Kirchneristas, flojos de papeles en Capital
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Alberto Fernández
• Belicistas
Le queda a A. Fernández, Nueva Dirigencia, el de Gustavo Béliz, pero la dispersión que sufrió ese partido tras el pedido de renuncia que Kirchner le hizo al ex ministro de Justicia no le permitiría hoy realizar un congreso partidario que le impone la ley.
El otro caso es el del Frente Grande que conduce en los papeles Aníbal Ibarra. Ya el año pasado el apoderado partidario y ex funcionario Marcelo Antuña se vio en complicaciones para cumplir con la realización de un congreso. La mayoría de los representantes de ese congreso partidario responde a dos ex ibarristas, que niegan, claro, el quórum. Uno es el legislador Ariel Schifrin, convertido al kirhnerismo, pero despojado de pertenencia política formal. El otro es el ex secretario de Obras Públicas Abel Fatala, quien ya tiene agrupación propia, también abonada al kirchnerismo.
Fernández, ante esta situación, ordenó reactivar el Partido para la Victoria de la Capital Federal. El jefe de Gabinete figura como presidente de ese partido, pero como el trámite fue sólo de adhesiones para la elección pasada, ese título no le impidió consagrarse como titular del PJ porteño recientemente. Es decir, Santa María comenzó conversaciones con otros partidos chicos como la Democracia Cristiana, para tratar de sumarle al PJ algún aliado que le permita concretar el Frente que anunció Fernández el mismo día que presentó en sociedad, en el estadio Obras, a la nueva cúpula partidaria. Algunas barras, tras ese acto en el que llamó a que el peronismo se mezclara con transversales, corearon: «Si lo mandan al PJ al bombo, va a hacer qui...». No son pocos los que reniegan de sumar en las listas a no pejotistas; lo sabe el titular de la bancada kirchnerista en la Legislatura porteña, el abogado de empresas recuperadas Diego Kravetz. A ese diputado Fernández le encargó que reanimara el Partido para la Victoria, casi el único hoy que tiene posibilidades de un certificado de supervivencia, de todos los listados para la conformación del Frente. A Kravetz le reprochan que intentaría colar en la boleta de octubre a ibarristas que postergarían los lugares de los peronistas. La queja no es menor, pero tampoco falaz: para el rearmado de ese partido, el jefe de Gabinete encomendó a Kravetz una socia de su máxima confianza y estima: Vilma Ibarra. La senadora, sin embargo, no piensa por ahora en renunciar al Frente Grande, pero asistirá al legislador en la tarea de conseguir las 4.000 fichas de afiliaciones que exige la Justicia electoral para mantener vivo el sello partidario.
En la mesa del PJ se dice que Ferreño «solo consiguió algunas fichas», aunque otros aseguran que apenas faltarían unas 1.000 para completar el trámite. El gobierno quiere llevar al cuarto oscuro una sola lista de candidatos a legisladores porteños que acompañe la boleta de candidatos a diputados nacionales, pero todo parece indicar que al menos deberá dar una franquicia para completar una de las listas con el peronismo y otra con los transversales del Partido para la Victoria.




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