país durante los últimos años. Grondona menciona algunos datos sobre los que, después, construye una explicación. Conviene resumir esas cifras: A) En 2002 el desempleo fue de 24%; en 2003 bajó a 22%; en 2004 a 18% y en 2005 a 14,78%. B) La tasa de pobreza, en cambio, fue de 40% en 2004 y de 37,7% en 2005. Casi no se redujo. Para comparar la disparidad en la velocidad con que estos índices mejoran, Grondona apunta que para llegar a un dígito de desempleo el gobierno debería reducir ese fenómeno en 5 puntos; para lograr lo mismo con la pobreza debería reducirla en 28 puntos.

Estos guarismos prefiguran la tesis final de la nota: el verdadero desafío de la Argentina-Néstor Kirchner Tabaré Vázquez- es el combate a la pobreza. Pero esa evidencia se alcanza en el trabajo de Grondona después de varias reflexiones generales. Aquí las más importantes:

• No deben confundirse pobreza, desempleo y desigualdad. Puede haber igualdad con pobreza (el periodista cita a la India y a China antes de la apertura capitalista actual y podría mencionar también a Cuba). Y también desigualdad con menos pobreza (es lo que defienden quienes ven a los ricos como factores de prosperidad general a pesar de ser desiguales; sobre todo en sociedades donde esa desigualdad se desata a partir de un piso mínimo de bienestar).

• Puede haber también empleados pobres que formen parte de una sociedad desigual. Es el caso de la Argentina, sostiene Grondona. Hay muchos trabajadores que cobran salarios inferiores al mínimo indispensable: es decir, sueldos en negro que no alcanzan los $ 800 por debajo de los cuales se está en la pobreza.

• Opone dos modelos para este problema el ensayista: Chile, donde la pobreza pasó de 40% a 20% en los últimos 20 años, y Venezuela, donde la pobreza crece incesantemente, a pesar del boom de riqueza petrolero. El mensaje para el gobierno es obvio y, tal vez por eso, Grondona no lo explicita.

Todas estas cifras y comparaciones le hacen concluir a Grondona en aquella idea inicial: el verdadero desafío, más que el desempleo, es la pobreza, cuyo combate podría constituir un consenso nacional.

El artículo de Grondona es estimulante para pensar estos problemas. Aunque deje en el tintero algunas cuestiones e intente vincular algunas variables que oscurecen su exposición. Por eso vale la pena mencionar que:

• La desigualdad es un concepto de naturaleza política más que económica, que podría haberse convertido en objeto de otra nota. La desigualdad, a diferencia de la pobreza y el desempleo, no es intrínsecamente mala si no es excesiva. Hasta puede ser buena si expresa un régimen de incentivos.

• Existe en el capitalismo contemporáneo una tensión entre riqueza y pleno empleo. Los países desarrollados renunciaron desde hace tiempo al pleno empleo (es el centro del debate hoy en Alemania y en Francia) con tal de no tener tanta pobreza, debido a la falta de competitividad de la economía. Esto supone que la riqueza que produce una economía con mayor productividad hará posible subsidiar al desempleado hasta evitar su caída en la pobreza. Ese modo de subsidiar se alcanza sin distorsionar los precios, es decir, mediante la redistribución de riqueza vía impuestos.

• El problema central que no alcanza Grondona con su razonamiento es el del factor que permitiría reducir pobreza y desempleo simultáneamente. Se trata de la inversión. El objetivo del gobierno debería ser el aumento de la productividad de la economía, lo cual se consigue con inversión de capital físico y humano (educación, donde el gobierno puede hacer más). De este modo, se reduciría el desempleo, habría un mayor salario real (ahora decae por la inflación) y menos pobreza. Es decir: la inversión termina disolviendo el dilema entre combate a la pobreza o combate al desempleo.

VAN DER KOOY, EDUARDO.
«Clarín».

El columnista cansa. Se mueve en esa superficie de maniobra de la cara de una moneda para hacer «críticas al gobierno» -desde una empresa oficialista que le paga su conchabo- que le permitan mantener el carnet del club de «analistas» políticos. Su máxima crítica siempre es una pregunta que inclusive deja la puerta para que el gobierno diga «sí» y entonces se acata ese «sí». Esta semana su pregunta -crítica- que debe considerarse de «tremenda audacia» para un socio de la Casa Rosada fue: «¿Hacía falta tanta saña (de Néstor Kirchner) contra la oposición política? tras derrotarla en la elección de la reforma del Consejo de la Magistratura.

Tanta es la «saña» que en la misma columna se confirma que para reglamentar su ley el Presidente no recurrirá a la oposición política sino a una serie de ONG ( organizaciones no gubernamentales) que también se opusieron y no encajan dentro del desprecio genérico que les dirigió el Presidente de «corporaciones que sólo defienden sus intereses» A propósito de esto Jorge Lanata, comentando en el semanario «Perfil», el anterior domingo escribió precisamente: ¿Qué intereses corporativos representan esas organizaciones? Y en su mismo artículo enumeró no menos de 8 que realmente se oponían y hasta rodearon el Congreso agarrándose de las manos. La Casa de Gobierno -que sabe muy bien leer diario y ve críticas que le sirven fuera de la que dicta- decidió tratar con esas ONG, cuya lista no conocía hasta que se publicó. Por supuesto que la Casa Rosada -como fue patético en el caso de difusión pública de los corrículums de propuestos a designación en la Corte Suprema donde recibió amplia repulsa pero la ignoró- tomará propuestas de la ONG que « casualmente» coincidan con lo que pensaba el Presidente y manipula su entorno.

Ignorará, es obvio, volver atrás con el dominio de la Justicia en el país que le entregó la ley pero la consulta a las ONG servirá a la imagen presidencial y a sus decisiones.

Kirchner no hace nada junto a alguien que pueda ganar rédito político y aunque no le gane no lo quiere cerca si es «opositor político». Las fotos oficiales que se difunden son las que le convienen al matrimonio o ministros en pocos casos (arduamente revisadas de la producción de empleados-fotógrafos) o de borocoteados.

Suelto en su artículo Van der Kooy incluye este párrafo:
«Con la oposición no habría ni justicia». No se atrevió a más. Ni a decir que fue una famosa frase del general Juan Perón cuando acentuó su autoritarismo en los años '50.

Lo demás del columnista es ingenuo. Dice que es
«llamativo la forma como se le escapan diputados y figuras a la oposición política al gobierno. ¿Cree acaso este hombre de «Clarín» que hay «galanes» -más entre los argentinos- que puedan triunfar sobre la «billetera» del gobierno con fondos más que abundantes? No es menos ingenuidad para alguien que pretende meditar decir que el kirchnerismo aseguró más votos que los que necesitaba para sancionar la reforma a la Magistratura. ¿Ignora que los impulsores de borocoteados querían precisamente más votos porque suponían -y sucedió- que muchos de los que votaban «en general» la ley no votarían los puntos «en particular», sobre todo el terrible punto 2 sobre remoción de jueces? Tercera ingenuidad: dice este columnista lo contrario de lo que sostiene bien Joaquín Morales Solá en «La Nación». Cree que el hábil mandatario chileno en la próxima cena de asunción de Michelle Bachelet tratará de acercarse como mediador entre los visitantes Tabaré Vázquez y Néstor Kirchner. Casi impensable y es obvio eso, dice Morales Solá. Lagos desprecia el populismo del gobierno argentino y su vinculación y dependencia actual del venezolano Hugo Chávez. Pero no insinuaría una defensa de la posición uruguaya cuando sabe que afectaría a ciudadanos argentinos. Hacer oficialismo asiduamente puede obnubilar capacidades para razonar.

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