5 de febrero 2008 - 00:00

La Argentina copia a Cuba y a Nicaragua para ahorrar energía

Ningún irlandés tendrá en su casa una bombita tradicional en 2009. Lo mismo sucederá en Canadá en 2012. Australia y China directamente prohibieron la futura fabricación y venta de lámparas incandescentes, mientras Japón impulsa el mismo plan con un recambio paulatino hasta 2010. En la Unión Europea, los 27 países anunciaron que reducirán las emisiones de dióxido de carbono para 2020, en gran medida por el recambio de lámparas. Es decir: el Primer Mundo está decidido a ahorrar energía con medidas efectivas incluidas en políticas de Estado. Mientras, en los países en desarrollo los planes de uso racional de la energía son insuficientes, impracticables o ridículos.

En materia de ahorro energético, la Argentina no se inspiró en Europa y aquellas economías pujantes sino que basó su modelo en el proyecto de Cuba, Venezuela y Nicaragua.

La idea de cambiar gratuitamente dos lamparitas incandescentes por dos de bajo consumo comenzó localmente en el Gran Buenos Aires y ciudades pequeñas y medianas del país. Todavía no hay datos certeros de qué ahorro se produce por este plan específico pero un indicio puede ser que sólo 1% de quienes recibieron la visita oficial, dejaron que los funcionarios que entregaban las bombitas verificaran su colocación.

Los responsables del plan reconocen que sería imposible de replicar un procedimiento similar en la Capital Federal por la cantidad de viviendas que hay. Y que un ahorro real de energía se daría justamente cambiando la luminaria residencial en esa jurisdicción (y otras ciudades grandes como Rosario y Córdoba, que juntas concentran casi 70% del consumo según GreenPeace) y en las industrias, a las que sólo se les pidió colaboración.  

  • Campañas

  • Pero, los expertos aseguran que con pedir ayuda no alcanza. Sobre todo si el cambio que el gobierno pide incluye un mayor gasto. Aunque en los países desarrollados el compromiso de la población con la ecología es alto, los gobiernos concentran sus campañas energéticas en convencer a las familias de la cantidad de dinero que ahorrarán siguiendo sus consejos más que en la necesidad de evitar el daño al medio ambiente.

    El plan de ahorro energético norteamericano, por ejemplo, dice que un hogar gasta 11% de su consumo de energía en iluminación y que, tomando las medidas adecuadas, puede ahorrar hasta 80%. En EE.UU., el control de apagado de luces es una de las prioridades recomendadas a través de temporizador es, células fotoeléctricas o sensores de presencia para reducir la cantidad de tiempo en que las luces están encendidas.

    Ahora, lo que más se usa son las luces de descarga de alta intensidad ( highintensity discharge o HID) o las luces de vapor de sodio a baja presión.

    Todos estos productos son accesibles al bolsillo del ciudadano medio estadounidense, mientras las tarifas eléctricas son altas.

  • Iniciativa

    Igualmente, no puede olvidarse que sólo ese país consume 30% de la energía del planeta. La iniciativa en EE.UU. es eliminar el uso de las bombitas históricas antes de 2016. En algunos estados donde el consumo es muy alto, como en California, la idea es hacerlo antes de 2010.

    En la Argentina, la última tecnología para crear una vivienda inteligente que use racionalmente la energía es inalcanzable para más de 80% de la población. Teniendo en cuenta lo más básico, las lamparitas, reemplazar una incandescente por una de bajo consumo significa más que quintuplicar el presupuesto en lámparas. Mientras las comunes se consiguen por poco más de $ 2, las de primeras marcas recomendadas no bajan de $ 15.

    Los estudios muestran que habría un ahorro por la duración que tienen las de bajo consumo, pero se hace evidente después de los 3 años de uso y alcanza alrededor de los $ 3 por año.

    Lo positivo es que no sólo cada vez más países se suman al recambio de lámparas (Gran Bretaña, Nueva Zelanda e India, por ejemplo) sino que hasta las empresas están comprometidas con la iniciativa. Philips, el mayor fabricante de iluminación del mundo, ya anunció planes para dejar de comercializar bombitas incandescentes, al menos en Europa y Estados Unidos, antes de 2016.

  • Gas

    La escasez de gas es otro problema en el que ya trabajan los países del Primer Mundo.

    También en EE.UU., la nueva campaña de ahorro oficial indica: «Apague las lámparas decorativas exteriores de gas natural. Sólo ocho de esas lámparas encendidas todo el año usan tanto gas natural como el que se necesita para calentar una casa promedio durante todo el invierno».

    En Cuba, mientras tanto, la pelea contra la falta de gas se contrarresta con otro tipo de planes. La entrega a través de la libreta de racionamiento, de ollas arroceras eléctricas, fue uno de los últimos proyectos.

    En una nueva contradicción, la olla arrocera china que se conseguía en el mercado negro cubano por estar prohibida su venta (incluso su importación) por el gran consumo energético que demandaba, pasó de un día para el otro a ser, en los discursos oficiales, el alivio del ama de casa obligada a cocinar con querosén por no contar siquiera con gas.
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