Terminó de aprobar ayer el Congreso las leyes clave que Kirchner le pidió este año: el Presupuesto 2005 y la prórroga a la Ley de Emergencia Pública. Ambas se sancionaron consagrando los mayores superpoderes que se hayan otorgado a un presidente para manejar gasto. En el caso del Presupuesto, esos poderes son imprescindibles para el Ejecutivo. Habrá más fondos disponibles que los proyectados, y el gobierno necesitaba esas facultadespara usarlos sin pedir autorización. Más aún, en un año electoral y en medio de una demora preocupante en la negociación de la deuda, podrá rehacer íntegramente el cálculo de gastos y recursos. Con el «combo» legal sancionado ayer, el Presidente mantiene el poder de renegociar tarifas y contratos con empresas públicas o fijar el monto de indemnizaciones por despidos. El PJ consiguió ganar las votaciones por amplio margen, pero con un alto costo para la relación gobierno-Congreso.
El gobierno consiguió ayer las dos leyes más importantes que esperaba del Congreso este año: el Presupuesto 2005 y la prórroga a la Ley de Emergencia Pública. Senado y Diputados, con diferentes niveles de dificultad, consiguieron sancionarlas y consagrar así, entre ambas, el paquete de facultades delegadas al Ejecutivo más completo que haya tenido ningún presidente de la era democrática. En los hechos, la importancia del Presupuesto 2005, votado por el Senado, es más que relativa. Y de ahí el interés del Ejecutivo en contar con los superpoderes para manejarlo y modificarlo. Por eso no resulta importante si las proyecciones macroeconómicas se cumplen o no, ya que todo podrá ser ajustado por decreto. En los hechos, no existe quien no crea que Roberto Lavagna repitió su esquema de 2004: subestimó nuevamente recursos -si ningún nubarrón aparece en el horizonte de la economía- y sobreestimó gastos, lo que sumado a la natural tendencia a la subejecución de partidas que tiene el actual gobierno, hace que el año próximo Kirchner pueda disponer de importantes excedentes para manejar a discreción.
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Ese efecto buscado con el cálculo desfasado de las variables más los superpoderes, será importante para el Presidente en un año electoral como 2005 y para mantener margen de maniobra en caso de que se compliquen, aun más, las negociaciones por el canje de deuda. El radicalismodenunció que todo ese colchón disponible podría llegar a $ 20.000 millones. Pero a pesar de todo ese arsenal de facultades y partidas aumentadas para obras públicas, el peronismo se encaminó a discutir el Presupuesto en el recinto del Senado sin mayores preocupaciones. De hecho, la sesión comenzó al mediodía, y al peronismo le costó algún esfuerzo reunir a los 39 senadores para el quórum, lo que consiguió con la ayuda del tucumano Ricardo Bussi, la frepasista bonaerense Diana Conti y la porteña Vilma Ibarra, que defendió hasta con datos que el radicalismo consideró errados los superpoderes al jefe de Gabinete.
Cristina Kirchner, que estuvo en la votación en general, terminó fiel a su oposición a otorgar facultades especiales, incluso a su marido, se retiró en el tratamiento en particular. A pesar de las horas de discursos, la votación fue mucho más fácil para el PJ.
En Diputados, la cuestión fue más difícil. El peronismo -minado por la falta de convencimiento de sus propios diputados- tuvo que esperar dos horas y media para conseguir el quórum e iniciar así el debate de la prórroga a la Ley de Emergencia. Recién a las 15 comenzó la discusión. Gracias a las negociaciones de Eduardo Camaño se logró el respaldo de los «transversales», el Frepaso y Encuentro. Hasta ahí los aliados de siempre del oficialismo, pero número aún alcanzaba. La sorpresa vino cuando ingresó al recinto el macrismo y los diputados provinciales, encabezados por el santafesino Alberto Natale. Llevando la bandera de Mauricio Macri y su apoyo a los superpoderes de la Ley de Emergencia, ingresó a la cabeza Federico Pinedo, un indicio más de las desmentidas buenas relaciones del presidente de Boca con el actual gobierno. Sólo faltaba Franco Macri y su troupe de inversores chinos para completar el acuerdo. La decisión de los siete integrantes del interbloque federal que dijeron sí a integrar el quórum, generó un costo para la unidad de los provinciales, cuyos efectos se verán en los próximos días. Con ese respaldo, el peronismo bloqueó a toda la oposición que esperaba fuera del recinto a que el PJ consiguiera el número para recién después ingresar a debatir. A partir de ese momento comenzaron los largos discursos hasta la noche con fuertes críticas, por ejemplo, del radical Mario Negri que encabezó la oposición. Pero para entonces los peronistas ya habían obtenido lo que Kirchner les había ordenado.
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