"La amenaza no es Chávez, es Kirchner"

Política

«La verdadera amenaza regional no es Mesa ni Chávez, sino Kirchner.» La frase corresponde a Ascanio Cavallo, que además de ser periodista es uno de los principales asesores del presidente Ricardo Lagos.

En un artículo publicado ayer en el diario «La Tercera de Chile», Cavallo asegura que «la política exterior del presidente argentino «se ha convertido en un apéndice de su política interna», ya que «gobierna con un ojo puesto en la esquina de la Plaza de Mayo, para asegurarse de que no están llegando los piqueteros».

Estos son los principales pasajes del artículo de Ascanio Cavallo:

Bolivia le ha propuesto a la Argentina un acuerdo para que esta última incumpla sus contratos de suministro de gas a Chile de un modo más prolongado de lo que ya pretendía hacerlo. Y la Argentina lo ha aceptado, a cambio de un suplemento gasífero entregado por Bolivia.

• Chile suspendió las negociaciones para un acuerdo económico con Bolivia. ¿Y la Argentina? Después de todo, Bolivia hizo sólo la propuesta; la Argentina la ha aceptado, pese a que tenía firmado un previo compromiso gasífero con Chile.

El canciller Rafael Bielsa se ha permitido humillar a la Cancillería chilena postergando cuatro veces un viaje a Santiago para exponer los puntos de vista de la Casa Rosada. Aunque cada vez ha presentado en público argumentos infumables, en privado ha dicho que no viaja porque no sabe qué podría explicar en Santiago.

• Pero un canciller no se manda solo. La segunda mentira de Bielsa es la que encubre el papel de Néstor Kirchner, que es evidentemente, quien le ha impedido viajar.

Kirchner fue elegido presidente con 22% de votos, después de sublevaciones callejeras y en medio de una enemistad mortífera con Carlos Saúl Menem.

• ¿Será Kirchner capaz de cortar totalmente el suministro de gas a Chile? Por supuesto que sí: tal como ha sido capaz de firmar un contrato que se sale del orden jurídico y económico mundial.

Si la energía de Buenos Aires colapsa, Kirchner cortará la llave de paso, aunque no pueda redireccionar ni un centímetro cúbico de lo que vende a Chile. La razón es simple: la política exterior argentina se convirtió en un apéndice de la interna.

• Kirchner gobierna con un ojo puesto en la esquina de la Plaza de Mayo, para asegurarse de que no están llegando piqueteros. . La campaña publicitaria que lanzó en el verano para respaldar el no pago de la deuda externa --mostrando a niños sucios y hambrientos- es una síntesis de su visión de la política: populismo, sentimentalismo y esa vieja fantasía argentina de que podrían ser un país próspero, pero siempre les roban la plata.

• Los bonaerenses pagan por su energía tres veces menos de lo que pagan los santiaguinos o los peruanos, lo que significa que la exacción se la infieren a sí mismos. . Pero, aunque esta realidad es como una catedral, Kirchner no está dispuesto a sincerar los precios ni a cambiar su política regulatoria. Prefiere incumplir contratos y culpar a los empresarios privados.

• Como un prócer del caudillismo provincial, Kirchner encarna esa visión del Estado como un ente magnánimo, aunque sin responsabilidades; por eso considera natural no cumplir tratados internacionales, pagos de deudas o contratos comerciales.

No existe ninguna razón para confiar en Kirchner. Su política exterior tiene una viva semejanza con la del general Leopoldo Galtieri, que lanzó a la Argentina a la tragedia de las Malvinas sólo para consolidarse en el poder.

• Los especialistas coinciden en que su política económica conduce a la Argentina a un nuevo desastre, con consecuencias sociales imprevisibles.

• Así, la verdadera amenaza regional no es Chávez ni Mesa, sino Kirchner.

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