9 de mayo 2005 - 00:00

Kirchneristas, flojos de papeles en Capital

Alberto Fernández
Alberto Fernández
PJ porteño se aboca ahora a la tarea de enmascararse bajo el sello Frente para la Victoria, el mismo que llevó a Néstor Kirchner a la Presidencia de la Nación con 22,24% de los votos.

Tiene plazo hasta el 8 de junio, cuando la ley le exige la presentación de la junta electoral que tendrá competencia en las elecciones abiertas del 7 de agosto.

Sin embargo, todos los partidos a los que apelarían están a punto de conseguir el certificado de defunción en la Justicia electoral. Alberto Fernández, el nuevo titular del PJ Capital, quiere ese frente, que le permitirá colar en la lista de candidatos a legisladores porteños a todas las porciones que adhieren al gobierno. Además, el jefe de Gabinete cree que para el electorado de la Capital Federal el sello PJ es adverso y lo limita para transformar la elección del distrito en el plebiscito oficialista.

La tarea se le presenta con dificultades a la hora de unir al peronismo de la Capital Federal con partidos políticos de la llamada transversalidad. En la lista que apunta el secretario general de PJ porteño, Víctor Santa María, figuran, entre otros: Gesta, Frente Grande, Nueva Dirigencia y el Partido para la Victoria. Todos esos partidos políticos se encuentran con problemas legales ante la Justicia electoral, pero, además, esta semana recibirían un revés de la Cámara, que ha dictaminado acerca del PRD, el partido de Miguel Bonasso.

Ese sello se estrenó para las pasadas elecciones y, como el Partido de la Victoria, presentó para la oportunidad las «adhesiones» que requiere la ley, pero se le venció el plazo para presentar las «afiliaciones». La jueza María Servini de Cubría había hecho caducar así la existencia de ese partido, pero la Cámara sería más dura dándole la muerte definitiva al PRD, y ese criterio aplicaría Servini a otros partidos con problemas.

Gesta, el que se inventó para postular a Rafael Bielsa como candidato a jefe de Gobierno (finalmente, no lo fue al asumir como canciller), ya tiene firmada la disolución. El propio ministro renunció al partido, lo mismo que el secretario de Culto, Guillermo Oliveri, y sólo falta que el ex jefe de Gabinete de Bielsa Eduardo Valdés le alcance a Servini de Cubría el pedido de disolución.

• Belicistas

Le queda a A. Fernández, Nueva Dirigencia, el de Gustavo Béliz, pero la dispersión que sufrió ese partido tras el pedido de renuncia que Kirchner le hizo al ex ministro de Justicia no le permitiría hoy realizar un congreso partidario que le impone la ley.

El otro caso es el del Frente Grande que conduce en los papeles
Aníbal Ibarra. Ya el año pasado el apoderado partidario y ex funcionario Marcelo Antuña se vio en complicaciones para cumplir con la realización de un congreso. La mayoría de los representantes de ese congreso partidario responde a dos ex ibarristas, que niegan, claro, el quórum. Uno es el legislador Ariel Schifrin, convertido al kirhnerismo, pero despojado de pertenencia política formal. El otro es el ex secretario de Obras Públicas Abel Fatala, quien ya tiene agrupación propia, también abonada al kirchnerismo.

Fernández
, ante esta situación, ordenó reactivar el Partido para la Victoria de la Capital Federal. El jefe de Gabinete figura como presidente de ese partido, pero como el trámite fue sólo de adhesiones para la elección pasada, ese título no le impidió consagrarse como titular del PJ porteño recientemente. Es decir, Santa María comenzó conversaciones con otros partidos chicos como la Democracia Cristiana, para tratar de sumarle al PJ algún aliado que le permita concretar el Frente que anunció Fernández el mismo día que presentó en sociedad, en el estadio Obras, a la nueva cúpula partidaria. Algunas barras, tras ese acto en el que llamó a que el peronismo se mezclara con transversales, corearon: «Si lo mandan al PJ al bombo, va a hacer qui...». No son pocos los que reniegan de sumar en las listas a no pejotistas; lo sabe el titular de la bancada kirchnerista en la Legislatura porteña, el abogado de empresas recuperadas Diego Kravetz. A ese diputado Fernández le encargó que reanimara el Partido para la Victoria, casi el único hoy que tiene posibilidades de un certificado de supervivencia, de todos los listados para la conformación del Frente. A Kravetz le reprochan que intentaría colar en la boleta de octubre a ibarristas que postergarían los lugares de los peronistas. La queja no es menor, pero tampoco falaz: para el rearmado de ese partido, el jefe de Gabinete encomendó a Kravetz una socia de su máxima confianza y estima: Vilma Ibarra. La senadora, sin embargo, no piensa por ahora en renunciar al Frente Grande, pero asistirá al legislador en la tarea de conseguir las 4.000 fichas de afiliaciones que exige la Justicia electoral para mantener vivo el sello partidario.

En la mesa del PJ se dice que
Ferreño «solo consiguió algunas fichas», aunque otros aseguran que apenas faltarían unas 1.000 para completar el trámite. El gobierno quiere llevar al cuarto oscuro una sola lista de candidatos a legisladores porteños que acompañe la boleta de candidatos a diputados nacionales, pero todo parece indicar que al menos deberá dar una franquicia para completar una de las listas con el peronismo y otra con los transversales del Partido para la Victoria.

Dejá tu comentario

Te puede interesar