3 de mayo 2005 - 00:00

La Carrió, demoledora

En un largo reportaje con varios periodistas (por «América», el domingo a la noche, justo cuando no hubo fútbol por el 1 de mayo y permitió más audiencia), reapareció Lilita Carrió, más bronceada que nunca y demoledora. Por ejemplo, al referirse a la declaración de bienes del matrimonio Kirchner, señaló que no resistía esa formalidad impositiva con la realidad económica. Y no hablaba sólo por ella, sino por lo que le había contado -cuando era compañero de bancada- el hoy gobernador de Santa Cruz, Sergio Acevedo, uno de los hombres de más confianza de Kirchner (aunque esa declaración, claro, demostraría que no es de tanta confianza). Justo dijo esa frase la Carrió pocos días más tarde que un juez federal, de los nuevos que designó el gobierno, Julián Ercolini, despachó la causa por enriquecimiento ilícito de los Kirchner por falta de mérito y garantizándole a la pareja que 20 años de su vida ya no podrán ser investigados. Extrañamente, la Carrió no hizo menciones de Ercolini, uno de los preferidos del procurador Esteban Righi, más conocedor de ciertas causas kirchneristas que María del Carmen Falbo, su colega bonaerense, de las causas del duhaldismo.

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