La apuesta es fortalecer el modelo en medio de un mundo convulsionado
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El gran ausente de esta nueva etapa es sin duda el sindicalismo. Ni el titular de la CGT, Hugo Moyano, ni miembros de los sindicatos conocidos como "Los Gordos" participaron de los actos tanto dentro del Congreso o en la Casa Rosada como en las manifestaciones callejeras.
Sin embargo, esto no significa que la jefa de Estado esté dispuesta a darle la espalda a los trabajadores. Por el contrario se ocupó de recordar que ella nunca avaló con su voto las leyes de flexibilización laboral y también señaló que se celebraron "más de 2.500 convenciones colectivas de trabajo", en tanto que agregó que "han retornado nuevamente a la Argentina porque antes no se negociaban, las convenciones colectivas de trabajo, habían dejado de existir".
Su compromiso estará en garantizar el crecimiento del empleo, incorporar a los trabajadores informales y no permitir "extorsiones o chantajes" en el ejercicio del derecho de huelga. A los empresarios les recordó que "ganaron mucho dinero" y que es tiempo de ser más solidarios.
En el acto de jura de los ministros se vio a la mayoría del empresariado argentino, que aguardó en el Museo del Bicentenario durante dos horas el comienzo de la ceremonia. Estaban desde el titular de la Unión Industrial, José Ignacio de Mendiguren, Aldo Roggi, Carlos Wagner, Alfredo Coto; Enrique Pescarmona, Sebastian Eskenazi y empresarios de diversos medios periodísticos.
El sindicalismo cree que debe dar pelea pues si deja en manos de Cristina el otorgamiento de todas las mejoras laborales pierden espacio de poder, por esta razón, explican, ahora llegó el tiempo de estar en la vereda de enfrente. La diferencia es que algunos sindicalistas sostienne que son tiempos de "sintonía fina" y coinciden en mejorar la productividad, uno de ellos es Antonio Calo, casi el único representante gremial en la Casa Rosada.
La creación de la subsecretaria de la Competitividad, que estará en manos del joven camporista Augusto Costa, es otra de las apuestas del oficialismo para enfrentar un mundo complejo y adverso, como coinciden en señalar diversos economistas del oficialismo. La nueva dependencia estará a cargo del flamante subsecretario de Política Económica y Planeamiento, Axel Kiciloff, antiguo compañero de maestría de Costa.
Por eso, la educación, la ciencia y la tecnología serán áreas que la primera mandataria supervisará especialmente.
El mercado interno, exportaciones con valor agregado, el desarrollo de las empresas PYMES, la distribución de la obra pública para alcanzar la "equidad", son directrices que marcarán este nuevo periodo.
Los aliados de esta etapa: la juventud encarnada en La Cámpora y el diálogo directo con la gente.




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