Kirchner se mostró con Solá, pero no habló de reelección
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Néstor Kirchner apareció ayer en la Casa Rosada con un doble propósito: mostrarse junto
a Felipe Solá pero, fiel a su estilo, sin definirse sobre reelección y alimentar la idea de migración
radical; ambos acompañados por el intendente de Mar del Plata, Daniel Katz.
Quizá Solá deba observar esos gestos. La «pluralidad» que pregona Kirchner supondríaincorporar a la fórmula del Frente para la Victoria (FpV) a un no peronista. Katz, que ya fue tentado para escoltar a Cristina Fernández el año pasado, es una opción.
Ayer, durante el anuncio de obras para Mar del Plata, Kirchner elogió al jefe comunal por su «lucha contra la burocracia».
Para Solá es un estigma el trato con los alcaldes. Nunca pudo, por caso, sintonizar con los barones del conurbano que en octubre permanecieron lealesa Eduardo Duhalde pero, antes de fin de año, estaban firmes haciendo la venia ante el patagónico en la vereda de la Casa Rosada.
Personalista y minucioso, Kirchner se vincula punto a punto con los intendentes, operatoria que llevó a Solá a registrar una frase tan cruda como certera: «Kirchner es el gobernador del conurbano».
Este mediodía, el patagónico quizá tenga que volver a gestionar una reconciliación cuando encabece en La Plata un acto de inauguración de viviendas. En ese municipio manda, hace más de una década, Julio Alak, embarcado en una pulseada brutal con el felipismo local.
Al punto que las dos ramas del FpV local evitarán compartir el acto que comandará Kirchner.
Hay que seguir el caso Alak. Días atrás, un delegado de la Casa Rosada le ofreció que se acople a Compromiso K y comience a recorrer la provincia. «Mostrate. Después vemos cómo resulta» fue la orden que se leyó como un guiño para que anime una candidatura provincial.
Hay una doble lectura: supone un inesperado apoyo al intendente y/o le promete un futuro provincial para despejar la jefatura local para sentar en esa butaca a un dirigente propio. Los Carlotto, Remo y Guido, y el alicista Carlos Castagneto se codean en la largada.
Sea como fuere, supone empujar al ring a un potencial competidor de Solá. Los movimientos de Kirchner no tienen jamás una única decodificación.
Casi un martirio: si al brotar la opción de un tercer mandato desplazó al menos temporalmente a Florencio Randazzo -ahora a la espera de que, cuanto antes, se derrumbe la pretensión de reelección-, rápidamente Kirchner puso a otro actor en carrera: Alak.




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