9 de junio 2004 - 00:00

Kirchner ya confronta con Duhalde por coparticipación

Néstor Kirchner y Eduardo Duhalde
Néstor Kirchner y Eduardo Duhalde
Enfrentados, Néstor Kirchner y Eduardo Duhalde se pusieron ayer, por primera vez, a la cabeza públicamente de la pelea por la coparticipación entre la Casa Rosada y La Plata, profundizando el enfrentamiento que hasta ayer protagonizaban Felipe Solá y el tándem Alberto-Aníbal Fernández.

Mientras Duhalde justificó la avanzada bonaerense (ver vinculada), el Presidente embistió contra quienes «pretenden algún botín político o económico», en un párrafo en el que agravó el cortocircuito en torno a la discusión por los fondos coparticipables con Solá y el ex presidente.

Los nombres y apellidos de los destinatarios de la frase, que el primer mandatario calló, fueron explicitados ayer por los gobernadores Jorge Busti, José Alperovich, José Luis Gioja, Mario Das Neves y Jorge Obeid.

De hecho, el Presidente continuó ayer cosechando apoyos provinciales, ronda de entrevistas con mandatarios mediante, para aislar la posición de Buenos Aires y reactivar la discusión por la coparticipación.

Anoche desfilaban por la Casa Rosada José Manuel de la Sota, Miguel Saiz, Sergio Acevedo, Mario Das Neves y Aníbal Ibarra, mientras que hoy se espera que hagan lo propio Carlos Rovira y Eduardo Fellner, a quienes se les agregarían Jorge Obeid, Julio Cobos y Alberto Rodríguez Saá.

Sin hacer mención a los destinatarios de su avanzada, los dichos del Presidente apuntaron a las diferencias que mantiene por la coparticipación federal con la provincia de Buenos Aires.

«Cualquier
país serio no va estar discutiendo qué es lo que gasta en el funcionamiento de su burocracia política, y gobernantes serios también tienen que entender que un país no puede estar viendo de qué forma tiene algún botín político o económico de determinados sectores», expresó Kirchner.

• Ingratitud

Las declaraciones cobran mayor importancia si se tiene en cuenta que el pasado viernes el santacruceño había llamado a «desdramatizar» el debate por la coparticipación.

Como tantas otras veces, el jefe de Gabinete,
Alberto Fernández, se encargó de ser más explícito. Dijo que las movidas de Solá constituyen un «gesto de ingratitud magnífica» hacia la gestión de Kirchner. En tanto, el ministro del Interior, Aníbal Fernández, enmarcó la actitud del mandatario bonaerense en un intento por « presionar» al Presidente a través de los medios de comunicación.

En tanto, un grupo de gobernadores comenzó a disparar sobre La Plata:

José Manuel de la Sota, a la salida de la reunión con Kirchner, aunque no aclaró que hablaba de Solá, aseguró que «es preferible que los gobernadores consensuen una posición común antes de hacer reclamos unilaterales».

Jorge Busti dijo que se «puede buscar una ley mejor de coparticipación federal en un encuentro de gobernadores en el que podrían incorporarse temas como los endeudamientos». Anticipó que sus pares de Formosa, Gildo Insfrán, y de San Juan, José Luis Gioja, «coinciden en acordar con el gobierno una ley de coparticipación y otra de responsabilidad fiscal». Y señaló que el planteo de Solá es «unilateral». A su vez, dijo que el hecho de que se trate de la provincia más grande «de ninguna manera le da el derecho de atribuirse la representatividad-» del restode las provincias.

Eduardo Fellner aseguró que la Argentina puede llegar a perder «la oportunidad histórica de recuperar su concepto de Nación» si el conflicto se limita «a la disputa por el reparto de fondos como pretende Felipe Solá». Fellner sostuvo que «el criterio del Presidente y de la gran mayoría de las provincias tiene que ver no sólo con el reparto de fondos sino con criterios de equidad y solidaridad».

Jorge Obeid explicó que no comparte el criterio de su par bonaerense. «Estamos muy cerca de llegar a un acuerdo pero no creo en posiciones colectivas sino que cada gobernador tiene que discutir lo suyo. No coincido con el planteo de Solá», indicó.

José Alperovich instó a su par bonaerense a pedir «lo justo para las 24 provincias». «Cuando un gobernador pide algo, a alguien le saca, o a la provincia o a la Nación. Ninguna provincia puede ceder», reflexionó.

José Luis Gioja se manifestó en desacuerdo con el reclamo de Buenos Aires al enfatizar que «una cosa es una ley ideal y otra es la ley posible».

Mario Das Neves calificó de «prepotente» la actitud de su par bonaerense y le recomendó «luchar contra la evasión» y «sincerar» el gasto del Presupuesto.

En tanto,
la serie de reuniones que el gobierno tiene prevista con los gobernadores para discutir la futura ley de coparticipación avanzó ayer con De la Sota, Saiz, Ibarra, Das Neves y Acevedo, continuando hoy con las visitas de Rovira, Fellner, Obeid, Cobos y Rodríguez Saá.

De esta manera, se intensificaron las conversaciones que el Ejecutivo abrió el lunes con
Insfrán y Busti.

La ronda se extenderá hasta el viernes, para cuando se espera que haya habido contactos con la mayoría de los mandatarios.

Así lo confirmó una alta fuente de la Casa de Gobierno, que explicó que la idea es «
realizar una serie de charlas unilaterales con los gobernadores para analizar las necesidades de cada provincia y así avanzar en una estrategia de políticas común para definir la ley de coparticipación». Los que no están en la agenda del Ejecutivo son Felipe Solá y el neuquino Jorge Sobisch, que parecen encabezar el sector más duro de cara a las negociaciones.

En tanto, el salteño
Juan Carlos Romero mostró una posición intermedia. Dijo desconocer el proyecto de responsabilidad fiscal del ministro Roberto Lavagna, al tiempo que señaló que «el gobierno nacional no ha demostrado en la última década mucha disciplina fiscal». «Primero aumentó el endeudamiento y, después de la devaluación, ha aumentado la emisión», agregó.

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